Este artículo se basa en los sondeos preelectorales disponibles hasta el 18 de marzo de 2026. Los resultados definitivos del Folketing se esperan para la madrugada del 25 de marzo. Las cifras reflejan proyecciones, no votos escrutados.
Dinamarca celebra hoy, 24 de marzo de 2026, elecciones generales anticipadas convocadas por la primera ministra socialdemócrata Mette Frederiksen apenas cuatro semanas después de que el pulso con Donald Trump por la soberanía de Groenlandia la catapultara a los titulares mundiales. Los 179 escaños del Folketing —175 de Dinamarca continental, 2 de Groenlandia y 2 de las Islas Feroe— se reparten este martes en una elección que las encuestas presentan como extraordinariamente ajustada entre el bloque rojo de centroizquierda y el bloque azul de centroderecha, con los Moderados de Lars Løkke Rasmussen como árbitros decisivos.
El contexto: Groenlandia, el coste de la vida y una coalición agotada
Frederiksen convocó estas elecciones el 26 de febrero con una lectura táctica clara: aprovechar el efecto bandera generado por su confrontación con la administración Trump, que en enero y febrero había reclamado reiteradamente la cesión de Groenlandia a Estados Unidos. La primera ministra respondió con firmeza, articuló una coalición de aliados de la OTAN en torno a Dinamarca y vio cómo sus socialdemócratas subían tres puntos en las encuestas, pasando de un mínimo histórico del 17% en diciembre a rondar el 21-22% en las semanas previas a la cita. Pero la campaña se desarrolló en torno a otros ejes: el coste de la vivienda, la inflación, la inmigración, el medio ambiente y un controvertido impuesto a la riqueza propuesto por Frederiksen (un gravamen del 0,5% sobre patrimonios superiores a 25 millones de coronas danesas) que dividió al electorado entre quienes ven en él un instrumento redistributivo y quienes lo consideran una señal de giro ideológico hacia la izquierda.
El gobierno saliente, el denominado Frederiksen II, fue el primero en cuarenta años en unir partidos del bloque rojo y el bloque azul: socialdemócratas, Venstre y Moderados. Una coalición transversal que funcionó como gobierno pero que desgastó a sus tres socios, especialmente a Venstre, que perdió casi la mitad de sus escaños en 2022 al aceptar gobernar con la izquierda. Las encuestas sugieren ahora un retorno a la política de bloques más clásica, con ambos lados compitiendo por una mayoría que ninguno parece tener asegurada.
Socialdemócratas (A) — Frederiksen busca su tercer mandato
El partido de Mette Frederiksen llega a las elecciones como la fuerza más votada según todas las encuestas, pero con una proyección que, de confirmarse, representaría el peor resultado socialdemócrata en más de un siglo. El efecto Groenlandia les ha permitido recuperarse de la caída de finales de 2025, cuando llegaron a registrar un 17% tras las malas municipales de noviembre. Los sondeos más recientes los sitúan en torno al 21-22%. Frederiksen, en el poder desde 2019, aspira a convertirse en la primera ministra danesa con más tiempo en el cargo si logra un tercer mandato consecutivo.
~21,9%
La estrategia de Frederiksen ha sido presentarse como el ancla de estabilidad en un mundo convulso. «Necesitamos un gobierno que sepa navegar tiempos difíciles», ha repetido en campaña. Su propuesta estrella —el impuesto a la riqueza— le ha granjeado el apoyo de la izquierda pero también la hostilidad de la Alianza Liberal y Venstre, que ven en ella una señal de que la era de las coaliciones transversales ha terminado.
Partido Socialista Popular (F) — El gran ganador de los sondeos
El Socialistisk Folkeparti (SF), liderado por Pia Olsen Dyhr, es la gran revelación de este ciclo electoral. Pasó de un 8,6% en 2022 a ganar las elecciones europeas de 2024 con el 18,4% y ahora consolida una posición de segunda fuerza política danesa en las encuestas, con proyecciones que oscilan entre el 12,5% y el 13,8%. Su posicionamiento como izquierda ecosocialista moderada —crítica con las políticas migratorias de Frederiksen pero dispuesta a apoyar su gobierno— lo convierte en el partido bisagra del bloque rojo. Olsen Dyhr ha reclamado públicamente que, si los socialdemócratas ganan, el SF debería tener el segundo puesto en el gobierno, dado que es el segundo partido del bloque.
~13%
El SF se ha convertido en el partido de referencia para el votante progresista que considera insuficiente el pragmatismo migratorio de Frederiksen pero no quiere arriesgar la estabilidad gubernamental con la radicalidad de la Alianza Rojo-Verde. Su crecimiento ha sido constante y se sustenta en un electorado urbano, bien formado y movilizado por la agenda climática.
Alianza Liberal (I) — La derecha joven y liberal
La Liberal Alliance, liderada por el carismático Alex Vanopslagh de 34 años, es la gran fuerza emergente del bloque azul. Partidaria de reducir impuestos, recortar la burocracia del Estado del bienestar y defender la libertad individual, ha capturado el voto joven y urbano de centroderecha. Las encuestas la sitúan como el segundo o tercer partido del bloque azul, con proyecciones de entre el 10% y el 11%. Sin embargo, su campaña se vio sacudida en las últimas semanas por un escándalo de consumo de cocaína que afectó a Vanopslagh, aunque los sondeos no reflejaron un impacto significativo en su intención de voto.
~11%
Vanopslagh ha centrado su mensaje en el recorte fiscal y la crítica al intervencionismo estatal, posicionándose como el candidato a primer ministro del bloque azul en caso de que Venstre no logre imponerse como primera fuerza conservadora. La carrera interna entre Alianza Liberal y Venstre por el liderazgo del bloque azul es uno de los elementos más interesantes de esta elección.
Venstre (V) — El gigante herido del centroderecha
Venstre (literalmente «Izquierda», aunque es el gran partido liberal-conservador danés) llega a estas elecciones muy debilitado tras la decisión de entrar en el gobierno de Frederiksen en 2022. Aquella alianza le costó casi la mitad de sus escaños en aquel momento, y las encuestas actuales, con proyecciones de entre el 9% y el 10%, sugieren que aún no ha recuperado su fuerza histórica. Su líder, el ministro de Defensa Troels Lund Poulsen, se ha postulado explícitamente como candidato a primer ministro del bloque azul, con un programa centrado en la seguridad nacional, la reducción de impuestos y una política migratoria más estricta.
~9,5%
La gran incógnita de Venstre es si Lund Poulsen —que ha gobernado de manera sólida como ministro de Defensa durante la crisis de Groenlandia— puede capitalizar su perfil de seguridad para recuperar votantes que se fueron hacia la Alianza Liberal o los Demócratas Daneses. El partido históricamente dominante del centroderecha danés vive su momento más delicado en décadas.
Partido Popular Danés (O) — La vieja derecha populista resiste
El Dansk Folkeparti, pionero del populismo antiinmigración en Europa septentrional, atravesó una crisis existencial entre 2019 y 2022 que lo dejó en mínimos históricos. Sin embargo, las encuestas de cara a esta elección le otorgan entre el 7,7% y el 8,3%, una recuperación notable que lo sitúa de nuevo como una fuerza a considerar en la aritmética del bloque azul. Su liderazgo con Morten Messerschmidt ha consolidado un discurso duro sobre inmigración y soberanía nacional que ha sobrevivido a la competencia de los Demócratas Daneses.
~8%
Demócratas Daneses (Æ) — La nueva derecha populista
Los Danmarksdemokraterne, fundados en 2022 por Inger Støjberg como escisión de Venstre tras su condena penal, se inspiraron en el modelo de los Demócratas Suecos para construir una derecha identitaria y soberanista. En su debut electoral de 2022 obtuvieron el 8,1% y en las encuestas actuales mantienen un perfil similar, en torno al 7-9%. Su implantación en la Jutlandia rural y entre las clases trabajadoras desencantadas con la deriva centrista del sistema les da una base sólida pero con techo definido.
~7,9%
Conservadores (C) y Moderados (M) — Los equilibristas del centro
El Konservative Folkeparti oscila entre el 5,6% y el 6,8% según las encuestas, en una posición discreta pero estable dentro del bloque azul. Pero el partido verdaderamente decisivo de esta elección son los Moderados de Lars Løkke Rasmussen, el ex primer ministro que fundó este partido centrista en 2021 y que en 2022 logró el 9,3% posicionándose fuera de los dos bloques tradicionales. Ahora las encuestas los sitúan entre el 5,6% y el 7%, y su decisión de apoyar al bloque rojo o al azul —o de negociar una nueva coalición transversal— puede determinar quién gobierna Dinamarca.
~6,6%
~6,3%
Løkke Rasmussen, actual ministro de Asuntos Exteriores, ha mantenido una ambigüedad estratégica sobre sus preferencias de coalición que puede ser su principal activo negociador. Su partido es el único que puede permitirse no declarar a qué bloque apoya antes del escrutinio sin perder credibilidad, y esa posición le da un poder desproporcionado respecto a su tamaño.
Alianza Rojo-Verde (Ø) y Radikales (B) — Las izquierdas críticas
La Enhedslisten (Alianza Rojo-Verde), la izquierda anticapitalista danesa, oscila entre el 5,3% y el 6,9% en los sondeos. Crítica con las políticas migratorias de Frederiksen y con la expansión del gasto militar, ha declarado que solo apoyará un gobierno socialdemócrata si este se aleja del bloque azul. Los Radikale Venstre (Partido Social-Liberal), históricamente el partido de la clase media ilustrada y pro-europea, se sitúa entre el 4% y el 6,3% en las encuestas más recientes, habiendo recuperado parte del terreno perdido tras la debacle de 2022.
~6,5%
~5,1%
La Alternativa (Å) y el partido H — Los pequeños del umbral
Alternativet, el partido ecosocialista y postcrecimiento, bordea el umbral del 2% con proyecciones de entre el 2,3% y el 2,8%, lo que le hace candidato a entrar o quedar fuera del Folketing. El partido H —de composición inusual, integrado por partidos regionales y candidaturas diversas (incluidos los Demócratas, Quintus y otras formaciones menores)— obtendría entre el 2,2% y el 2,7%, también en la cuerda floja del umbral. En un Parlamento tan fragmentado, la entrada o exclusión de estos partidos puede mover hasta 8-10 escaños de nivelación entre los grandes partidos y alterar decisivamente la aritmética de bloques.
~2,6%
~2,5%
El resumen de sondeos: todos los partidos
La siguiente tabla recoge la media de los últimos sondeos disponibles de Megafon, Voxmeter y la proyección de escaños más probable:
Fuentes: Megafon (18/03/2026), Voxmeter (16/03/2026). Proyecciones indicativas, no resultados oficiales. Se requieren 90 escaños para la mayoría absoluta.
La aritmética de bloques: una elección extraordinariamente ajustada
Según las encuestas disponibles, el bloque rojo (socialdemócratas, SF, Alianza Rojo-Verde, Radikales y La Alternativa) rondaría los 86-89 escaños, justo por debajo o en el límite de la mayoría absoluta de 90. El bloque azul (Venstre, Alianza Liberal, PP Danés, Demócratas Daneses y Conservadores) obtendría en torno a 77-79 escaños. Los Moderados, con sus 11 escaños proyectados, son el árbitro decisivo: si apoyan al bloque rojo, Frederiksen tiene mayoría; si optan por el azul, la aritmética se complica para ambos lados pero Lund Poulsen necesitaría igualmente escaños adicionales.
~86 esc.
~78 esc.
~11 esc.
Groenlandia, Trump y el efecto bandera — El eje geopolítico de la campaña
La sombra de Donald Trump y la disputa por Groenlandia recorre toda esta campaña aunque no haya sido el tema principal de los debates. Frederiksen convocó estas elecciones anticipadas precisamente para capitalizar la imagen de liderazgo que proyectó al enfrentarse a las demandas de Washington. Cuando Trump repitió a principios de febrero su voluntad de «adquirir» Groenlandia por razones de seguridad nacional, Frederiksen respondió con una claridad infrecuente en la diplomacia occidental y articuló una respuesta coordinada de aliados de la OTAN. El efecto fue inmediato: tres puntos de subida en los sondeos en cuestión de días. Sin embargo, los analistas señalan que el efecto se fue diluyendo a medida que la campaña avanzó hacia temas domésticos. El coste de la vivienda en Copenhague, los pesticides en los acuíferos y el polémico impuesto a la riqueza desplazaron a Groenlandia del centro del debate en las semanas finales.
Los escaños de Groenlandia y las Islas Feroe adquieren una relevancia inusitada en esta elección. Los partidos de Groenlandia —en particular Inuit Ataqatigiit (IA), de izquierda soberanista— han aprovechado la atención internacional sobre la isla para reforzar su mensaje de autodeterminación. En un Parlamento tan fragmentado, sus dos escaños pueden inclinar la balanza.
Los escenarios de gobierno posibles
Dada la aritmética de los sondeos, los escenarios más probables son tres. El primero —y más probable según los analistas— es un gobierno de izquierdas liderado por Frederiksen con apoyo parlamentario de SF, Alianza Rojo-Verde, Radikales y La Alternativa, potencialmente con los Moderados como apoyo externo o miembros del gabinete. Este escenario requeriría que Løkke Rasmussen aceptara un segundo papel en un gobierno de centroizquierda, lo que no está garantizado. El segundo escenario es una nueva coalición transversal similar al actual gobierno, con socialdemócratas y Moderados como núcleo central, posiblemente con algún partido adicional. El tercer escenario —considerado menos probable pero no descartable— es un gobierno de bloque azul liderado por Lund Poulsen o Vanopslagh, que necesitaría el apoyo de los Moderados y quizás de algún escaño nórdico.

























































































































































































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