El partido conservador DISY habría ganado las elecciones legislativas de Chipre por un estrecho margen sobre AKEL, según el exit poll elaborado por Rai Consultants. El resultado confirma el debilitamiento de los partidos tradicionales y el ascenso de nuevas formaciones y fuerzas antisistema en un Parlamento cada vez más fragmentado.
De acuerdo con la encuesta a pie de urna, DISY obtendría el 25,3% de los votos y 16 escaños, frente al 23,6% y 15 diputados de AKEL. La ultraderecha de ELAM consolidaría su crecimiento hasta convertirse en tercera fuerza con 11,5% y 8 escaños.
Reparto estimado de escaños
- DISY: 25,3% (16)
- AKEL: 23,6% (15)
- ELAM: 11,5% (8)
- DIKO: 9,4% (7)
- ÁDK: 5,9% (4)
- ALMA: 5,1% (3)
- Volt: 4,7% (3)
- EDEK: 3,2% (1)
- KEKK: 3,2% (1)
- DIPA: 2,8%
- KOSP: 2,4%
El resultado supondría un nuevo aviso para el presidente Nikos Christodoulides, que gobierna sin un partido propio y depende de alianzas parlamentarias para sacar adelante reformas y legislación. La pérdida de peso de los partidos centristas tradicionales y la irrupción de nuevas plataformas podrían complicar aún más la gobernabilidad del país.
Un Parlamento mucho más dividido
El sondeo refleja un escenario extremadamente fragmentado, con hasta nueve fuerzas obteniendo representación parlamentaria. Además de DISY, AKEL y ELAM, destacan los resultados de DIKO y de nuevas formaciones como ÁDK, ALMA y Volt, que entrarían con fuerza en la Cámara.
La campaña electoral ha estado marcada por el malestar social relacionado con la corrupción, el encarecimiento del coste de vida, la vivienda y la inmigración. Analistas locales consideran que el auge de nuevas formaciones reformistas y antiestablishment refleja un creciente desencanto ciudadano con el sistema político chipriota.
Auge de nuevas fuerzas y desgaste del sistema tradicional
El crecimiento de ELAM confirma además la tendencia observada en los últimos años, en los que la formación nacionalista ha ido reduciendo distancias respecto a los dos grandes partidos tradicionales. Paralelamente, partidos emergentes como ALMA o Volt han capitalizado parte del voto de protesta, especialmente entre electores urbanos y jóvenes preocupados por la corrupción institucional y el deterioro económico.
Aunque Chipre cuenta con un sistema presidencialista, el resultado será interpretado como un termómetro político para Christodoulides a mitad de mandato. La nueva correlación de fuerzas podría obligar al presidente a buscar alianzas más amplias y heterogéneas para sostener su agenda política durante los próximos años.

























































































































































































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