¿Fumar provoca machismo?

Aunque un dato aislado no tiene por qué significar nada, la verdad es que es un indicio muy fuerte de que algo más puede estar ocurriendo que explique de una manera más general determinados comportamientos. El problema es cuando la prensa saca conclusiones precipitadas (y efectistas) como la que, deliberadamente, refleja el titular sensacionalista de este artículo.

Veamos, por ejemplo, la estadística sobre la habitualidad en el hábito del tabaco en los distintos países europeos:

El consumo de nicotina entre los varones de Europa Oriental es muy acusado, y se extiende desde el extremo norteste al sureste del continente. En el suroeste los datos son más moderados, mientras que en el norte y noroeste el tabaquismo es muy minoritario.

¿Y qué ocurre con las mujeres? Jakubmarian nos permite verlo de un vistazo, con este otro bonito gráfico basado en datos de la Organización Mundial de la Salud:

El mapa ya a simple vista presenta grandes diferencias con el anterior. Es mucho más homogéneo y los límites entre Este y Oeste no resultan tan claros.

Por eso hemos elaborado un tercer mapa, tomando datos de los dos anteriores:

 

 

Como siempre en estos casos, no hay que confundir correlación con causalidad: los motivos por los que hombres y mujeres fuman en distinta proporción pueden ser muy diferentes. Pero el mapa da qué pensar. Hay cierta correlación entre aquellos lugares donde los hombre fuman más y aquellos en que hay más diferencia entre los hábitos fumadores de hombres y mujeres. Es una correlación fuerte pero no perfecta. Esa misma falta de perfección nos deja ver que detrás de las diferencias puede no haber solo costumbres respecto a fumar o no fumar, sino respecto a otras cosas más profundas propias de cada sociedad.

Puesto que sacar conclusiones estrambóticas del tipo “fumar provoca machismo” está fuera de lugar, debemos buscar interpretaciones más generales. Por ejemplo: ¿ noserán esas diferencias, tan marcadas, un indicio de sociedades más sexistas?

Hay una barrera muy clara que separa a los países de la antigua Unión Soviética (y también a Turquía, pero en este caso puede ser por otras razones) del resto de Europa.

Cuando se tienen datos como estos pero no se dispone de un estudio específico que directamente nos diga (como sería necesario en este caso) cuál es el grado de sexismo que hay en una sociedad, una forma inteligente (aunque no definitiva) de estar casi seguro de que la conclusión inicial es correcta, es buscar una fuente de datos alternativa, pero en cierto modo relacionada con la anterior.

En este caso, se nos ha ocurrido busca datos sobre la aceptación o no de líderes homosexuales en Europa. Son estos:

 

A pesar de que estos nuevos datos son incompletos. A pesar de que se prestan a muchas visiones distintas, hay coincidencias que… que dan qué pensar.

Invitamos al lector a buscar (hay muchos lugares donde hacerlo) un tercer mapa, una tercera colección de datos sobre cualquier otro tema, que pueda arrojar luz sobre el particular.

Podríamos hacerlo nosotros, pero a usted no le costará ni cinco minutos encontrar otro tema (nivel de violencia en las calles, grado de embarazos en adolescentes, esperanza de vida, etc, etc…). Las conclusiones, ante la acumulación de datos aparentemente desconectados no serán nunca concluyentes, pero su mera acumulación… da qué pensar. Da la sensación de que el tabaco no crea machismo, pero, en cambio, sí hay cierta tendencia en las sociedades más machistas a ser… más tabaqueras.

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