Italia estrena la cuarta ley electoral en veinte años. El 8 de octubre, la Cámara de Diputados aprobó de forma definitiva el Stabilicum, la reforma de Giorgia Meloni que sustituye al Rosatellum por un sistema proporcional con premio de mayoría: 70 diputados y 35 senadores extra para la coalición que alcance el 42 % de los votos. Con las encuestas de hoy, ese número lo decide todo: el centroderecha se queda en el 41,3 % y solo lo supera si suma a Futuro Nazionale, el partido de Roberto Vannacci, con el que Meloni no tiene, por ahora, un pacto.
Lo que ha aprobado el Parlamento
La votación definitiva se celebró el 8 de octubre en la Cámara, con escrutinio secreto: 227 votos a favor y 164 en contra, con 391 diputados presentes. El texto llegaba tras tres votos de confianza y después de que el Senado lo aprobara a mediados de septiembre, añadiendo las preferencias. En julio, la mayoría había perdido precisamente un voto secreto sobre ese asunto por unos cincuenta francotiradores (diputados que votan en secreto contra su propio grupo); esta vez Meloni había dejado claro que, sin ley, el Gobierno caería. PD, M5S y AVS protestaron en el hemiciclo con carteles que hablaban de «ley estafa».
Según Sky TG24, el presidente Sergio Mattarella ya ha promulgado la norma, aunque los recursos ante el Tribunal Constitucional están en preparación. Las elecciones serán en 2027, probablemente en primavera.
El sistema que se va: el Rosatellum
El Rosatellum, aprobado en 2017 y usado en 2018 y 2022, era un sistema mixto: cerca de un tercio de los escaños se decidía en distritos uninominales (gana el candidato más votado, sin segunda vuelta) y el resto, de forma proporcional con listas cerradas. Con el Parlamento ya recortado, eso son 147 diputados y 74 senadores de distrito, 245 y 122 proporcionales, y 8 y 4 elegidos en el extranjero.
El elector tenía una sola papeleta: marcaba un candidato de distrito y su voto arrastraba a la lista que lo apoyaba, o al revés. No había preferencias, porque las listas proporcionales eran cortas y bloqueadas, y los umbrales eran del 3 % para las listas y del 10 % para las coaliciones. Ese diseño premiaba sobre todo a quien iba unido: en 2022, el centroderecha obtuvo en torno al 44 % de los votos y el 59 % de los escaños de la Cámara (237 de 400), porque se presentó en bloque ante una oposición dividida.
El sistema que llega: el Stabilicum
El Gobierno lo bautizó así por su promesa de estabilidad; la oposición prefiere llamarlo Melonellum. Desaparecen los distritos uninominales y vuelve un sistema proporcional con premio de mayoría condicionado. Si una lista o coalición queda primera con al menos el 42 % de los votos válidos tanto en la Cámara como en el Senado, recibe 70 diputados y 35 senadores adicionales, con un techo de 220 diputados (el 55 %) y 113 senadores (el 56,5 %), sin contar el voto del exterior. Con un 42 % de los votos, una coalición alcanzaría así una mayoría de entre el 52 y el 55 % de la Cámara.
La papeleta también cambia. El elector marca el símbolo de la lista y puede añadir hasta tres preferencias entre los candidatos de su circunscripción, que deben ser de sexos distintos: si no, solo cuenta la primera. Cada lista lleva además un cabeza de lista bloqueado, que sale elegido sin pasar por las preferencias. El resultado es que, según Youtrend, solo en torno al 44 % de los diputados y el 42 % de los senadores saldrían de las preferencias, y los partidos pequeños elegirían prácticamente solo a sus cabezas de lista.
Cada coalición debe presentar, junto al símbolo y el programa, el nombre de su candidato a presidente del Consejo, aunque no aparecerá en la papeleta. La ley también permite votar en el lugar de domicilio a quienes lleven al menos nueve meses fuera por estudios o trabajo (tres, en el caso de los cuidadores), recorta las circunscripciones del exterior y crea una única circunscripción mundial para el Senado.
Lado a lado
| Rosatellum (hasta ahora) | Stabilicum (desde 2027) | |
|---|---|---|
| Tipo de sistema | Mixto: distritos uninominales y reparto proporcional | Proporcional con premio de mayoría condicionado |
| Escaños en juego | 400 diputados y 200 senadores | Los mismos; 70 diputados y 35 senadores forman el premio |
| Papeleta | Una sola: el voto al candidato arrastra a la lista y viceversa | Se marca la lista; las preferencias son opcionales |
| Preferencias | No: listas cortas y bloqueadas | Hasta tres, de sexos distintos, más un cabeza de lista bloqueado |
| Premio de mayoría | No; la sobrerrepresentación venía de los distritos | Sí: +70 y +35 con el 42 % en ambas cámaras; techo de 220 y 113 |
| Umbrales | 3 % para listas y 10 % para coaliciones | Los mismos, con ripescaje de la primera lista que no llegue al 3 % dentro de una coalición |
| Candidato a primer ministro | Solo se indicaba el líder político de la lista o coalición | Obligatorio presentar candidato a presidente del Consejo junto al símbolo |
| Voto fuera del lugar de residencia | Había que volver al municipio de residencia | Se podrá votar en el domicilio temporal (9 meses; 3 para cuidadores) |
Lo que dicen las encuestas: la aritmética del 42 %
La Supermedia de Youtrend/Agi del 8 de octubre, con sondeos del 24 de septiembre al 7 de octubre, deja a Fratelli d’Italia primero con el 27,3 %, por delante del PD (20,0 %), el M5S (12,8 %) y Futuro Nazionale (7,6 %), que ya supera a Forza Italia y a la Lega. El partido de Vannacci ha dejado de crecer: baja dos décimas en dos semanas, y la horquilla entre institutos va del 6,7 % de EMG al 8,8 % de Ipsos.
Lo que importa para la ley no son los partidos sino los bloques. Sumando listas, el campo largo (broad field) (PD, M5S, AVS, Italia Viva y +Europa) está en el 43,4 % y supera el umbral; el centroderecha clásico (FdI, FI, Lega y Noi Moderati) se queda en el 41,3 %, siete décimas por debajo. Con Futuro Nazionale dentro, el bloque de derecha subiría hasta el 48,9 %. Y si el campo largo perdiera a sus socios centristas, que por separado no llegan al 3 %, caería al 39,4 %: ninguno de los dos grandes bloques llegaría solo a la meta.
El factor Vannacci: tres escenarios
Futuro Nazionale debutó en la Supermedia con un 2,9 % y hoy ronda el 8 %. Según Sky TG24, muchos de sus votantes lo fueron de FdI en 2022, pero también de la Lega y del M5S. Votó en contra de la ley. Meloni lo ha tratado de aliado imposible y de aliado posible según el día: acusa a Vannacci de hacerle el juego a la izquierda, pero el 16 de septiembre evitó cerrar la puerta y recordó que es más importante ganar para gobernar. Forza Italia, por boca de Stefania Craxi, avisa de que una alianza desnaturalizaría la coalición, y Vannacci replica que no será la comparsa de nadie y que quiere un acuerdo con puntos programáticos concretos.
Con Vannacci dentro, el bloque suma el 48,9 % y cobra el premio con tanta holgura que el tope de 220 diputados recorta unos quince escaños del bonus: el 56 % de los escaños nacionales con el 49 % de los votos. Fratelli d’Italia rondaría los 123 diputados y Futuro Nazionale, 34. El campo largo, aun con el 43,4 %, se quedaría en 160, y el Senado repetiría la lógica (113 escaños frente a 77).
Con Vannacci fuera, la ley se vuelve contra la coalición de Meloni. El centroderecha, al 41,3 %, queda a siete décimas del umbral; el campo largo completo lo supera y cobra el premio: 216 diputados (el 55 % de los escaños nacionales) frente a 139 del centroderecha (el 35 %), 26 de Futuro Nazionale y 11 de Azione. Es la paradoja del sistema: la derecha, sumada, tendría 165 diputados en lugar de 220, es decir, 55 menos que si fuera unida, y 30 senadores menos.
Con Vannacci fuera y un campo largo roto aparece el escenario de la parálisis. Si Italia Viva y +Europa, que por separado no llegan al 3 %, se presentan en una lista única con Azione (7,2 % conjunto), ninguna coalición alcanza el 42 %: el centroderecha se queda en el 41,3 % y PD, M5S y AVS en el 39,4 %. Sin premio, el reparto es proporcional puro: 169 diputados para el centroderecha, 162 para el centroizquierda, 31 para Futuro Nazionale y 30 para el centro, sin que nadie llegue a los 197 de la mayoría. La única suma que lo lograría sería centroderecha más Futuro Nazionale (200 diputados y 100 senadores), pero ya como pacto postelectoral y con un margen mínimo. Una coalición de partidos pequeños necesitaría el 10 %, de ahí que a los centristas solo les sirva la lista única.
| Escenario | Premio | Centroderecha (con Vannacci, si va dentro) | Futuro Nazionale (derecha radical soberanista), si va aparte | Campo largo | Centro: Azione (centro liberal) o lista única con Italia Viva y +Europa (centro liberal) |
|---|---|---|---|---|---|
| Vannacci dentro | Centroderecha | 220 / 113 | — | 160 / 77 | 12 / 6 |
| Vannacci fuera | Campo largo | 139 / 70 | 26 / 13 | 216 / 108 | 11 / 5 |
| Vannacci fuera y campo largo roto | Ninguno | 169 / 85 | 31 / 15 | 162 / 81 | 30 / 15 |
Cuántos votos de Futuro Nazionale necesita Meloni
La cuenta es más suave de lo que parece. Al centroderecha le faltan 0,7 puntos para el 42 %, lo que equivale a que solo 9 de cada 100 votantes de Vannacci se sumaran a la coalición. Para además superar al campo largo (43,4 %) necesitaría 2,1 puntos, es decir, en torno al 28 % de los votantes de Futuro Nazionale. Sin Vannacci, bastaría con que algo más de un punto pasara del campo largo al centroderecha para que el premio cambiara de manos.
Si se añade incertidumbre a la media, con movimientos de dos puntos entre bloques y de punto y medio en Futuro Nazionale hasta la votación, el premio cae del lado del centroderecha en el 91 % de las simulaciones si Vannacci está dentro y del lado del campo largo en el 64 % si está fuera. En el 7 % de los casos con Vannacci fuera nadie llegaría al 42 %. No es una predicción, sino una forma de medir cuánto pesa la decisión.
| Escenario (20.000 simulaciones) | Premio al centroderecha | Premio al campo largo | Sin premio |
|---|---|---|---|
| Vannacci dentro, con todos sus votantes | 91 % | 9 % | 0 % |
| Vannacci dentro, pero solo lo siguen 8 de cada 10 votantes | 82 % | 18 % | 0 % |
| Vannacci fuera | 29 % | 64 % | 7 % |
Qué habría pasado con el Rosatellum
No hace falta tocar la ley para ver que la decisión de Vannacci pesa igual, pero sí cambia la dimensión. Las simulaciones de Youtrend para Sky TG24, con las encuestas de septiembre (Futuro Nazionale en el 7,6 %), comparan los dos sistemas. Los distritos uninominales no se pueden reproducir con una media nacional, así que estas cifras son de Youtrend y no nuestras.
| Escenario (diputados sobre 400) | Rosatellum | Stabilicum |
|---|---|---|
| Vannacci dentro | Centroderecha 219, campo largo 167 | Centroderecha 226, campo largo 157, Azione (centro liberal) 14 |
| Vannacci fuera | Campo largo 198, centroderecha 169, Futuro Nazionale (derecha radical soberanista) 20; nadie llega a 201 | Campo largo 221, centroderecha 139, Futuro Nazionale (derecha radical soberanista) 25, Azione (centro liberal) 12 |
Con Vannacci dentro, el ganador es el mismo y la ley apenas añade siete diputados al centroderecha. La diferencia aparece cuando Vannacci va solo: con el Rosatellum, el campo largo se quedaba en 198 diputados, a tres de la mayoría; con el Stabilicum, el premio convierte esa victoria corta en un Gobierno con mayoría sólida (221). La división de la derecha sale cara: el centroderecha baja de 169 a 139 diputados, y con el Stabilicum Fratelli d’Italia pasa de 125 a 91 según Futuro Nazionale esté dentro o fuera.
Dudas y riesgos
La ley llega con el Tribunal Constitucional en el horizonte. Los puntos más expuestos son la lista nacional única que reparte el premio en el Senado, porque el artículo 57 de la Constitución exige elegirlo sobre bases regionales; la exigencia de firmas, que es cero para los partidos con representación parlamentaria y de al menos 450.000 para una lista nueva que quiera presentarse en todos los distritos; y los cabezas de lista bloqueados sin obligación de paridad. El propio Tribunal ya anuló el premio sin umbral mínimo del Porcellum y la segunda vuelta del Italicum, de modo que el precedente es incómodo.
Hay además efectos colaterales: según las simulaciones que cita Il Post, la presencia de mujeres en el Parlamento podría bajar del 33 % actual al 15 o 20 %, porque la mayoría de los escaños irían a parar a cabezas de lista. Y existe el riesgo contrario al que se anuncia: si nadie llega al 42 %, el sistema se parece a la Primera República, con partidos que concurren por separado y pactan después. En septiembre, en el centroderecha se barajó rebajar el umbral al 41 % o introducir una segunda vuelta, pero ambas ideas se aparcaron.
La ley se vendió como garantía de estabilidad, pero con las encuestas de hoy hace algo más sutil: convierte el 42 % en una frontera que ninguno de los dos bloques cruza por sí solo (el centroderecha, por siete décimas; el campo largo, solo si no pierde a sus socios centristas) y deja la llave en manos de un tercero. Quien consiga ensanchar su coalición antes de depositar las listas ganará el premio; quien no, se arriesga a un Parlamento sin mayoría. De ahí que la discusión de fondo en Italia ya no sea cómo se vota, sino con quién se presenta cada uno.





















































































































































































































































































































































































































































































































































































































