Perú ante unos de sus comicios más fragmentados e impredecibles

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Perú acude este domingo 12 de abril a una de las elecciones más fragmentadas e impredecibles de su historia democrática. Con 35 candidatos en la papeleta presidencial, un electorado que arrastra la frustración de haber tenido nueve presidentes en apenas una década, y un bloque de indecisos que supera el 30%, la única certeza es que habrá balotaje el 7 de junio. Keiko Fujimori lidera con claridad todas las encuestas, pero la verdadera batalla se libra por el segundo puesto: quién la acompañará a la segunda vuelta es la gran incógnita de la noche electoral.

Un país al límite: nueve presidentes en diez años

Para comprender la elección del domingo hay que partir de un dato que resulta difícil de creer: desde 2016, Perú ha tenido nueve presidentes distintos. Martín Vizcarra fue destituido por el Congreso en 2020. Su sucesor, Manuel Merino, duró seis días antes de que las protestas callejeras lo obligaran a dimitir. Francisco Sagasti completó el mandato. Pedro Castillo fue destituido en diciembre de 2022 tras un intento fallido de autogolpe. Le sucedió Dina Boluarte, que completó el periodo bajo constante amenaza congresual. En la rotación constitucional, el presidente del Congreso José Jerí asumió la presidencia, pero fue cesado en febrero de 2026 por mantener reuniones no declaradas con un empresario chino bajo investigación. El actual mandatario interino, José María Balcázar, de 83 años, entregará el poder el 28 de julio a quien resulte elegido.

Esta inestabilidad crónica ha generado un electorado que no es ni de izquierdas ni de derechas: es profundamente anti-establishment. Las encuestas de Ipsos muestran que el 68% de los peruanos considera la inseguridad como su principal preocupación, seguida de la corrupción (67%) y la inestabilidad política (36%). La tasa de homicidios se ha duplicado desde 2019 y la extorsión y el crimen organizado han escalado hasta convertirse en tema central de campaña. Varios candidatos han adoptado el modelo Bukele de mano dura como bandera electoral.

Keiko Fujimori: la favorita con techo

En su cuarta candidatura presidencial consecutiva, Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori (fallecido en septiembre de 2024), lidera todas las encuestas con una ventaja estable pero modesta. La última encuesta de Datum, realizada entre el 1 y el 4 de abril, le otorga un 18,1% de los votos válidos (14,5% en intención de voto bruta). Ipsos la sitúa en un rango similar. Su liderazgo se ha mantenido consistente durante meses, oscilando entre el 11% y el 15% en intención bruta sin grandes sobresaltos.

Keiko ha moderado su discurso respecto a campañas anteriores, centrándose en seguridad ciudadana y reactivación económica. Su estructura partidaria (Fuerza Popular) y su presencia territorial le dan una ventaja organizativa que ningún otro candidato puede igualar. En Lima lidera con el 16% y destaca especialmente en el oriente del país, donde alcanza el 18%.

Sin embargo, Fujimori arrastra un problema estructural: un antivoto muy elevado. En sus tres intentos anteriores siempre llegó al balotaje, pero siempre lo perdió. La polarización en torno a su figura, alimentada por sus causas judiciales y la memoria del autoritarismo fujimorista, hace que sea la candidata más conocida pero también una de las más rechazadas. La pregunta clave no es si Fujimori pasará a segunda vuelta, sino contra quién: su rival del 7 de junio determinará si esta vez rompe la maldición del balotaje.

La pelea por el segundo puesto: un cuádruple empate

Si Fujimori parece tener un pie en la segunda vuelta, la disputa por el otro boleto es un caos estadístico. Los últimos sondeos antes de la veda electoral (que en Perú prohíbe la publicación de encuestas en la semana previa a la votación) muestran un pelotón de candidatos separados por márgenes dentro del error muestral.

A continuación, la estimación de voto (votos válidos, media de encuestas):

Fuerza Popular
Fuerza Popular

18,1%

País Para Todos
País Para Todos

10,8%

Renovación Popular
Renovación Popular

10,3%

ANTAURO
ANTAURO

8,0%

P. Buen Gobierno
P. Buen Gobierno

7,2%

Juntos Por Perú
Juntos Por Perú

7,0%

OBRAS
OBRAS

6,5%

Primero La Gente
Primero La Gente

4,7%

Ahora Nación
Ahora Nación

4,6%

Partido Morado
Partido Morado

4,0%

Alianza Para el Progreso
Alianza P. Progreso

3,0%

Frente de la Esperanza
Frente Esperanza

2,8%

Cooperación Popular
Cooperación Popular

2,7%

Nuevo Perú
Nuevo Perú

2,0%

Venceremos
Venceremos

1,7%

Progresemos
Progresemos

1,1%

Avanza País
Avanza País

0,9%


Otros (APU, Unidad y Paz…)

<1%

El gráfico refleja la extrema fragmentación del escenario peruano. Fujimori lidera con un 18,1% de votos válidos, pero detrás de ella hay un pelotón de al menos cinco candidatos en un margen de apenas cuatro puntos. Carlos Álvarez (País Para Todos), el comediante y outsider que ha protagonizado la sorpresa de la campaña, aparece en segundo lugar con un 10,8%, habiendo escalado desde el 6% en enero. Su ascenso se aceleró tras su buen desempeño en el debate presidencial. Rafael López Aliaga (Renovación Popular), el exalcalde de Lima y candidato ultraconservador al que comparan con Trump, ha seguido el camino inverso: tras liderar durante semanas, ha caído hasta el tercer puesto con un 10,3%.

Detrás de ellos, un segundo pelotón con cifras que no pueden descartarse: el espacio vinculado al etnocacerismo de Antauro Humala (cuyo partido fue ilegalizado pero cuya base electoral sigue viva a través de candidaturas aliadas), Jorge Nieto del Partido del Buen Gobierno (7,2%), Roberto Sánchez de Juntos Por Perú (7,0%) y Ricardo Belmont de OBRAS (6,5%) mantienen opciones matemáticas de dar la sorpresa. Con más del 30% del electorado todavía sin decidir su voto, cualquier movimiento de última hora puede alterar radicalmente el orden.

Los tres candidatos a disputar el balotaje con Fujimori

La batalla por la segunda plaza se libra fundamentalmente entre tres perfiles muy distintos, cada uno representativo de una corriente diferente del electorado peruano.

Carlos Álvarez, de País Para Todos, es el candidato outsider por excelencia. Comediante y parodista de profesión, conocido por sus imitaciones de políticos durante décadas, Álvarez ha capitalizado el hartazgo ciudadano con la clase política convencional. Su discurso combina un perfil accesible y cercano con propuestas de seguridad ciudadana y anticorrupción. Su principal fortaleza es que conecta tanto con el electorado urbano como con el rural, algo poco habitual en las campañas peruanas. Su debilidad: la falta de experiencia política y una estructura partidaria débil, agravada por las acusaciones de corrupción contra el líder de su partido, Vladimir Meza.

Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, representa el ala dura de la derecha peruana. Empresario y exalcalde de Lima, miembro del Opus Dei, ha construido su campaña sobre la mano dura contra el crimen, la defensa de valores católicos conservadores y un estilo populista de confrontación que le ha valido el apodo de “Porky”. Popular en Lima (que concentra un tercio de la población del país) y con alianzas en el sur del país, López Aliaga lideró las encuestas durante buena parte de la campaña, pero ha ido perdiendo apoyo de forma constante desde febrero. Su retórica sobre supuesto fraude electoral y sus amenazas al jefe de la ONPE (la oficina electoral) han generado alarma en círculos institucionales.

Roberto Sánchez, de Juntos Por Perú, encarna la alternativa de izquierda. Excongresista y exministro de Pedro Castillo, cuenta con el respaldo del expresidente preso y con una base de votantes en las zonas rurales andinas y del sur del país. Su candidatura se ha beneficiado de la absorción de parte del electorado que habría votado por Antauro Humala si este hubiera podido concurrir. Es el candidato con mayor crecimiento relativo en las últimas semanas según el IEP, pasando del 3% en enero al 7% en abril.

El factor Antauro: el fantasma que recorre la papeleta

Uno de los elementos más singulares de estas elecciones es la sombra de Antauro Humala, el líder etnocacerista condenado por el Andahuaylazo de 2005 (en el que murieron cuatro policías) y cuyo partido fue declarado ilegal por la Corte Suprema en octubre de 2024 por promocionar discursos antidemocráticos. Humala, que prometía públicamente fusilar a expresidentes corruptos, no puede ser candidato presidencial. Sin embargo, su influencia sigue viva a través de la alianza con Juntos Por Perú, y su base electoral, especialmente en el sur andino y entre los sectores más descontentos del país, constituye un caudal de votos que podría inclinar la balanza de la segunda vuelta.

La presencia de un 8% vinculado a este espacio político en las estimaciones refleja que existe un electorado radical, antisistema y con componentes nacionalistas que no ha desaparecido con la ilegalización del partido. Hacia dónde se dirija ese voto en un eventual balotaje será clave.

El nuevo Congreso bicameral: otra elección dentro de la elección

Además de la presidencia, los peruanos elegirán por primera vez en más de tres décadas un Congreso bicameral, con un Senado de 60 escaños y una Cámara de Diputados de 130. La restauración del sistema bicameral, aprobada en una reforma electoral de 2024, revierte la decisión de Alberto Fujimori de disolver el Senado en 1992 como parte de su autogolpe. La composición del nuevo Congreso será crucial: el Perú ha vivido durante años un conflicto permanente entre el Ejecutivo y un Legislativo dominado por fuerzas opositoras dispuestas a usar la destitución como herramienta política habitual.

La fragmentación que se observa en la carrera presidencial se replica en las listas congresales. Según las encuestas, Fuerza Popular, Renovación Popular, Alianza Para el Progreso, País Para Todos y Ahora Nación aparecen como las fuerzas con mayor posibilidad de obtener representación significativa en ambas cámaras. Pero con 35 partidos en la papeleta, la dispersión será enorme y las alianzas postelectorales resultarán indispensables para gobernar.

Los escenarios de balotaje: ¿podrá Fujimori romper su maldición?

El balotaje del 7 de junio configurará el verdadero duelo de estas elecciones. Y aquí el rival de Fujimori importa tanto como la propia candidata. Si su contrincante es López Aliaga, se produciría un enfrentamiento entre dos derechas: la fujimorista tradicional y la ultraconservadora trumpista. En ese escenario, el electorado de izquierda y centro podría abstenerse masivamente o votar en blanco, dando ventaja a Fujimori por su mayor estructura territorial.

Si el rival es Carlos Álvarez, el duelo sería entre el establishment fujimorista y el outsider popular. Álvarez podría aglutinar tanto el voto de centro como parte del voto de izquierda, configurando un escenario más competitivo. Un enfrentamiento Fujimori-Sánchez, por último, reproduciría la polarización izquierda-derecha de 2021 (cuando Castillo venció por la mínima a Fujimori) y abriría la puerta a un resultado ajustado e impredecible.

Las encuestas de simulación de balotaje, realizadas antes de la veda, ofrecían lecturas contradictorias. Según Ipsos, López Aliaga ganaría a todos sus rivales en segunda vuelta. Sin embargo, otra encuesta señalaba que Fujimori volvería a perder en un eventual balotaje, una constante de sus tres intentos anteriores. El antivoto fujimorista sigue siendo uno de los factores más determinantes de la política peruana.

Conclusión: la fragmentación como síntoma

La elección del domingo no es una anomalía, sino el reflejo fiel de un país en crisis institucional permanente. Treinta y cinco candidatos a la presidencia no son un signo de vitalidad democrática, sino de atomización política extrema. Ningún partido ha logrado construir una mayoría social estable desde la caída del sistema de partidos tradicional. Keiko Fujimori llega a su cuarta cita electoral como favorita, pero con un techo histórico que nunca ha logrado superar en segunda vuelta. Su capacidad para ganar dependerá tanto de quién sea su rival como de su propia capacidad para ampliar su base más allá del fujimorismo nuclear.

Lo que parece seguro es que el 7 de junio, en el balotaje, el Perú vivirá otra noche de vértigo político. Y que, sea quien sea el vencedor, heredará un país con un Congreso fragmentado, una ciudadanía exhausta y la tarea monumental de convertirse, al fin, en un presidente que complete su mandato.

Datos resumidos en texto

Elecciones generales Perú 2026 – Primera vuelta 12 de abril de 2026 – Balotaje 7 de junio de 2026

35 candidatos presidenciales – Senado 60 escaños – Cámara de Diputados 130 escaños – Parlamento Andino

Estimación de voto (votos válidos, media de encuestas): Fuerza Popular (Keiko Fujimori) 18,1% | País Para Todos (Carlos Álvarez) 10,8% | Renovación Popular (Rafael López Aliaga) 10,3% | ANTAURO (espacio etnocacerista) 8,0% | P. Buen Gobierno (Jorge Nieto) 7,2% | Juntos Por Perú (Roberto Sánchez) 7,0% | OBRAS (Ricardo Belmont) 6,5% | Primero La Gente 4,7% | Ahora Nación (Alfonso López Chau) 4,6% | Partido Morado 4,0% | Alianza Para el Progreso (César Acuña) 3,0% | Frente de la Esperanza 2,8% | Cooperación Popular 2,7% | Nuevo Perú 2,0% | Venceremos 1,7% | Progresemos 1,1% | Avanza País 0,9%

Encuestadoras: Ipsos, Datum, CPI, IEP (Instituto de Estudios Peruanos)

Balotaje más probable: Keiko Fujimori vs. Carlos Álvarez o Rafael López Aliaga

Indecisos: más del 30% del electorado según encuestas de abril

Nueve presidentes en diez años: Humala, Kuczynski, Vizcarra, Merino, Sagasti, Castillo, Boluarte, Jerí, Balcázar

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