¿Y si eligiéramos al presidente como en Estados Unidos?

Publicado inicialmente el 14 de julio a las 14:38 horas

En estos días de un gobierno nuevo del PSOE, de candidatos también nuevos para presidir el Partido Popular, pensamos mucho en “presidentes”. Por eso, nos hemos preguntado ¿quién sería nuestro presidente si lo eligiéramos como en los Estados Unidos?

La respuesta es que no tenemos ni idea, porque nuestro sistema no es presidencialista sino parlamentario, nuestra circunscripción es la provincia y no el Estado,  y porque… bueno, por muchos otros detalles que no vamos a desarrollar.

Pero esto es un simple juego así que vamos a simplificar mucho: imaginemos que nuestras provincias fueran como cada uno de los Estados del país de Trump y Hillary. Utilicemos los datos de que disponemos para ver qué locura nos sale.

Allí se elige al presidente por un conjunto de delegados, en total 538. Cada Estado designa un número igual a la suma de sus representantes (congresistas) y senadores. Luego, a la hora de nombrar al presidente, todos los delegados de ese Estado votarán por el candidato que haya ganado en él, aunque sea por un solo voto de diferencia. Así que se puede ganar la presidencia en votos pero perderla en delegados para el conjunto de los Estados Unidos. De hecho, es lo que le pasó a Hillary Clinton, que triunfó sobre Trump por casi tres millones de votos, pero fue derrotada porque solo consiguió 232 delegados frente a los 306 que cosechó su rival.

¿Qué ocurriría en España si aplicásemos un sistema así?

En primer lugar nos hemos fijado en las últimas elecciones generales celebradas. Si en América se designan 538 delegados, en España serían 558 (350 diputados y 208 senadores provinciales). Repartiéndolos con los mismos criterios, tendríamos este mapa del 26-J-2016:

 

 

Si en España tuviéramos un sistema presidencialista como el americano, Rajoy sería el presidente a tenor de las elecciones de 2016 y… seguiría siéndolo aún hoy, porque no habría mociones de censura ni nada parecido que lo hubieran podido impedir.

Pero se habrían producido también otras diferencias curiosas. El segundo puesto, no en votos pero sí en delegados, se lo habría llevado Pablo Iglesias, en lugar de Pedro Sánchez. Además, en varias provincias de Cataluña y el País Vasco se podría dar la paradoja de que triunfara un candidato nacionalista que realmente no aspirara a la presidencia, pues esta requiere una presencia en toda España. Serían, por tanto, una especie de no-candidatos o candidatos-protesta. Por último, Albert Rivera hubiera obtenido un rotundo rosco, un cero absoluto en delegados, que es lo que importa.

Pero hoy han cambiado tanto las cosas que quizás no deberíamos fijarnos en 2016 sino en la realidad actual. Extrapolando las encuestas actuales al mapa de España y asignando representantes como en “América”, obtenemos este mapa actualizado a  julio de 2018:

 

En unas hipotéticas elecciones presidenciales a celebrar hoy, con el voto del centro derecha dividido casi a partes iguales entre el PP y Ciudadanos, y con el PSOE relativamente destacado, este partido tendría la suficiente ventaja para ganar en la mayoría de las provincias, aunque fuera en muchas ellas por estrecho margen, y de esta forma llevarse sus delegados (todos ellos). Con estas credenciales, Pedro Sánchez resultaría elegido presidente, aparentemente, sin muchos problemas. El candidato del PP, llámese Soraya o Pablo, alcanzaría más de un centenar de delegados y un honroso, pero improductivo, segundo puesto. Más lejos, Albert Rivera podría conseguir la victoria en un par de provincias, que, al estar muy pobladas, le dejarían en una posición menos humillante que la de 2016. Los no-candidatos nacionalistas mejorarían posiciones, y, por último, Pablo Iglesias quedaría muy atrás desmontado por el aluvión Sánchez.

Por supuesto, esto es solo un ejercicio, un juego. Si hubiéramos hecho este mismo experimento hace un año, el ganador absoluto habría resultado… Mariano Rajoy, que hoy en día es un desaparecido de la escena política. Pero si lo hubiéramos hecho hace solo ¡¡dos meses!! la presidencia del país se la habría llevado de calle Albert Rivera.

Así son las cosas. Todo puede cambiar en un suspiro, porque así de volátil es la opinión pública, y porque así de radical (en sus efectos)  resulta ser el sistema americano.

José Salver

 

15 Comments
  1. No me extraña que solo haya dos partidos en América. Con este sistema el voto a terceros es básicamente voto basura.

  2. La verdad es que es un sistema demencial.

    Por otro lado, no sé hasta qué punto es obligatorio que los delegados voten por el candidato, no suele ser habitual pero en ocasiones hay delegados "díscolos", las mismas presidenciales americanas de 2016 son un ejemplo, A Clinton se le revelaron 4 de los 12 delegados del estado de Washington (el estado no la capital) incluso un delegado de Hawái votó por Sanders, A Trump también le pasó en Texas. También creo recordar que Nebraska y Maine permiten repartir sus delegados y no se los lleva todos el que gana, pero vamos, reparten muy pocos.

      1. Bueno, que se lo digan a Al Gore, en 2000 no hubo diputados díscolos pero la diferencia en delegados estuvo mucho más ajustada que en 2016, Al Gore ganó con algo más de medio millón de votos sobre Bush pero Bush ganó en Florida por apenas 500 votos y se llevó los 25 delegados. A mí me parece un sistema demencial en general.

        Por cierto, si la memoria no me falla, de las 5 veces que ha ocurrido que un candidato gane en votos pero luego pierda en los delegados 4 han beneficiado a los republicanos, en la otra no porque el partido todavía no existía…

    1. Cierto, pero las elecciones de 2016 fueron bastante raras en ese sentido, con la mayor cantidad de díscolos desde 1872 (cuando el candidato demócrata se murió antes de que los delegados pudieran votar. Aunque ganó el republicano igualmente). Lo normal es que no haya delegados díscolos (2012, 2008) o que si los hay, sólo haya 1, normalmente como voto protesta o por error.

      Además que varios estados prohíben los delegados díscolos y les obligan a votar como dijo el estado o si no son reemplazados.

  3. Cómo aporte curioso, si extrapolamos este método a autonómicas, Arrimadas tendría mayoría absoluta. Sorprendente verdad

    1. Depende de las circunscripciones en las que dividieras Catalunya. Solo cuatro me parece muy muy poco con este sistema, que ya de por sí es una gran mierda.

  4. Una de las cosas más curiosas de ese sistema es que hace muy fácil que gane un candidato en delegados a pesar de que no gane en votos. De hecho si en España usasemos ese sistema, ya habría pasado en 2004 (unas elecciones ya polemicas por el 11M)

    Zapatero: 232 delegados más los senadores insulares de Lanzarote (1), Tenerife (3) y La Gomera (1). Total: 237 delegados
    Josu Erkoreka (PNV): 23 delegados
    Paulino Rivero (CC): 2 delegados (los insulares de El Hierro y La Palma)
    Rajoy: 301 delegados

    Aun si asignasemos los senadores insulares por provincias en vez de por islas seguiría sin ganar Zapatero.

    El país hubiera quedado partido por la mitad tras el 11M y las elecciones. Un presidente que pierde por 4 puntos pero acaba con la victoria en el colegio electoral, tras el mayor atentado en la historia de España?

    También podría pasar en 1979 si tomásemos sólo los diputados y no los senadores (con ambos sí gana Suárez, que ganó en muchas provincias rurales pero perdió casi todas las grandes: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla)

  5. Sería brutal hacer un mapa electoral y estimación según distritos uninominales, saldría a unos 100k habitantes por distrito.

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