EMNacionalPolítica¿Por qué se han vuelto tan diferentes unas encuestas...

¿Por qué se han vuelto tan diferentes unas encuestas de otras?

electomania.es -

Si algo llama la atención en las recientes encuestas es su disparidad. Unas dicen una cosa y otras la contraria… unas le dan la mayoría a un hipotético bloque encabezado por el PP, otras a la suma de PSOE y Ciudadanos, y algunas otras a un PSOE que se apoyara en Podemos y los partidos soberanistas. ¿Cómo es posible tanta discrepancia? ¿Ha pasado siempre algo así?

Lo primero que hay que decir es que hoy en día la situación entre bloques está muy igualada, por lo que pequeñas diferencias en las encuestas pueden dar lugar a titulares muy diferentes en los periódicos, según las mayorías que con ellas se puedan alcanzar.

Aún así, algo nuevo está pasando. La tabla muestra la desviación media de las encuestas más recientes respecto al promedio para los cinco partidos principales. Suman una desviación media de un 8,3% (un 1,66% por partido). Y esto sin considerar al CIS, que está excluido del promedio porque hace meses que renunció a difundir una auténtica estimación de voto, aunque se empeñe en publicar una columna de datos que parezca que lo es.

Aunque a lo largo de estos años hemos tenido de todo, los niveles actuales son, con mucho, los de mayor discrepancia entre encuestadoras de toda la legislatura. Nunca antes del 2 de diciembre habíamos visto desviaciones medias superiores al 1,19%.

Resumamos cómo están las cosas:

  1. Que las encuestas se desvíen del promedio (es decir, que discrepen unas de otras) es normal. Primero, porque es casi imposible obtener una muestra que refleje exactamente la complejidad de la sociedad. Las fotografías perfectas no existen en asuntos sociales: los datos son siempre borrosos. Segundo, porque aunque se pudiera disponer de una muestra impecable, la interpretación de los datos, de los silencios, de las dudas y las simpatías de los encuestados, introduce ya un sesgo que necesariamente hará discrepar a distintos analistas.
  2. Una desviación promedio inferior a un 0,5 – 0.6 % por partido sería incluso sospechosa. La realidad social es tan difícil de medir (y, en concreto, el voto) que si todas las encuestas coincidieran casi exactamente podríamos sospechar la existencia de cierto «comportamiento concertado», un evolución paralela deliberada, consecuencia del miedo a equivocarse de las empresas de sondeos. Así que una excesiva coincidencia no sería lógica y daría qué pensar…
  3. Las diferencias entre encuestadoras aumentaron a partir de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez al gobierno. Desde entonces, las desviaciones frente al promedio han saltado por encima del 1% por partido mucho más a menudo que antes. Así que podemos deducir que alguna relación debe de haber entre ambos hechos.
  4. Pero ha sido tras las elecciones andaluzas cuando las discrepancias se han disparado. Sin contar al CIS, que es caso aparte, el valor medio que dan a cada partido unas y otras puede oscilar en cinco o incluso más puntos porcentuales. Son márgenes muy amplios que se han incrementado tras las elecciones andaluzas, así que está claro que hay una relación entre esas elecciones y la desorientación de las encuestas.
  5. Aunque las diferencias entre encuestadoras persisten, parece que en el último mes se han estabilizado y ya han dejado de crecer.

¿Conclusiones?

  1. Vivimos desde la moción de censura en un ambiente más convulso políticamente y por ello es normal que las preferencias de los votantes sean menos claras y las encuestas discrepen algo más que antes.
  2. Todo se ha complicado aún más con la aparición de Vox. Para este partido no disponemos de referencias electorales previas, y además, sobre todo respecto al Partido Popular, existen simpatías solapadas que hace difícil emitir un pronóstico. ¿A quién votarán los muchos ciudadanos quienes muestran simpatía hacia ambos partidos casi por igual?
  3. El incremento de opciones, sobre todo si una es novedosa, introduce incertidumbres adicionales en todo el espectro político, no solo en el campo donde surgen. Muchos votantes de Podemos pueden verse ahora tentados de votar al PSOE, como reacción frente a lo que perciben como un avance de la derecha. Muchos votantes de Ciudadanos pueden tener dudas sobre el destino de su voto, que parece que se ha convertido en la opción entre un bloque (derecha) y otro (izquierda), que los deja desubicados. De hecho, la aparición de Vox parece que solo reafirma en su voluntad de votar a su partido a los partidarios del PSOE. Todos los demás pueden tener incentivos para cambiar de voto, y, más aún, quienes se habían refugiado en la abstención.
  4. Cuando el 22 de abril se publiquen las últimas encuestas previas a las elecciones, la incertidumbre continuará y seguirá siendo grande. Quizás no tanto como ahora, porque se habrá delimitado mucho el campo de juego con la campaña electoral y los debates, pero sí será mayor que en todas las elecciones anteriores.


¿Significa esto que las encuestas, ahora, no sirven para nada? En absoluto. Las encuestas (y sobre todo los buenos promedios que se publican en España) marcan claramente las tendencias del electorado. Por ejemplo, podemos afirmar que en la primera mitad de febrero el Partido Socialista ha sido el gran beneficiado por la situación, y se ha colocado primero en intención de voto. Sabemos también que Podemos y Ciudadanos lo están pasando mal. No podemos asegurar, en cambio, qué ventaja tiene el PSOE sobre el segundo, ni qué papel jugará finalmente Vox ni… ni casi nada más.

Si no tuviéramos encuestas literalmente estaríamos a ciegas sobre lo que ocurre. Todo serían especulaciones y visiones particulares, sin más base que la particular opinión de cada uno.

Pero no estamos a ciegas, ni mucho menos. Sabemos cosas. Eso sí, en tiempos de cambios como estos, debemos extremar la precaución y juzgar cada encuesta individual con mucha cautela. Si nos interesan estos temas, consultemos de vez en cuando el promedio y fijémonos en las tendencias: eso sí es importante. Y, luego, si el día 28 de abril queremos estar razonablemente seguros de que acertaremos, apliquemos una «regla de tres«.

Fijémonos en el último promedio disponible. Situemos luego a cada partido «grande» en una horquilla, tres puntos hacia arriba y tres hacia abajo respecto al dato que nos ofrece. Creámonos esa horquilla. Eso significa, por ejemplo, que hoy el PSOE está entre el 22,5% y el 28,5% de los votos. Seguro.


Para los que esperan que las encuestas sean como las ciencias exactas, semejante margen puede parecer excesivo. Pero es lo mejor que tenemos y, guste o no, aporta mucha información. Las encuestas han demostrado una y otra vez que nos permiten conocer muchos datos que si no existieran ignoraríamos. No son una lotería: aclaran bastante sobre lo que se puede esperar y lo que no. Simplemente, están sometidas a márgenes de error (y no solo los errores internos, sino también los derivados de la dinámica social). Así que hay que saber leerlas sin creer todo lo que los titulares de prensa dicen que dicen. Porque NO LO DICEN.

El resto, lo que nos falta por saber, son los números exactos, que determinarán quién nos gobierna. Esos los ponen los electores el mismo día de la votación, que para eso son ellos los que finalmente deciden. Afortunadamente.


Tu opiniónEM
EM no se responsabiliza de las opiniones de los usuarios

Existen unas normas 👮 📄 para comentar que si no se cumplen conllevan la expulsión inmediata y permanente de la web.

450 Comentarios

Suscribir
Notificar de
450 Comentarios
Newest
Oldest Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments

⚡ Flash EM

Están comentando...

📊 Sondeos

🗳️ ElectoPanel

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
450
0
Would love your thoughts, please comment.x