La OTAN ha confirmado este miércoles que las autoridades de Rusia han enviado un “documento” en el que avisan del posible uso de su arsenal, incluyendo armas nucleares, ante un eventual ataque aliado contra su territorio. La Alianza Atlántica ha respondido reiterando su carácter defensivo y asegurando que sus actividades y maniobras militares no representan una amenaza para Rusia.
La portavoz de la OTAN, Allison Hart, ha confirmado que Moscú remitió a la organización un documento informal, conocido diplomáticamente como “non-paper”, y que la Alianza ya ha enviado una respuesta. La OTAN ha recalcado a Rusia que es “una alianza defensiva” y que ninguna de sus actividades o ejercicios supone un riesgo para ninguna parte del territorio ruso.
El aviso ruso se produce en un contexto de creciente tensión en torno a Kaliningrado, el enclave ruso situado en el mar Báltico entre Polonia y Lituania. Moscú ha advertido de que una eventual acción contra este territorio podría recibir una respuesta mediante los medios militares a su disposición, incluido su arsenal nuclear. Las autoridades rusas sostienen que determinadas declaraciones y movimientos aliados en la zona incrementan el riesgo de una confrontación directa.
Ante estas advertencias, la OTAN ha denunciado “enérgicamente” la amenaza del uso de la fuerza, incluida cualquier “retórica nuclear irresponsable”, al tiempo que ha instado nuevamente a Moscú a poner fin a su guerra en Ucrania.
“El uso de tácticas híbridas por parte de Rusia es un signo de desesperación. Pero no nos disuadirá de nuestro apoyo a Ucrania”, ha señalado Hart. La portavoz aliada ha insistido además en que la OTAN cuenta con los medios necesarios para defender cada centímetro del territorio de los países miembros de la Alianza.
“Seguimos siendo fuertes, estamos preparados y somos capaces de hacer frente a cualquier amenaza”, ha recalcado la portavoz de la organización.
La advertencia llega después de que Rusia modificara en 2024 su doctrina nuclear para “corregir los enfoques” existentes, introduciendo una actualización y ampliación del tipo y origen de las amenazas ante las cuales Moscú podría contemplar una respuesta mediante armamento nuclear.
La actualización de la doctrina rusa amplió los escenarios en los que Moscú contempla la posibilidad de recurrir a sus armas nucleares, de modo que estos ya no quedan circunscritos exclusivamente a un ataque nuclear contra Rusia.
En la práctica, el cambio estableció nuevos criterios que abarcan también determinadas agresiones realizadas con armamento convencional. Según la doctrina adoptada por Moscú, una respuesta nuclear podría estar justificada incluso si un adversario, empleando armas convencionales, genera lo que las autoridades rusas consideren una amenaza crítica para la soberanía o la integridad territorial del país.
El intercambio entre Moscú y la Alianza se produce mientras continúa la guerra en Ucrania y en un escenario de elevada tensión entre Rusia y los países europeos. La OTAN mantiene que sus actividades tienen carácter defensivo y asegura que las advertencias rusas no modificarán su apoyo a Ucrania.






















































































































































































































































































































































































































































































































































































































