Las relaciones entre Washington y Roma han sufrido un nuevo deterioro después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara que aceptó hacerse una fotografía con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, durante la reciente cumbre del G7 únicamente “por pena”. Las declaraciones han provocado una fuerte reacción política en Italia y han desembocado en una pequeña crisis diplomática entre dos dirigentes que hasta hace poco eran considerados aliados ideológicos dentro del bloque occidental.
La polémica declaración de Trump
En una entrevista concedida a la televisión italiana, Trump afirmó que Meloni le había “suplicado” una fotografía durante la cumbre del G7 celebrada esta semana en Évian-les-Bains (Francia). Según el mandatario estadounidense, accedió únicamente por lástima hacia la dirigente italiana.
Las palabras sorprendieron especialmente porque apenas unos días antes ambos líderes habían protagonizado una escena cordial durante el encuentro internacional. De hecho, durante el G7 se había difundido la imagen de una aparente reconciliación tras varios desencuentros recientes sobre política exterior, especialmente en relación con Irán y algunas declaraciones de Trump sobre el papa León XIV.
La respuesta de Meloni: “Italia nunca suplica”
La primera ministra italiana reaccionó con dureza desde Bruselas, donde calificó las afirmaciones de Trump de “completamente inventadas”.
Meloni rechazó de forma tajante la versión ofrecida por el presidente estadounidense y aseguró que ni ella ni Italia tienen la costumbre de implorar favores a nadie. La dirigente conservadora expresó además su sorpresa por el hecho de que Trump mostrara, a su juicio, más consideración hacia algunos adversarios de Occidente que hacia un país aliado como Italia.
La respuesta de Meloni fue interpretada en Italia como una defensa del prestigio nacional frente a unas declaraciones consideradas humillantes para el país.
Italia eleva el tono diplomático
La controversia no quedó limitada al intercambio verbal entre ambos líderes.
El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, canceló una visita oficial prevista a Estados Unidos en señal de protesta por las declaraciones de Trump, calificándolas de ofensivas para Italia. La decisión fue respaldada por varios miembros del Gobierno italiano y por colaboradores cercanos de Meloni, que acusaron al presidente estadounidense de dañar la histórica relación transatlántica entre Europa y Estados Unidos.
Entre los dirigentes italianos que salieron en defensa de la primera ministra se encuentran el ministro de Defensa, Guido Crosetto, y el subsecretario Giovanbattista Fazzolari, quienes criticaron duramente el comportamiento de Trump.

























































































































































































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