Estados Unidos cumple hoy 250 años desde la firma de la Declaración de Independencia en Filadelfia. Un cuarto de milenio que la primera democracia moderna del mundo afronta partida en dos: mientras el presidente Donald Trump encabeza en Washington un acto que él mismo ha definido como el mayor espectáculo de fuegos artificiales de la historia, sus datos de aprobación marcan mínimos de su segundo mandato y las encuestas apuntan a un ciclo demoscópico especialmente adverso para los republicanos de cara a las midterms de noviembre. Repasamos el estado del país en su efeméride más simbólica desde una perspectiva electoral.
Un aniversario politizado: America250 vs. Freedom 250
La conmemoración oficial del Semiquincentenario —también llamado America250— fue diseñada en 2016 por una comisión bipartidista del Congreso, con los expresidentes George W. Bush y Barack Obama como copresidentes honorarios. Sin embargo, en 2025 Donald Trump creó por orden ejecutiva un grupo de trabajo paralelo desde la Casa Blanca bajo la marca Freedom 250, que ha absorbido buena parte del protagonismo institucional.
La disputa por el relato se ha traducido en episodios llamativos: la Casa de la Moneda retiró de la serie conmemorativa los diseños dedicados a la abolición, el sufragio femenino y los derechos civiles; el gobierno estudia acuñar un billete de 250 dólares con el rostro de Trump; y la Gran Feria Estatal del National Mall tuvo que cerrar el viernes por una ola de calor con sensación térmica de 45°C, mientras varios artistas anunciados cancelaban su participación al descubrir la vinculación con la Casa Blanca. El historiador John Pitney ha resumido la polémica en una frase: no existe precedente para este comportamiento.
Aprobación presidencial: Trump en mínimos del segundo mandato
El aniversario llega en el peor momento demoscópico para el presidente desde su regreso al Despacho Oval. El promedio de aprobación ponderado por Silver Bulletin sitúa a Trump en un net approval de -17,8 puntos, peor que el que tenía Joe Biden en la misma fecha de su mandato (-16,5) e incluso peor que el propio Trump en 2018 durante su primera legislatura (-11,3). La encuesta NPR/PBS/Marist de junio fija su aprobación en el 36%, la más baja de su segundo mandato, con un 59% de desaprobación.
37,2%
59,3%
34%
87%
Fuente: promedio Silver Bulletin, NPR/PBS/Marist, Gallup. Julio 2026.
La cifra políticamente decisiva es la del 34% de aprobación entre independientes. Todos los presidentes que sufrieron una derrota tipo wave en unas midterms tenían su aprobación entre independientes por debajo del 40% antes de noviembre; Trump está seis puntos por debajo de ese umbral, y por debajo también del 36% que precedió a la ganancia demócrata de 41 escaños en 2018.
Generic ballot: los demócratas, con varios puntos de ventaja para las midterms
La papeleta genérica —la pregunta clásica sobre a qué partido votarían los estadounidenses en unas elecciones al Congreso si se celebraran hoy— es el indicador que mejor anticipa la composición de la Cámara. El promedio actual sitúa a los demócratas en +7,0 puntos, un margen consistente con el escenario de reconquista de la mayoría en la House of Representatives.
49%
42%
Generic Ballot – promedio FiftyPlusOne, julio 2026.
La lectura es doble. En la Cámara de Representantes, un margen sostenido de +5/+7 puntos suele traducirse en ganancia neta demócrata superior a los 15-25 escaños, más que suficiente para revertir la actual mayoría republicana. En el Senado, en cambio, el mapa juega en contra: los demócratas defienden más asientos competitivos en estados azules que los republicanos en estados rojos, y necesitarían una ganancia neta de +4 para arrebatar la mayoría, un techo difícil incluso con el viento a favor.
La economía como talón de Aquiles
La razón del deterioro demoscópico no es tanto el 250 aniversario ni el estilo presidencial como la economía. Solo un tercio de los estadounidenses aprueba la gestión económica de Trump —el peor dato jamás registrado en la serie Marist para este presidente— y hasta un 22% de los republicanos desaprueba cómo maneja la Casa Blanca la política económica.
El detonante es la inflación arancelaria: el PIB del primer trimestre creció un modesto +2,0%, pero el índice PCE se disparó al 4,5%, alimentando el temor a un escenario de estanflación. La confianza del consumidor cotiza en mínimos desde 2022, lo que explica que incluso el poderoso relato patriótico del Semiquincentenario no esté siendo capaz de mover el dial de la aprobación presidencial.
El voto exterior y la efeméride
La celebración tiene también una dimensión diplomática electoralmente relevante. Las embajadas estadounidenses en todo el mundo han desplegado programas Freedom 250 —desde el Hipódromo de Palermo en Buenos Aires hasta actos en Rosario y Córdoba— que buscan movilizar tanto al voto expatriado como a la comunidad hispana con doble nacionalidad, un segmento que en 2024 fue clave en Florida, Nevada y Arizona y que se prevé decisivo también en 2026.
En España, además, la efeméride tiene una lectura histórica particular: el papel de Bernardo de Gálvez (gobernador de la Luisiana española y héroe de las victorias de Baton Rouge, Mobila y Pensacola) fue determinante para que las Trece Colonias consiguieran la independencia, algo que el Queen Sofía Spanish Institute y la Casa Real están reivindicando en el marco del ciclo 250 años España y Estados Unidos.
Conclusión: un cuarto de milenio de democracia, con un momento electoral frágil
Estados Unidos llega a su 250 aniversario como la democracia constitucional continua más antigua del mundo, pero también como una democracia profundamente polarizada, con un presidente en mínimos de aprobación, una economía tensionada por los aranceles y unas midterms a cuatro meses vista que apuntan a una ola demócrata en la Cámara —aunque con el Senado casi fuera de alcance por razones de mapa.
La paradoja del Semiquincentenario es que se celebra partido en dos comisiones —la bipartidista America250 y la trumpista Freedom 250—, algo que ilustra mejor que cualquier encuesta el estado del país: una nación capaz de organizar la mayor fiesta de su historia y, al mismo tiempo, incapaz de ponerse de acuerdo sobre cómo celebrarla. Los próximos 124 días hasta las midterms dirán si el patriotismo del 4 de julio es suficiente para revertir el ciclo, o si el Semiquincentenario pasará a la historia como la antesala de otra derrota republicana en unas elecciones intermedias.

























































































































































































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