El PSOE: 150 años de historia resumidos en 16 bloques

Nacimiento

El Partido Socialista Obrero Español  nació en la clandestinidad, el 2 de mayo de 1879 alrededor de un pequeño grupo de intelectuales y obreros, la mayoría tipógrafos, liderados por Pablo Iglesias (González). España era por entonces un país rural de diecisiete millones de habitantes, con grandes desigualdades sociales pero escasas convicciones políticas en su población. Aunque no existía una clase obrera grande, sólida y consolidada, sí había pequeñas bolsas de industrialización en las que las ideas marxistas arraigaban fácilmente. Gracias a ese caldo de cultivo, mitad obrero mitad intelectual, nació el PSOE, siguiendo el ejemplo del SPD alemán.

Así surgió la Agrupación Socialista Madrileña. Y así surgieron, enseguida, muchas más en otras “grandes” ciudades. El campo, es decir, la mayoría del país, quedó al principio y durante décadas, casi completamente al margen de estos movimientos.

Defensa del obrero

La estrecha relación entre el movimiento político y la problemática de los trabajadores industriales, impulsó la creación de una organización sindical cercana al partido. Nació entonces la Unión General de Trabajadores (UGT), cuyo Congreso fundacional se celebró en Barcelona, en 1888.

El primer escaño

Tuvieron que pasar cuarenta años más desde la fundación del partido para que, en 1910, Pablo Iglesias lograra por primera vez un escaño en el Parlamento. Pero a partir de ese momento, la historia del PSOE, que había avanzado con lentitud, experimentó una gran aceleración.

Pablo Iglesias González

La revolución rusa

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) puso sobre el tapete los problemas sociales que crecían en muchos países de Europa, y llevó al PSOE hasta su año crucial: 1917. Entonces la Revolución Rusa sirvió de referencia para espolear conciencias, y en España el descontento condujo a una Huelga General que ocasionó el encarcelamiento de numerosos líderes socialistas.

Lenin, arengando a las masas

Huelga General de 1917. La prensa jugó su papel.

La industrialización y el crecimiento urbano habían ido creando el caldo de cultivo necesario, y una parte de la sociedad ya estaba madura para escuchar primero y difundir después las ideas socialistas.

Llegada a la primera línea

Como consecuencia, en las elecciones de 1918  numerosos socialistas lograron entrar en el Congreso (Besteiro, Largo Caballero, Indalecio Prieto), constituyendo un grupo nutrido y muy activo. El partido ya estaba en primera línea.

La división

Pero la revolución rusa ocasionó, también, otro efecto: la división. Las “internacionales” socialista y comunista siguieron caminos distintos, separadas a causa de sus disputas sobre la mayor o menor bondad del régimen soviético. En España, tras tres años de tensiones, discusiones y controversias, en 1921 nacía el Partido Comunista.

La 'dictablanda'

En 1923 se instaura la llamada por algunos “dictablanda” del General Primo de Rivera. La reacción socialista ante el golpe de Estado fue tibia, cuando no colaboracionista, y como resultado el partido no fue ilegalizado por el régimen (al contrario de lo que ocurrió con el Partido Comunista). Esta actitud del PSOE originó grandes tensiones internas que se prolongaron durante años, hasta que en 1929 el partido acabó por enfrentarse más claramente al dictador. Pero las heridas mal cerradas se reabrirían pocos años después.

La Segunda República

Y es que en 1931 se proclamó la Segunda República española.  Primo de Rivera dejó la presidencia del gobierno, y el rey salió de España, dejando el poder en manos de los representantes de los ciudadanos. Durante aquellos años el papel de los socialistas en la política española fue medular. La coalición republicano-socialista consiguió 117 diputados en las Cortes, y se inició un bienio de reformas profundas impulsadas en gran parte por el PSOE.

Pero ese proceso se vio truncado por el triunfo de la derecha en 1933. Se paralizaron las reformas, y el PSOE, ante la derrota electoral,  se radicalizó. La tentación de mirar más a la calle que a las urnas, llevó por ejemplo a que el partido fuera parte activa de la sublevación de Asturias, duramente sofocada por el gobierno.

La Guerra Civil

Para cuando muchos socialistas intentaron recuperar el impulso reformista, tras el discutido triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936, la sociedad ya estaba fracturada, atravesada por el odio y la violencia, y parecía inevitable que acabaran por imponerse las tesis más extremas. Los moderados fueron barridos de ambos bandos, que ya estaban claramente conformados (“conservadores” frente a “revolucionarios”) y finalmente una sublevación militar dio comienzo a la sangrienta Guerra Civil Española.

Paulatina pero inexorablemente, el general Franco, jefe de los sublevados, fue ganando la guerra, uniendo enclaves y arrinconando al enemigo hasta su derrota final. Los tres años de guerra (1936-1939) fueron también de división en el seno del bando republicano y sobre todo entre los socialistas.

Tras el triunfo militar de Francisco Franco y la instauración de su dictadura (1939-1975), las divisiones continuaron en el seno del PSOE, que, con una escasa implantación interior, cedió el protagonismo de la oposición al régimen a un Partido Comunista de España mucho más unido en torno a la figura de Santiago Carrillo.

Congreso de Suresnes

El punto de inflexión, tras décadas de oscuridad, lo marcó el Congreso de Suresnes. Celebrado en la clandestinidad del sur de Francia, en él triunfaron las tesis aperturistas de los jóvenes que no habían vivido la guerra, frente a las de la vieja guardia. El joven sevillano Felipe González fue aupado a la Secretaría General. Con la muerte de Franco a punto de llegar, se abría un nuevo período de la historia de España en el que el PSOE iba a ser un actor principal.

Un nuevo PSOE

Finalmente la democracia se fue abriendo camino, y para ello el nuevo partido socialista no tuvo ningún problema (o casi) en aceptar bandera, monarquía y una solución democrática pactada con la vieja oligarquía del régimen. España emprendió el camino de la reforma y no el de la ruptura.

A partir de 1977, estaba claro que el  asalto socialista al poder era solo cuestión de tiempo. Para conseguirlo, Felipe González consideró necesario irse desprendiendo de algunos postulados clásicos, como la etiqueta “marxista” (en un Congreso celebrado en 1979 y en el que amenazó con retirarse si el partido no le seguía), o la no pertenencia a la OTAN (convocando un referendum para la permanencia, ya desde el gobierno, en 1986).

Catorce años de Gobierno

El PSOE de Felipe González gobernó España entre 1982 y 1996, consiguiendo sucesivos éxitos electorales. Fueron catorce años llenos de claroscuros. Se produjeron grandes avances sociales y políticos; la sociedad prosperó y se hizo más abierta y tolerante. El país ingresó en lo que entonces se llamaba “Comunidad Europea“, y Europa dejó de ser, para nosotros, una entelequia que empezaba en los Pirineos. Eramos Europa, por fin. No obstante, en lo económico hubo que afrontar una profunda reconversión industrial, y el problema del desempleo afloró como una lacra que ya no nos abandonaría nunca. Hubo que afrontar una incesante oleada de atentados por parte de la organización terrorista ETA, y algunos miembros del aparato del Estado controlado por el PSOE respondieron instrumentando otra organización criminal: los GAL. Por último, desde finales de los años ochenta, fueron apareciendo más y más casos de corrupción política y económica, que desembocaron en unos primeros 90 donde el escándalo era, habitualmente, noticia de portada en todos los periódicos.

Corrupción y oposición

Precisamente fue la reiteración de escándalos de corrupción la que acabó por minar el enorme apoyo social de que gozaba el partido, y le llevó a la oposición tras las elecciones de 1996.

Entonces se inició una larga travesía del desierto, con diversos líderes, crisis de identidad, desorientación y fracasos electorales, que solo terminaron el 14 de marzo de 2004 cuando José Luis Rodríguez Zapatero ganó, contra todo pronóstico, unas elecciones generales excepcionales.

La era de Zapatero

Zapatero vivió una primera legislatura relativamente plácida en lo económico, de la que salió reforzado, además, tras emprender significativas medidas de modernización social. Sin embargo, tras ganar las elecciones de 2008, el país tomó una senda económica catastrófica. Zapatero fue culpado por ello, pues ni el presidente ni su partido supieron reconocer primero, ni afrontar después, la más grave crisis económica que había soportado España durante décadas. El resultado fue un partido socialista desacreditado que sufrió un fuerte varapalo en las elecciones de 2011.

Deriva post-15M

Lo que vino después fue una sociedad, que, en parte, decidió desprenderse de las viejas adhesiones y las antiguas militancias. El 15 de mayo de 2011 se desató una gran espiral de protestas populares que recorrieron el país suscitando muchas simpatías. Todo ello estaba causado por el gran descrédito de la clase política, que se dirigía sobre todo hacia los dos partidos que habían dominado el escenario durante décadas: el Popular y el Socialista.

Desde entonces, el panorama ha cambiado mucho. Nuevos partidos han entrado en él, y el PSOE ha cosechado, elección tras elección, los peores resultados de su historia reciente, pasando de la hegemonía en todo el país a tener que conformarse con batallar por el liderazgo de la izquierda. Sus intentos por recuperar el gobierno, por el momento, han resultado infructuosos.

¿Renovarse o morir?

Hoy el PSOE afronta otro momento crucial. Si en 1917 logró tomar un impulso que le permitió ser protagonista de muchos de los acontecimientos de todo un siglo, cien años después debe encontrar un camino que evite la desaparición o el colapso en que están inmersos muchos otros partidos socialistas europeos.

Lo que ocurra en las próximas semanas, las decisiones que los socialistas tomen sobre sí mismos,  serán decisivas para saber si lo logran o no. Lejos quedan los viejos tiempos. No volverán.

8 Comentarios
  1. 2 cosas:

    1º- Ayer Podemos movilizó a más gente de la que yo esperaba. Ya ayer dije que el actual hartazgo de la gente con la política le complicaba la movilización a Podemos. Como siempre las expectativas son importantes. Yo lo calificaría, al igual que muchos han hecho aquí, como éxito.

    2º- Bueno, ya llegó el día de las primarias. Hay mucha expectación, pero ¿el PSOE tiene salida gane quien gane? No lo sé, tiempo futuro, tiempo por conocer. El único candidato que casi seguro podría unir al PSOE, bajo mi punto de vista, está claro que no va a ganar. Eso sí, "apuesto" a que Patxi sacará más votos que avales. Veremos a ver si acierto.

    Un saludo.

  2. Una corrección (siento ser titismiquis): la dictablanda no fue la dictadura de Primo de Rivera, que de blanda no tuvo nada, fue el periodo transitorio entre que Primo de Rivera abandonó el gobierno y se instauró al segunda república, durante el cual gobernó otro general, Berenguer, con el mandato de volver al sistema constitucionalista anterior a la dictadura de Primo de Rivera, pero que sin embargo acabaría desembocando en la segunda república tras la abdicación del rey.

  3. Hola, antes de meterse con los andaluces por favor no se metan con los andaluces, no es necesario. No por haber nacido en mi tierra es peor persona, sino como ella misma sea así habría sido en Madrid, Murcia, Cataluña o Rioja.

  4. La ruptura del socialismo democrático …es la ruptura entre revisionistas (socialdemócratas ..se quedaron con la etiqueta) y revolucionarios (comunistas ..resucitando el manifiesto comunista hecho etiqueta)…

    La renuncia al marxismo …fue la renuncia a una forma de analizar y criticar el capitalismo en su multi-manifestación que socializa la forma de ver todo material o servicio como mercancía..

    No por mucha elaboración intelectual… es que la SPD ya lo había mandado a …y quieren ser un homólogo perfecto.

    Bueno y de Isidoro deberías hablar…

  5. Tanta historia para acabar dependiendo de los oráculos de un desquiciado Felipe Gal y a las órdenes de un 100% PZOE y un Sí es Sí. El súmmum de la humanidad, siglo y medio condensado en 2 frases impecables a nivel gramatical y cargadas de esa ideología que ha dado forma al partido. 150 años de perfeccionamiento constante para conseguir leer el horóscopo que canta un tío con gafas de colorines: "Pablo votó NO", rugía la concentración más grande que se recuerde y es que más de un siglo de historia da para condensar en 3 escuetas palabras el devenir de la humanidad. 150 años para acabar llamando a un contrincante por los dos nombres de pila. Que final más poético y grandilocuente, cuanta pomposidad: Pablo Manuel, así escribid en su epitafio.

  6. Gran entrada como de costumbre.

    Por añadir un dato, el PSOE durante la dictadura de Primo de Rivera no solo es que colaborase, es que Primo de Rivera llegó a proponer crear un nuevo régimen turnista entre la Unión Patriótica y el PSOE, algo a lo que accedieron los segundos, que por aquel entonces no cosechaban muchos éxitos electorales. El distanciamiento en 1929 era lógico porque se veía que la dictadura hacía aguas por todas partes.

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