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Muchas gracias por la rápida y documentada respuesta. La verdad es que da gusto. En cuanto al fondo, los problemas metodológicos complican mucho el análisis, y hacen casi imposible contemplar toda la realidad. Muchas veces hay que asumir cierta simplificación, porque de lo contrario los datos se vuelven intratables.
Analizar las distorsiones que en el sistema introduce el peso diferente de unas provincias respecto a otras, exige descender al mundo real, donde los resultados que se obtienen en distintas circunscripciones nunca son idénticos. Cómo cuantificar esa distorsión, esao-proporcionalidad añadida, es dificil.
Por ejemplo, un parlamento español con 2.000 diputados, en el que todas las provincias tuvieran garantizado un mínimo legal de 10 diputados independiente de su población, arrojaría resultados paradójicos: por un lado el sistema sería muy proporcional en todas y cada una de las provincias, pero, en cambio, es probable que arrojase resultados mucho menos proporcionales en conjunto. La proporcionalidad del sistema no es igual al promedio de proporcionalidad en cada una de sus circunscripciones, sino que será habitualmente muy inferior,, lastrada por el mayor peso que se concede a las provincias pequeñas.
Cuando un país es tan poco homogéneo como España (o una comunidad tan poco homogénea como Euskadi) la no-proporcionalidad del sistema depende de dos variables: por un lado, las que de un modo muy acertado se expusieron cuantitativa y objetivamente en el articulo inicial; por otro, las que tienen que ver con el distinto peso relativo de cada circunscripción, en relación con las divergencias en las preferencias de los distintos electorados de cada una de ellas. Y eso último no es un dato objetivo: eso es un dato de hecho. Puede que el índice de desviación de Euskadi y el de Castilla La Mancha sean similares, pero el hecho es que las provincias vascas son, electoralmente, mucho más diferentes entre sí que las castellano manchegas. Y eso, traducido a cifras, siempre dará un grado de no-proporcionalidad mayor (por esta segunda variable) en Euskadi que en Castilla la Mancha.
Agradezco enormemente el esfuerzo aclaratorio de este post, y reitero mis felicitaciones al autor. Da gusto poder leer textos de este nivel.
Muy interesante, gracias y chapeau. Lo cierto es que, por desconocimiento, pensé que lo del País Vasco era un caso sangrante a este respecto, y aunque lo es en tanto que, tras el caso canario, la mayor diferencia entre circunscripciones es la Vizcaya-Álava, muchas otras autonomías no le van a la zaga.
La verdad, es una decepción, ver que en el resto de lugares la representatividad es igualmente horrorosa. Qué interesado lo de las circunscripciones, si al fin y al cabo la representatividad territorial no vale para nada tras quedar ahogada en la política de partido. Con lo fácil que es hacer las cosas de un modo justo.
En fin, total, que una vez visto lo de Canarias casi da ganas de decir "ay mamasita que me quede como estoy".
Yo también había reseñado (en Twitter) que faltaba el elemento de la desproporcionalidad entre territorios. Agradezco la aclaración, que creo que era necesaria, porque aunque efectivamente hacia el final del texto se señalaba que otros factores como el reparto de los votos entre circunscripciones también afectaban a la proporcionalidad, previamente se ha dicho, sin matices, que lugares como el País Vasco tienen un sistema "proporcional puro", lo que claramente no es cierto.
Tal vez sería bueno, para evitar confusiones y lecturas erróneas, editar el texto inicial añadiendo en uno o dos lugares la cualificiación que se hace en este texto.
Un saludo,
Josu Mezo
malaprensa.com