Sistemas electorales: ¿Las elecciones recogen las preferencias de la gente?

Antes que nada, os pido que no os asustéis al ver el título y os recomiendo que sigáis leyendo el artículo.

Imaginemos un pueblo de cien habitantes en el que cuatro partidos se presentan a las elecciones municipales: Azul, Rojo, Morado y Naranja. Cada uno de los cien habitantes tiene unas ciertas preferencias, que consisten en una lista ordenada de los cuatro partidos. Por ejemplo, las preferencias de un vecino podrían ser “Azul, Rojo, Naranja, Morado” y las preferencias de otro pueden ser “Morado, Rojo, Naranja y Azul”.

Aquí os resumo las preferencias de los habitantes de este curioso pueblo:

40 personas: Azul > Rojo > Morado > Naranja

30 personas: Morado > Naranja > Rojo > Azul

20 personas: Rojo > Morado > Naranja > Azul

8 personas: Naranja > Azul > Rojo > Morado

2 personas: Naranja > Morado > Azul > Rojo

A continuación vamos a probar diferentes sistemas de votación que traduzcan estas preferencias de la población en resultados de unas elecciones.

Sistema plural: En este sistema cada persona vota a un partido y el ganador es el partido más votado. ¿A que os suena familiar? Esto es porque coincide con la mecánica de la mayoría de las elecciones en el mundo.

En el sistema plural el ganador sería el partido Azul con el 40% de los votos. ¿Creéis que esto es justo? A simple vista parece que sí. Los azules son votados por el 40%, mientras que sus rivales morados, rojos y naranjas son votados respectivamente por el 30%, 20% y 10%. Sin embargo, la cosa cambia con las otras preferencias. El partido Azul suscita un gran rechazo: el 8% lo toma como segunda opción, el 2% lo toma como tercera opción y la mitad de la población lo quiere ver muy lejos. Por lo que los morados, rojos y naranjas tienen más apoyo como segunda o tercera opción que los azules. Así que los azules deberían dejar de quejarse de “pactos de perdedores” y tratar de causar menos rechazo entre la población.

Sistema plural con eliminación: Este sistema consiste en aplicar el sistema plural en varias rondas, eliminando el menos votado, hasta que sólo queda el ganador. Esto se puede llevar a cabo repitiendo las votaciones o, más sencillo, votando una lista de partidos.

En nuestro ejemplo, en la primera ronda ganaría el partido Azul con un 40% y se eliminaría el partido Naranja, repartiéndose su 10% entre el partido Azul (8 puntos) y el partido Morado (2 puntos). En la segunda ronda, volverían a ganar los azules con un 48% y se eliminarían los rojos, traspasándose su 20% a los morados. En la tercera y última ronda, el partido Morado vencería por sorpresa al partido Azul con un 52% frente a un 48%. Este sistema puede resultar extraño, pero compensa ciertos fallos del anterior y tiene en cuenta las preferencias de toda la población. Seguro que algún gracioso me recuerda la famosa asamblea de la CUP en la que las dos propuestas que llegaron a la ronda final empataron a 1515 votos. Como vamos a ver, esta no es la única opción…

Regla de Borda: ¿Por qué hay que hacer varias rondas para tener en cuenta todas las preferencias de la población? La regla de Borda propone votar una lista de partidos y asignar 0 puntos al último, 1 al penúltimo, 2 al antepenúltimo y sucesivamente hasta n-1 al primero.

En nuestro ejemplo tendríamos las siguientes cuentas:

Azul: (1º) 3 * 40 + (2º) 2 * 8 + (3º) 1 * 2 = 138

Morado: (1º) 3 * 30 + (2º) 2 * 22 + (3º) 1 * 40 = 174

Rojo: (1º) 3 * 20 + (2º) 2 * 40 + (3º) 1 * 38 = 178

Naranja: (1º) 3 * 10 + (2º) 2 * 30 + (3º) 1 * 20 = 110

¡Sorpresa! Ni azules ni morados. Ha ganado el partido Rojo. ¿Qué ha pasado? Antes las eliminaciones crearon trasvases de voto que beneficiaron a los morados y ahora los rojos han aprovechado su superioridad en segundos y terceros puestos para compensar su inferioridad en primeros puestos. Os propongo un ejercicio: ¿Qué ocurriría si las puntuaciones de 1º, 2º y 3º no fueran 3, 2 y 1 sino 4, 2 y 1? A estas alturas deberíamos empezar a pensar que los sistemas de votación no son tan inofensivos como parecen.

Eliminación sucesiva con orden: Por último, en este sistema se escoge un orden y se van enfrentando por pares los partidos. Como vais a ver, este es el mejor ejemplo de que “quien hace la ley, hace la trampa”.

Orden: Morado, Rojo, Azul, Naranja.

Morado 32 – Rojo 68 / Ganador: Rojo.

Rojo 50 – Azul 50 / Ni siquiera aquí nos libramos de los empates.

Pongamos que seleccionamos al Azul porque es el favorito de más gente…

Azul 40 – Naranja 60 / Ganador: Naranja

¿Qué ocurre si seleccionamos al Rojo porque es rechazado por menos gente?

Rojo 60 – Naranja 40 / Ganador: Rojo

¡El simple hecho de resolver un empate con uno u otro criterio cambia el ganador!

¿Qué ocurre si cambiamos el orden en el que los partidos se enfrentan? Tres cuartas partes de lo mismo. Si queréis lo podéis probar en vuestras casas con Azul, Rojo, Morado, Naranja.

¿Cuál es la conclusión? Que hay que andarse con cuidado. Que los sistemas de votación no son perfectos. Que cada partido tendrá interés en el que le beneficia. Que hay que pensar antes que creer. Que los “pactos de perdedores” pueden representar mejor la voluntad del pueblo que el “gobierno de la fuerza más votada”. Que hasta un sistema que tiene en cuenta las preferencias completas puede dar lugar a un gobierno rechazado por la mayoría de la población.

Continuará… (Si no me lincháis en los comentarios... ¡Que nos conocemos!)

41 Comentarios
  1. Muchas veces es difícil expresar las preferencias que tiene uno en una papeleta electoral, más si tenemos estos sistemas de listas cerradas bloqueadas. Pero la alternativa no es mucho mejor, y más teniendo en cuenta que vivimos en un país donde la cultura política es nefasta. Establecer un sistema de elección algo complejo pero no mucho (como el de Alemania) ya alejaría a muchas personas de las urnas (posible consecuencia positiva).

    Una opción para que las preferencias quedaran mejor representadas sería aplicar el sistema electoral británico con una pequeña modificación. Ya sabemos que con el "first past the post" se elige un candidato de un partido y el más votado es elegido, cayendo los demás votos en saco roto. Lo que se podría hacer es dividir el país en 350 circunscripciones homogéneas en población, a ser posible sin cuadrar al antojo de algunos esos distritos, y que en una papeleta se pueda numerar a los candidatos, por ejemplo, del 1 al 4 según la preferencia de cada uno, y asignando a cada posición una puntuación. Consecuencia, además de complejo, tampoco recogería del todo bien las preferencias de la gente, pues sería un sistema sujeto a multitud de sesgos.

    Uno del que no se habla mucho pero que, pese a no recoger perfectamente las preferencias de todos y cada uno de los habitantes, hace que todos los votos puedan contar, es el que se utiliza en las legislativas francesas. Dividir el país en X distritos, como antes, y los dos más votados en cada distrito que pasen a la segunda vuelta. Tendríamos un parlamento bipolar, claro está, pero además de tener más cercanía con el diputado de turno, éste no deja de ser un diputado más, por decirlo de alguna manera, consensuado, y de paso, te evitas de partidos extremistas. Ya vimos hace poco las consecuencias que tiene el sistema de doble vuelta con el Frente Nacional.

    El de circunscripción autonómica, sin ser mi favorito, parece que es el que más va a contentar a los resposables políticos si finalmente se deciden a cambiar el actual, y al menos tiene cierto sentido, territorial y administrativamente hablando, aunque con el resultado del 20D, seguiría siendo un país ingobernable.

    Con el de circunscripción única, lo único que tiene sentido es establecer un umbral mínimo, del 3% o incluso del 5%, para que si entras en el recuento, lo hagas ya con un buen puñado de diputados. Aunque los nacionalistas lo trampearían fácilmente, pues podrían juntarse como hacen en las europeas, y luego cada uno sus escaños, sería un sistema más justo, y eso de alguna manera representaría mejor las preferencias de los ciudadanos. De todos modos España seguiría siendo ingobernable, pero a esto se puede hacer una modificación "a la griega": 50 escaños más al ganador. Una chapuza pero un buen remedio para favorecer la gobernabilidad.

    Y ahora os digo mi favorito: Manteniendo el número actual de diputados (350), dividir el país en 50 circunscripciones, idénticas en población. Los desfases territoriales serían evidentes, pero eso también ocurre en algún que otro país. A cada circunscripción se le asignan 7 escaños, que vendría a ser el tamaño de una circunscripción actual de tamaño mediano. ¿Cómo se asignarían esos 7 escaños? Las papeletas serían como las del Senado, listas abiertas, y cada partido presenta sus candidatos. En este caso, cada partido podría presentar un máximo de 3 candidatos, pero cada persona podría votar hasta un máximo de 4, es decir si quiere gastar sus 4 votos, tiene que votar a dos partidos. Así se deduce la primera y la segunda preferencia, evidentemenete sobreponderando la primera. Además, tiene la ventaja de listas abiertas, y si el ciudadano es medianamente crítico, los partidos tomarán nota y no pondrán candidatos a dedo, sino los que prefieran sus votantes

  2. Y otra cosa con el sistema preferencial: que pasa si yo, votante, tengo una preferencia 100% M, 0% el resto? No debería mi voto valer más que las fracciones de voto indeciso de los demás? Si tienes una preferencia de, digamos: 50% A, 30% N, 20% R, 0% M, entonces el voto debería dividirse de acuerdo con esos porcentajes, mientras que el mío que es más claro no. Segundas opciones nunca fueron buenas, los que no lo tienen claro que se abstengan.

  3. Mucho más sencillo hacer un sistema proporcional y que se entiendan en el parlamento (suponemos que los partidos también reflejan la opinión de sus votantes, en cuyo caso habría una coalición R-M-N, algo que no pasa en la realidad porque N no obedece a las preferencias de sus votantes y apoya a A de forma fanática).

  4. El mejor sistema electoral creo que sería el siguiente,Que los dos partidos más votados se repartan los votos proporcionalmente del total que hayan tenido entre los dos. Aplicándolo a las pasadas elecciones:
    PP:28,72%
    PSOE:22% Que sumando los votos sólo de pp y psoe, y haciendo sobre ese total lo que sacó cada uno sale:
    PP:57%
    PSOE:43%
    Pues así se repartirían los escaños y quedaría
    PP: 200
    PSOE:150
    De esta manera la gobernabilidad del país siempre estaría garantizada

  5. Resulta divertido pensar qué podría pasar en España con un sistema proporcional puro. 350 escaños repartidos proporcionalmente, con circunscripción única. Un 0,29% de los votos te darían un escaño. En las elecciones de diciembre hubo quince partidos que superaron ese porcentaje (contando las confluencias de Podemos), pero en un reparto proporcional el voto útil desaparecería y, por ejemplo, Vox ganaría muchos votos que normalmente van al PP. Así, es muy probable que entraran también otros partidos, como Nós, Vox o Unió. Y alguno más que se animaría a hacer campaña, por esto de lo barato de los escaños. Nos pondríamos con un parlamento con alrededor de veinte partidos diferentes. ¿Podría funcionar? Quizá resultara inevitable buscar formas de favorecer la gobernabilidad, sobre todo con la poca cultura de pactos que tenemos ahora. O a lo mejor aprendíamos a hablar unos con otros, quién sabe.

  6. Mi sistema preferido (para elegir representantes, no para elegir directamente Presidente): Se divide el número nacional de votos válidos (supongamos 28 millones) entre el número de diputados a elegir (350). El cociente da el número de votos necesarios para designar un diputado (80.000 en el caso supuesto). En cada provincia se asignan diputados a los partidos que alcancen esa cifra y queda un resto de votos (así: si un partido tiene 180.000 votos en una provincia, nombra 2 diputados: 2 x 80.000 y le sobran 20.000 votos). Ahora se aprovechan los votos sobrantes, pasando, para cada partido, el resto menor entre todas las provincias, al resto mayor. Cuando en la provincia receptora se alcance la cifra para un nuevo diputado, se otorga éste, y queda un nuevo resto. Repitiendo el proceso con todos los restos (siempre el menor al mayor), al final queda, para cada partido, un solo resto en una única provincia. Se termina el proceso, asignando los escaños que no se han cubierto a los partidos con restos más grandes y en las provincias donde han quedado. Pero, y esto es lo que más me gusta, se cuentan los votos en blanco como un partido más y los diputados que correspondan a los votos en blanco se dejan vacantes, interpretando el deseo de estos votantes: no ser representados por ningún partido y ahorrar gastos en representantes. Bueno: quizás se dejarían Ceuta y Melilla fuera del sistema, dándoles un diputado fijo, y repartiendo los otros 348. Este sistema daría prácticamente la misma proporcionalidad que la circunscripción nacional única, pero permitiría seguir teniendo representantes provinciales. Antes apoyaba unir blancos y abstenciones, pero creo que si una persona desea dejar un escaño en blanco, debe tener la responsabilidad de acudir a la mesa e introducir un sobre vacío.

  7. Yo ya me he pronunciado muchas veces sobre nuestro sistema electoral.

    Creo que lo ideal que mejoraría la representatividad, la proporcionalidad y que eliminaría las desigualdades tan grandes de voto que hay entre Madrid y Soria, sería la de hacer la Comunidad Autónoma como circunscripción en lugar de la provincia, pudiendo asignar un mínimo por comunidad (pongamos 5, incluido Ceuta y Melilla) y repartiendo el resto de escaños en relación a la población. Problema: que hay que modificar la Constitución.

    Con la Constitución actual, se podría modificar la ley electoral aumentando el número de diputados de 350 a 400 y creando una circunscripción adicional que se llevaría 50 escaños para los restos de cada circunscripción improductivos y para el voto CERA (o 2 circunscripciones de 25, una para cada caso).

    Saludos!

  8. También se podría añadir el voto sustractivo, voto en el que puedes votar (-1)
    En el ejemplo del artículo, supongamos que la mitad de los electores de cada preferencia vota a favor del que más quieren ( 1), pero la otra mitad vota en contra del que no querrían bajo ningun concepto (-1)
    De modo que:
    +20 azul | -20 naranja
    +15 morado | -15 azul
    +10 rojo | -10 azul
    +4 naranja | -4 morado
    +1 naranja | -1 rojo
    Azul: 20-15-10= -5
    Rojo: 10-1=9
    Morado: 15-4=11
    Naranja 4 +1-20=-15
    El orden final sería:
    Morado>Rojo>Azul>Naranja

    Este tipo de voto sería similar a la regla de borda, de modo que el candidato elegido finalmente, sería aquel que levantase menos recelos en el conjunto de la poblacion, el candidato al que, aunque no sea su principal preferencia, se le tolera la victoria.

  9. Muy buen artículo y muy bien elegido el ejemplo para que en cada caso gane una opción distinta. Me quedo con una frase de la conclusión, que hay que andarse con cuidado con estos temas. Por ejemplo, cuando defendemos las listas abiertas como si fueran la panacea, y no pensamos que en España ya tenemos un sistema de listas abiertas para escoger a los representantes del Senado, y es un auténtico desastre. Marcamos las crucecitas sin casi leer ni siquiera el nombre. Estoy seguro de que, por poner un ejemplo, si en Soria el PP presentara de candidatos a Melchor, a Gaspar y a Baltasar se llevarían los tres escaños igualmente.

    Yo pienso que igual el sistema que tenemos no es tan malo. Si mejoras la proporcionalidad, cogiendo como circunscripción la comunidad autónoma, por ejemplo, y democratizas de verdad los partidos políticos, donde sí cabrían las listas abiertas porque la gente que votaría serían los afiliados, yo personalmente me quedaría bastante satisfecho.

  10. Un post muy interesante, felicidades.

    Mi opinión personal es que me gusta la democracia parlamentaria y no la presidencial, empezando por ahí (Ergo no me gusta una 2ª vuelta que haya 2 partidos políticos prioritarios ya que a la larga se puede coger un vicio de bipartidismo, y menos me gusta que el que gane tiene el mando totalmente del país sin que nadie pueda hacer nada, también llamada como mayoría absoluta).

    Respecto al sistema de votación es bastante complejo, si propongo el de "voto positivo y negativo" es arraigar el voto del "más neutro", en plan conformista, que no sea el mejor partido pero tampoco el más malo. Si se propone de ordenar los partidos por prioridad de voto para que contase una 2ª vuelta podría influir los resultados en las maniobras que hagan los partidos, ergo una 2ª vuelta mejor votar de nuevo.

    Creo que al final de al cabo lo de "1 voto, 1 persona" es lo correcto, creo que el dilema está más en como se administra ese voto, para empezar con el tema de voto universal o si hace falta unos mínimos conocimientos de algo…y podíamos llegar hasta si el voto es de circunscripción única o por autonomías, provincias, municipios o distritos.
    Yo soy más de que tendría que haber un filtro de algo a la hora de votar, hay algo que falla cuando mandan a ancianos a votar sin saber que están haciendo o un empresario te obliga a votar algo que no quieres o igual haya chavales de 15-17 años que están más al tanto de la política que la mayoría entre otras cosas, algo habría que hacer ahí en ese sentido.
    Respecto a la circunscripción debería ser única, lo que pasa que está el tema ese de "¿Y quién va a defender las cosas de Soria?". Hay 2 cosas a tener en cuenta en ese sentido, hay partidos de ciertas regiones (BNG, PNV, ERC…) y otros no, el caso de Soria ¿Qué no lo defienden? Pues que creen un partido llamado Partido Soriano y dejen de votar a esos que luego no defienden las cosas de Soria y punto. De todas formas las cosas de Soria no se defienden en las Cortes Generales se defienden en los Parlamentos Autonómicos y éstos tendrían que tener cierta independencia en algunas cosas, llámalo fueros o como queráis. Volviendo al tema de los partidos como el PNV habría que tener una excepción en la norma pues no se presentan en todo el territorio español (Temas como lo de los grupos parlamentarios, que si el 15% del voto donde se presentan y de más) y con esa excepción entrarían dichos partidos.

  11. Muy interesante, la verdad que se me ha hecho corto.

    Te animo a seguir trabajando en temas como este o profundizar más en este. Se podría ampliar por ejemplo poniendo sistemas electorales existentes "curiosos" como (para mi) es el caso de Australia (disculpa si estoy equivocado) pero me suena que era por preferencias.

    Un saludo

  12. Las preferencias tienen, como todos los sistemas, sus ventajas y sus inconvenientes.

    Considerando la poca formación política del pueblo español me parece que este sistema nos queda muy grande. Como ejemplo menciono el hecho de que el 99% de los casos el partido que gana en el Congreso en una provincia, se lleva los 3 senadores.

    En mi opinión todo lo que sea complicar el proceso electoral termina a la larga alejando la política (y a los políticos) de la sociedad.

    A pesar del mayor coste me parece más entendible y más cercana la segunda vuelta. En el sistema de preferencias se vota sin saber las preferencias ajenas, lo cual es como votar a ciegas. En cambio con Segunda Vuelta, una vez vistos los resultados de la primera, eliges la lista que más te convenza de las que queden. Hay muchas variaciones de este sistema que facilita la mejor adaptación.

    Por cierto, con el sistema de transferencias que comentas… dios mio que no me toque nunca estar en una mesa electoral y tener que recontar. En Irlanda se pasan hasta 12 horas o más en terminar el recuento, y eso que allí las circunscripciones son más pequeñas.

  13. El artículo pone de manifiesto el problema de las segundas preferencias, que en la mayor parte de los sistemas no se contemplan ni se tienen en cuenta ni nada.

    En el caso de España, es casi seguro que la gran mayoría de los votantes azules tendrían como segunda opción el voto naranja, mientras que la gran mayoría de los votantes morados tendrían como segunda opción el voto rojo…

    Por otro lado, está claro que el voto azul y el voto morado son los votos MÁS rechazados por el conjunto de la ciudadania. Tienen un núcleo grande de fieles, pero suscitan un porcentaje de rechazo conjunto mayor que otros partidos más centrados.

    Nuestro sistema favorece la polarización (antes llamada bipartidismo). Un sistema donde se tuvieran en cuenta de manera más proporcionada las auténticas preferencias (y odios) de los electores, tendería a dar el poder casi siempre a partidos de centro o cercanos al centro.

    Que eso sea mejor es discutible. Pero es un hecho.

  14. 1. Pole.

    2. El sistema que llamáis sistema plural con eliminación si no me equivoco es el voto único transferible.

    3. Me parece que se hace una mezcla entre 2 cosas distintas, elegir a varias personas y elegir a una persona. Si hay que elegir a muchas personas, lo lógico es el primer sistema, si un partido tiene el 40 % de los votos, que tenga el 40 % de los diputados. Pero el resto de sistemas sirven para elegir a un solo ganador, por ejemplo circunscripciones donde se elija a un solo diputado o que se elija al presidente de forma directa. En esos casos, el único que me parece viable esla tradicional segunda vuelta entre los dos más votados, ya sea unas semanas después o segunda vuelta instantánea, ya que los sistemas por puntos o el voto único transferible, si no se hacen con voto electrónico, se hace eterno el recuento, y me parece que invertir tanto tiempo y personas en el recuento no compensa en comparación con la mayor sencillez de una segunda vuelta.

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