El eurodiputado Roberto Vannacci, exgeneral del ejército italiano y figura destacada de la derecha soberanista, ha oficializado su ruptura con la Lega de Matteo Salvini para fundar un nuevo movimiento político: Futuro Nazionale. El anuncio, realizado el 3 de febrero de 2026, marca un nuevo episodio en la reconfiguración del mapa político italiano y podría tener efectos de calado en el equilibrio interno de la derecha.
Vannacci, elegido eurodiputado en junio de 2024 dentro de las listas de la Lega, había escalado posiciones hasta convertirse en vicesegretario del partido y una de sus voces más mediáticas. Militar de carrera y autor de polémicas intervenciones públicas sobre identidad nacional y soberanía, su perfil le había granjeado popularidad entre los sectores más nacionalistas del electorado.
La salida de Vannacci no tomó por sorpresa a los observadores: desde hace meses mantenía una relación tensa con la dirección de Salvini, marcada por divergencias estratégicas y personales. En su comunicado, el eurodiputado afirmó que su proyecto político “sigue un camino distinto”, alejado de los “compromisos de conveniencia” y los “inciuci” (pactos opacos) que, según él, dominan la política italiana.
Salvini respondió con dureza y decepción, lamentando “la falta de gratitud” de quien había recibido responsabilidades clave dentro de la estructura del partido. La ruptura se formalizó poco antes de un consejo federal de la Lega, un gesto que muchos interpretan como un desafío directo al liderazgo del ministro de Infraestructuras.
Nace “Futuro Nazionale”
El nuevo movimiento político, Futuro Nazionale, aspira a consolidarse como una alternativa dentro del espacio de la derecha dura y soberanista, con un discurso centrado en el orgullo nacional, la autoridad del Estado y la crítica a las élites tecnocráticas de Bruselas. Según fuentes cercanas a Vannacci, su objetivo es “devolver a la política italiana una visión sin filtros del patriotismo moderno”.
Aunque aún no ha presentado un programa detallado, el proyecto ya despierta atención mediática y genera inquietud en la Lega, temerosa de que pueda erosionar su base electoral entre votantes nacionalistas desencantados.
Repercusiones en la derecha italiana y europea
La escisión de Vannacci podría fragmentar aún más la derecha italiana, donde conviven proyectos de distinto tono: Forza Italia, la Lega de Salvini, el liderazgo consolidado de Giorgia Meloni con Fratelli d’Italia, y ahora Futuro Nazionale, que pretende captar el voto de quienes se sienten excluidos de estos polos.
En el plano europeo, la salida de Vannacci añade incertidumbre dentro de los grupos soberanistas y euroescépticos del Parlamento Europeo, justo en un momento de intensa negociación entre partidos afines para reforzar su influencia en Bruselas.
Con Futuro Nazionale, Vannacci intenta erigirse como nuevo referente del nacionalismo italiano, pero su desafío inmediato será demostrar si cuenta con una base política sólida más allá de su notoriedad personal. En una derecha fragmentada y cada vez más competitiva, su aventura puede convertirse tanto en un catalizador de nuevas alianzas como en un factor de división.

























































































































































































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