La presidenta de la Comisión Europea ha aprovechado el Foro Económico Mundial de Davos para delinear una ambiciosa hoja de ruta hacia una “nueva independencia europea”, en respuesta a un contexto global fragmentado y competitivo. Su mensaje principal: las transformaciones actuales no son temporales, y Europa debe adaptarse de manera permanente para asegurar su soberanía económica, energética y tecnológica.
Un nuevo modelo de autonomía europea
Cincuenta y cinco años después del primer encuentro en Davos, la presidenta recordó que los grandes shocks geopolíticos —como el abandono del patrón oro por parte de Estados Unidos en 1971— han servido como catalizadores de cambio para Europa. Hoy, subrayó, la enseñanza sigue siendo la misma: los desafíos globales deben convertirse en oportunidades para construir una Europa más independiente y resiliente.
Esa autonomía, explicó, ya está en marcha con avances en sectores críticos como la energía, las materias primas, la defensa y el ámbito digital. Pero advirtió que solo será sostenible si los Estados miembros asumen que el cambio es estructural y definitivo.
Davos celebra un giro histórico en política comercial
Uno de los anuncios más relevantes fue la firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, realizada en Asunción días antes del foro. Este pacto, tras 25 años de negociación, crea la mayor zona de libre comercio del planeta: 31 países con más de 700 millones de consumidores y un 20% del PIB mundial.
El acuerdo refuerza los compromisos del bloque con el comercio justo, la sostenibilidad y la diversificación de las cadenas de suministro. Además, la presidenta adelantó que la UE avanza en pactos similares con India —el que calificó como “la madre de todos los acuerdos”—, así como con Australia, Indonesia, Filipinas, Tailandia, Malasia y los Emiratos Árabes Unidos.
“EU Inc.”: hacia un mercado corporativo unificado
Otro anuncio de calado fue la propuesta de crear un nuevo marco empresarial europeo, denominado EU Inc., que permitiría operar con una normativa única en toda la Unión. El objetivo es facilitar que las compañías puedan abrir filiales, atraer capital y escalar operaciones sin las actuales barreras burocráticas.
La iniciativa se complementa con la creación de una Unión del Ahorro y la Inversión, destinada a integrar los mercados financieros europeos, potenciar la innovación y canalizar capital hacia pymes, startups tecnológicas e industrias estratégicas.
Energía, defensa y tecnología como pilares de independencia
La presidenta también presentó el Affordable Energy Action Plan, una estrategia para consolidar una verdadera unión energética europea. Apostó por acelerar las inversiones en interconexiones y energías propias —renovables y nucleares— con el objetivo de reducir precios, eliminar dependencias externas y reforzar la seguridad energética.
En materia de defensa, destacó el incremento sin precedentes del gasto hasta 800.000 millones de euros en 2030, lo que ha triplicado el valor del sector industrial militar europeo desde 2022. Europa, dijo, ya cuenta con “unicornios” tecnológicos en defensa que lideran en inteligencia artificial, drones y sistemas duales.
La oradora cerró su intervención con un mensaje de confianza: Europa tiene los recursos, las capacidades y la innovación necesarios para liderar la nueva economía mundial, pero debe actuar con urgencia y cohesión. En un entorno global más competitivo que nunca, concluyó, “el futuro pertenece a quienes se atreven a cambiar permanentemente”.

























































































































































































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