El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, espera aprobar esta misma semana las medidas ante las consecuencias económicas de la guerra en Irán, aunque no ha confirmado que se vaya a abordar mañana en el Consejo de Ministros, por lo que no se descarta la convocatoria de un Consejo extraordinario.
Cuerpo ha remarcado que todo el Gobierno de coalición está trabajando con la mayor celeridad posible para definir las medidas, por lo que espera que puedan aprobarse en los próximos días “con todo el rigor que es necesario”, tras mantener un contacto continuado con los sectores afectados por el impacto del conflicto.
“Queremos el mayor consenso posible. Eso es lo que nos lleva a hacerlo con el rigor y la responsabilidad necesarios y con esa previsión de tenerlas esta misma semana”, ha afirmado el responsable de Economía en declaraciones a los medios de comunicación antes de participar en la XVIII Conferencia Cesce 2026.
El titular de Economía ha recordado además que durante la jornada tiene previsto celebrar, junto con el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, una reunión con representantes del sector agroalimentario. Este ámbito es considerado uno de los más afectados por el encarecimiento de los costes derivados del conflicto, especialmente por la subida del precio de los carburantes y de otros insumos clave como los fertilizantes.
“A partir de ahí yo creo que estaremos en disposición de aprobar este paquete de medidas esta misma semana”, ha señalado el ministro en sus declaraciones a los medios, insistiendo en que el Ejecutivo trabaja para responder con rapidez ante el impacto económico del conflicto internacional.
Por ahora, el ministro descarta que el Gobierno vaya a aprobar una rebaja del IVA de los alimentos, ya que considera que el impacto más inmediato de la guerra se está concentrando en el encarecimiento de los carburantes. Según ha explicado, el Ejecutivo está centrado en abordar este efecto directo sobre la economía y sobre los costes que afrontan ciudadanos, empresas y trabajadores.
En este sentido, Cuerpo ha señalado que el objetivo es contener el impacto económico mientras persista el conflicto, pero también confía en que el fin de la guerra permita evitar efectos inflacionarios más amplios. “Tenemos ahora mismo que estar muy centrados en el impacto que estamos viendo de la guerra y ahora mismo ese impacto se focaliza en la subida del precio de los carburantes”, ha explicado.
El ministro ha indicado que el Gobierno mantiene la capacidad de ampliar las medidas si fuera necesario en función de la evolución de los precios. “Si acaso ese fuera el caso, estamos preparados para ir respondiendo de manera flexible y ampliando si es que fuera necesario el paquete de medidas”, ha asegurado.
Respecto al mercado energético, Cuerpo ha recordado que ya se han reforzado los mecanismos de vigilancia sobre la formación de precios de los carburantes. Este seguimiento se realiza sobre más de 12.000 estaciones de servicio en todo el país y está siendo supervisado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), junto con los ministerios de Transición Ecológica y de Economía.
Según ha explicado, hasta el momento la CNMC no ha detectado ninguna anomalía en el proceso de formación de precios. El ministro ha querido trasladar así un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía ante el encarecimiento de los carburantes, insistiendo en que se mantiene una vigilancia constante del mercado.
Asimismo, ha señalado que el Gobierno seguirá de cerca la evolución de los precios tanto en el actual contexto de subida como cuando se produzcan descensos del precio del crudo. En ese momento, ha subrayado, será importante comprobar que esa bajada se traslada también al precio final que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
Por último, el titular de Economía se ha referido a la reunión prevista para este jueves del Banco Central Europeo (BCE), en la que se analizará la evolución de los tipos de interés. Aunque ha evitado adelantar cuál puede ser la decisión de la institución, ha señalado que los mercados interpretan por ahora el impacto inflacionario derivado de la guerra como un “shock” temporal.
En ese contexto, el BCE podría considerar que las expectativas de inflación a medio plazo siguen bien ancladas en torno al objetivo del 2%, lo que permitiría mantener cierto margen de maniobra antes de adoptar nuevas decisiones en materia de política monetaria.

























































































































































































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