Bosnia y Herzegovina vota este domingo en unas elecciones generales que renuevan de una sola vez 518 cargos sobre el entramado institucional que dejó Dayton: la Presidencia colegiada, el Parlamento estatal, las cámaras de las dos entidades y las asambleas de los diez cantones de la Federación. Son los primeros comicios desde la condena y la destitución de Milorad Dodik, los primeros con identificación biométrica y escáneres de papeletas, y los que dirán si el país desatasca o sepulta su candidatura a la UE. Los colegios cierran a las 19:00 y los primeros datos preliminares de la Comisión Electoral Central llegarán durante la noche.
518 cargos y tres electorados que votan por separado
Quien entra hoy en un colegio electoral bosnio no recibe la misma papeleta que su vecino. Todo depende de la entidad de residencia y, para algunos cargos, de la etnia: los votantes de la Federación eligen al miembro bosnio o al croata de la Presidencia —a uno de los dos, no a ambos—, mientras que los de la República Srpska eligen al serbio. Gana el candidato más votado, sin segunda vuelta, y la presidencia del órgano rota entre los tres cada ocho meses. A ese voto se suman los 42 escaños de la Cámara de Representantes estatal, repartidos entre la Federación (28) y la República Srpska (14) con un umbral del 3%, los 98 del Parlamento federal, los 83 de la Asamblea Nacional serbia y el presidente de la República Srpska, que sale de una única papeleta.
La novedad técnica es que, por primera vez, el voto se escanea y el votante se identifica por huella dactilar: la Comisión Electoral desplegó 6.000 lectores biométricos y otros tantos escáneres ópticos. El censo ronda los 3,4 millones de inscritos, una cifra que los analistas consideran inflada y que la nueva tecnología debería depurar. Los resultados oficiales no se conocerán de forma definitiva hasta pasadas unas semanas: la fecha límite es el 20 de noviembre.
Un país bloqueado desde dentro: Dodik, el Alto Representante y la UE
Desde 2022 el Estado lo gobierna una coalición de tres bloques: el SNSD serbio, el HDZ BiH croata y la Troika —SDP, NiP y Naša stranka—, con la democristiana Borjana Krišto al frente del Consejo de Ministros. La Troika rompió con el SNSD en enero de 2025, cuando este no votó dos leyes necesarias para el proceso de adhesión que acabaron saliendo adelante con los votos de la oposición serbia, y desde entonces la mayoría estatal se sostiene con equilibrios. La SDA, primer partido del Parlamento, lleva fuera del poder desde 2022.
El otro gran seísmo fue Dodik. En febrero de 2025 el Tribunal de Bosnia lo condenó a un año de cárcel y a seis de inhabilitación por desafiar las decisiones del Alto Representante; la apelación confirmó la sentencia en agosto, la Comisión Electoral le retiró el cargo y la pena de prisión acabó conmutada por una multa de 36.500 marcos. Las presidenciales anticipadas de noviembre las ganó Siniša Karan, del SNSD, con un 50,5% frente al 48,2% del opositor Branko Blanuša, y se repitieron en 136 colegios en febrero de 2026 tras anularse el resultado en 17 municipios. Karan no opta ahora a la reelección, pero Dodik, que sigue al frente del SNSD y llega de reunirse con Putin en Moscú, ha monopolizado la campaña sin figurar en ninguna papeleta.
El árbitro previsto por Dayton también está en transición. Christian Schmidt anunció su salida como Alto Representante en mayo y, desde el 1 de julio, la oficina la dirige en funciones el diplomático estadounidense Louis Crishock, en medio de una disputa por la sucesión que el Atlantic Council interpreta como reflejo de la brecha entre las visiones de Washington y Bruselas. El SNSD, por su parte, aspira a ganarse el apoyo de Estados Unidos para cerrar la oficina e impulsar un reordenamiento del país que incluiría la independencia de la República Srpska.
La UE mira desde fuera con una paciencia que se agota. Bosnia obtuvo el estatus de candidato en diciembre de 2022 y el Consejo Europeo abrió la vía a las negociaciones el 21 de marzo de 2024, pero el marco negociador no se aprobará hasta que se cumplan condiciones aún pendientes: las leyes del Tribunal del Estado y del Consejo Judicial y Fiscal, y el nombramiento de un negociador jefe. Entretanto, el país ha perdido ya 108 millones de euros del Plan de Crecimiento para los Balcanes Occidentales y puede perder otros 370 si el próximo Gobierno no avanza; es, además, el único de la región que todavía no ha recibido fondos de ese plan.
Cronología: de Dayton a las urnas de 2026
Los candidatos a la Presidencia
Las tres carreras al órgano colegiado tienen dinámicas distintas: una abierta entre los bosnios, una favorita entre los croatas y una serbia donde el pulso real se libra en otra urna, la de la presidencia de la República Srpska.
Miembro bosnio · Federación
Repite como candidato de la alianza «Unidos por el Estado de BiH», con el respaldo de catorce partidos y de la Troika, y preside el órgano desde marzo. Su mensaje combina la senda europea y atlántica con un Estado central más fuerte.
Busca su tercer mandato tras perder ante Bećirović en 2022. Compite con el «Programa 3×50» y con un discurso que acusa a la Troika de haber entregado sectores enteros al SNSD y al HDZ a cambio de poder.
Alcalde desde 2012 y líder del partido desde 2021, concurre con el apoyo de POMAK y, por primera vez, ataca de frente a la cúpula política estatal.
Exmiembro de la Cámara de los Pueblos y líder de la Unión por un Futuro Mejor desde 2009, anuncia que su partido volverá «por la puerta grande». Las urnas dirán qué peso conserva hoy.
Miembro croata · Federación
Respaldada por el primer ministro croata Plenković, centra su campaña en la igualdad constitucional del pueblo croata y en la «representación legítima», con la promesa de reabrir en Mostar la oficina del miembro croata de la Presidencia y de cambiar la ley electoral.
Candidato de la Frente Democrática sin ser miembro del partido, defiende la soberanía e integridad de Bosnia, una política exterior distinta y más apoyo a la economía local: el modelo cívico no étnico de Komšić.
Candidato común de HDZ 1990, HRS, HNP, HSS y HDS, volvió a la política en mayo y abrió campaña con un salto en parapente desde la fortaleza de Ljubuški y un mensaje de «ordenar el propio patio».
Miembro serbio y presidencia de la República Srpska
En la República Srpska se votan a la vez el asiento serbio de la Presidencia estatal y la presidencia de la entidad, con Karan fuera de la carrera. En esta última figuran además Bogdan Jovanović (Život) y el independiente Marko Jorgić.
Aspira a un segundo mandato tras un primero marcado por una cooperación estrecha y continua con Rusia y con Putin. En campaña promete «otra victoria» del SNSD.
Candidato de la oposición unida al asiento serbio, con el lema de que quieren cambio y saben cómo lograrlo.
Se presenta como alternativa anticorrupción independiente de la oposición clásica. La Troika lo propuso como ministro de Seguridad estatal y acusó a Krišto de ignorar deliberadamente ese nombramiento.
Dirige el Gobierno de la entidad desde septiembre de 2025 y es la apuesta de Dodik para presidirla tras la renuncia de Karan a repetir.
Se quedó a poco más de dos puntos de ganar en noviembre —48,2% frente al 50,5% de Karan— y llega como candidato conjunto de la oposición, con el lema «la justicia vuelve a Srpska».
Los partidos y sus programas
Así llegan los partidos que mueven la noche, agrupados por electorado.
Bosníacos y bloque cívico
Sigue siendo el mayor partido del Parlamento estatal y de la Federación, pero cumple cuatro años fuera de los Gobiernos. Su programa estrella es el «3×50»: 50.000 millones de marcos de inversión, 50.000 empleos y un 50% más de salarios y pensiones al final del mandato, un compromiso que depende en buena medida de competencias de las entidades.
Gobierna la Federación con Nermin Nikšić y presenta un programa 2026-2030 en seis «contratos»: salario mínimo neto de 1.500 marcos (hoy, 1.000), pensión mínima de 1.000, subsidio por hijo de hasta 350, ayuda de 2.000 por nacimiento y una cesta protegida de 200 productos básicos, además de especialista en diez días.
Controla Exteriores con Elmedin Konaković, que ha capitalizado la apertura de negociaciones con la UE, y hace campaña con el lema «Construimos la patria con hechos». Se le reprocha que las reformas judiciales y de contratación pública prometidas en 2022 siguen bloqueadas.
El tercer socio de la Troika hace campaña con el lema «Vivimos libres». Su presidenta, Sabina Ćudić, plantea la elección como una resistencia terca al primitivismo político y a la política que divide por etnias.
El partido de Željko Komšić, que no puede optar a un tercer mandato, apuesta por el lema «Cívica. Tierra de lirios». Ganó el asiento croata en 2022 frente a la candidata del HDZ, lo que alimenta la polémica sobre el sistema electoral.
Partido de Semir Efendić, que concurre al asiento bosnio con el apoyo de POMAK y compite por el mismo voto de oposición que la SDA.
La formación que Radončić fundó en 2009 reaparece en la carrera presidencial tras años de retroceso. Su fuerza real es una de las incógnitas de la noche.
Croatas
El partido de Dragan Čović, líder desde 2005, centra su campaña en la reforma de la ley electoral para que los croatas elijan a su propio miembro de la Presidencia, con el lema «Por lo que vale». Dibuja una BiH 2030 «moderna y europea» con tres ejes: crecimiento, calidad de vida e igualdad y seguridad. Tras los cambios que Schmidt impuso en 2022, es casi imposible formar Gobierno federal sin él.
Con Ilija Cvitanović, encabeza el bloque de cinco partidos que respalda a Lučić y disputa a Čović la hegemonía en el voto croata.
República Srpska
El partido de Dodik gobierna la entidad desde 2006 y hace campaña contra la justicia estatal y contra la Oficina del Alto Representante, a las que presenta como instrumentos ilegítimos de la comunidad internacional. Favorece la secesión de la República Srpska.
Vertebra a la oposición serbia, con Blanuša y Božović como candidatos conjuntos y el lema «La justicia vuelve a Srpska». Su discurso gira en torno al estancamiento institucional, la mala gestión económica y la corrupción.
La lista del alcalde de Banja Luka, Draško Stanivuković, presenta un «Contrato con el pueblo»: alejar las casas de apuestas de los colegios, dar base legal y presupuestaria a una decimotercera pensión, eliminar el IVA de los medicamentos y auditar los grandes negocios y escándalos de los primeros cien días.
Se presenta como alternativa anticorrupción independiente de los dos bloques. Cuenta con cuatro escaños en la Asamblea Nacional serbia y uno en el Parlamento estatal, y su líder aspira al asiento serbio de la Presidencia.
Los temas de campaña: identidad, bolsillo y Bruselas
El eje que ordena la campaña sigue siendo la identidad. En la Federación, el HDZ BiH gira en torno a la reivindicación de «representación legítima» y a una reforma electoral que impida que el voto bosnio decida quién ocupa el asiento croata de la Presidencia, algo que exigiría tocar también la Constitución, que permite a todos los votantes de la Federación elegir entre uno y otro asiento. Enfrente, la SDA acusa a la Troika de haber hecho concesiones inaceptables a los autonomistas serbios y a los nacionalistas croatas a cambio de poder, mientras el bloque gobernante presume de reformas, modernización administrativa y diplomacia.
En la República Srpska, el SNSD ha levantado su campaña contra la justicia estatal y la Oficina del Alto Representante, con un tono secesionista que la propia OHR describe como un regreso a la retórica independentista más explícita para movilizar al electorado. La oposición unida responde con el estancamiento institucional, la mala gestión económica y la corrupción en el sector público de Banja Luka.
En lo económico, el listón de las promesas está alto: el SDP ofrece un salario mínimo de 1.500 marcos y una pensión mínima de 1.000; la SDA, su «3×50»; Stanivuković, una decimotercera pensión. Al Jazeera Balkans advierte, sin embargo, de que salarios y pensiones son sobre todo competencia de las entidades y de que las inversiones dependen de toda una cadena de instituciones, de modo que la prueba será la concreción.
La UE es el único terreno de cierto consenso —la integración económica con Bruselas figura entre los pocos asuntos en que coinciden los líderes—, pero también munición electoral. El Gobierno exhibe la aprobación de la Agenda de Reformas como un logro y la oposición le echa en cara los retrasos administrativos que costaron 108 millones de euros. El Plan de Crecimiento se usa como arma sobre todo en la Federación, y un plazo en diciembre planea sobre el próximo Gobierno.
Hay, por último, una campaña paralela sobre la limpieza del voto. La coalición ciudadana Pod lupom anotó 528 irregularidades en el periodo previo, la tecnología biométrica se estrena en un país con un censo que se considera inflado y la misión de observación de la OSCE/ODIHR, desplegada desde finales de agosto, presentará sus conclusiones preliminares el lunes a las 15:00. Sobre todo ello planea el pulso entre potencias: una Rusia que frena la ampliación de la UE en los Balcanes mientras respalda a la República Srpska, una UE que quiere ensanchar su membresía y un Washington cuyo papel en el relevo del Alto Representante es hoy objeto de disputa con Bruselas.
El promedio de encuestas: lo que se puede medir
Antes de mirar los números conviene saber qué hay. En Bosnia no existen encuestas nacionales de intención de voto a partidos —Europe Elects lo recoge expresamente—, así que no cabe un promedio único: el voto se mide por comunidades, entidades y carreras concretas, con sondeos esporádicos de organismos internacionales y agencias locales. Lo que sigue es, por tanto, un promedio por carrera, solo donde hay al menos dos mediciones comparables; el resto va con su fuente y su fecha. Quedan fuera las encuestas abiertas de portales y redes (Klix, DEPO, Bljesak y similares), que sus propios autores reconocen no representativas.
El promedio deja a Bećirović en cabeza con un 38,6% de los votos decididos y a Izetbegović y Efendić prácticamente empatados en la segunda plaza, con 28,8% y 28,7%. Las dos fuentes cuentan historias distintas: en el sondeo del NDI de agosto, Izetbegović era el rival natural, a ocho puntos del presidente; en el encargado por varias embajadas a finales de septiembre, Efendić ha desbancado al líder de la SDA y se sitúa a solo 1,4 puntos de Bećirović.
Entre los croatas solo hay una medición, la del NDI, y es clara: Darijana Filipović reúne un 27% frente al 9% de Zdenko Lučić, aunque el 54% de ese electorado no sabe, no votará o no contesta. Lučić es además la segunda opción más citada por los croatas, con un 18%, lo que le da recorrido si logra concentrar a los indecisos. La gran incógnita es otra, y ningún sondeo la mide: el voto bosnio que históricamente decide este asiento.
En la República Srpska, la única medición de toda la entidad da al SNSD un 36%, más del doble que la SDS (16%), con la lista de Stanivuković en el 12% y la de Vukanović en el 7%. La plataforma Poliwave estima al SNSD en el 34,2% y, a escala estatal, a la SDA en el 21,4% y al SDP en el 16,7%, aunque no hemos podido verificar su método. La presidencia de la entidad, en cambio, solo se ha medido en Banja Luka y su entorno, donde gobierna Stanivuković: allí Metrics, tras modelar a los indecisos, da un 50% a Blanuša y un 42,5% a Minić, aunque el dato directo es un empate. En ese mismo ámbito, Cvijanović lidera el asiento serbio con un 41,4% frente al 15,8% de Vukanović y el 13,2% de Božović, con casi el 30% sin decidir. No es extrapolable al conjunto de la entidad.
Leídas juntas, las mediciones dibujan una noche de bloques más que de partidos: la SDA como primera fuerza entre los bosníacos, el HDZ BiH hegemónico entre los croatas y el SNSD en cabeza en la República Srpska. Lo que decidirá la legislatura no es quién gane cada urna, sino quién sume después: con la ley electoral que Schmidt impuso en 2022 no hay Gobierno federal viable sin el HDZ BiH, y el Atlantic Council recuerda que SDA y SDP parecen haber pactado en principio una gran coalición cuya composición dependerá de lo que hagan NiP, Naša stranka, DF y SBiH. Con entre un 23% y un 29% de indecisos según el colectivo y sondeos de fiabilidad desigual, estas cifras son una guía hasta que lleguen los primeros resultados de la Comisión Electoral.
Se han descartado el sondeo del IRI de primavera, por no ser comparable, y todas las encuestas abiertas de portales. Fuentes de contexto: Comisión Electoral Central, OSCE/ODIHR, Atlantic Council, Al Jazeera, New Union Post y prensa bosnia. © electomania.es — Se permite su difusión previa cita y enlace.





















































































































































































































































































































































































































































































































































































































