Después de nuestra aproximación inicial al error de las encuestas por medio de comunicación y encuestadora vamos a ampliar el estudio con la precisión por tipo de elección desde 2014 hasta el 20-D. Las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 contienen suficientes indicios para ubicarlas como momento iniciático de cambio de ciclo político: en especial, el bipartidismo hegemónico, que había alcanzado el 80.9% de los votos en las anteriores Europeas, se quedó en el 49% en este caso, en lo que fue de lejos su peor resultado histórico (hasta ahora había sido el 61% de 1989); por otro lado, una formación de recentísimo cuño logró más de 1.2 millones de votos, duplicando ampliamente los pronósticos más optimistas.

En definitiva, ninguna de las empresas demoscópicas consiguió captar el cambio de ciclo, lo que produjo unos altísimos coeficientes de error para las elecciones europeas: desde el 25.74% como mejor coeficiente al 33.33% como peor, datos alejados de la media del conjunto de elecciones estudiadas aquí (20.38% de media para las 153 encuestas consideradas).

Las elecciones autonómicas y las municipales de 2015 poseen en conjunto unos coeficientes cercanos entre sí: el total de sondeos para las primeras (92) arroja una media del 19.51% de error, mientras que para las municipales (33 sondeos) la media es del 21.76%. Sin duda ayuda a esta homogeneidad el que en la gran mayoría de casos se trate de las mismas empresas demoscópicas, además de la obvia coincidencia de fechas entre unas elecciones y otras. De hecho, si solo contamos las encuestas referidas a las autonómicas de mayo, el error medio es del 22.43%, casi idéntico al de las municipales.

Son precisamente las encuestas para las elecciones autonómicas no celebradas en mayo, las elecciones andaluzas (11.3%) y las catalanas (13.28%), las que obtienen los mejores coeficientes de error entre todas las elecciones registradas, solo por detrás del 10.6% de La Rioja y el 10.75% de Zaragoza.

Pero en estos dos últimos casos el número de encuestas (4 y 3 respectivamente) no es tan significativo como para las andaluzas (11 sondeos) y las catalanas (16). Otras comunidades donde las encuestas tuvieron un grado de acierto bastante superior a la media son Castilla y León (14.71%) y Murcia (15%).

Las cinco comunidades citadas tienen en común unos resultados que, sin ser del todo continuistas con los anteriores, sí que bastaron para mantener en el Gobierno a sus respectivos partidos líderes (PSOE en Andalucía, Convergència en Catalunya y PP en La Rioja, Castilla-León y Murcia), lo que explicaría las bajas tasas de error para unas empresas conservadoras que parecen confiar por regla general en métodos de estimación en los que prevalece el peso del recuerdo de voto, en especial para la asignación de indecisos y fluctuantes (switchers).

En el otro extremo se sitúan Baleares (27.81% de error medio), Canarias (27.5%), Navarra (24.25%) y Castilla-La Mancha (25.85%), todas ellas con cambio de gobierno (excepto Canarias) y con altos coeficientes de error para las encuestas. Ceuta (36.82%) y Melilla (38.66%) tuvieron los peores coeficientes.

En cuanto a las municipales de 2015 hay que citar el caso de Valencia (igualmente con cambio en el gobierno municipal), que obtiene el peor coeficiente entre todas las ciudades y comunidades autónomas donde se realizara un mínimo de cuatro sondeos: sus seis encuestas logran un 27.27% de media de error. Los sondeos en Madrid también erraron claramente (25.89%), mientras que en Barcelona el coeficiente sí mejoró la media con un 19.69%. La principal razón es que en la capital catalana el CIS ya había señalado la fuerza de la candidatura de unidad popular (Barcelona en Comú) en tanto que en Madrid sólo la última encuesta publicada (Metroscopia) adjudicó a Ahora Madrid un número de escaños cercano al finalmente obtenido (aun así se quedó a tres), algo que en parte habría que atribuir a la decisiva campaña electoral.

Podría concluirse que, después de una primera fase de adaptación al nuevo ciclo político, las encuestadoras están mejorando sus ratios de precisión.

Si en conjunto para las europeas, municipales y autonómicas de la primera mitad de
2015 el error global fue del 21.91%, en las catalanas se redujo al 13.28% y en las generales del 20-D al 16.24%.

De cara al 26-J lo lógico es suponer que los errores seguirán reduciéndose, debido a la cercanía de los anteriores comicios, el menor número de candidaturas (en especial por la coalición Unidos Podemos) y el asentamiento de las nuevas dinámicas.

A continuación se exponen todos los coeficientes por tipo de elección. Se incluye además un coeficiente de variación con vistas a exponer el grado de dispersión de los datos de error en el seno de cada elección y ámbito territorial. Los coeficientes de variación más bajos indican que la media aritmética es bastante representativa y los más altos indican que los casos son más dispares y por tanto hay que considerar con precaución el error medio.

encu3

encu4

El Coeficiente de error se obtiene a partir de la distancia agregada de cada sondeo respecto a los resultados dividido entre los escaños en juego para cada caso. En naranja se presenta el dato de las Europeas, en azul los de las Autonómicas, en verde los de las Municipales y en rojo el de las generales.

*Este artículo forma parte de una serie especial realizada por Accountable para Electomanía. Para conocer el proyecto y colaborar con nosotros, visítanos en http://proyectoaccountable.com/

En Twitter: @Accountable2019

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Ape_Cain
Ape_Cain
Invitado
4 años atrás

Leo… "bajas tasas de error para unas empresas conservadoras que parecen confiar por regla general en métodos de estimación en los que prevalece el peso del recuerdo de voto, en especial para la asignación de indecisos y fluctuantes"… Y aprovecho para preguntar y aprender un poco.

¿Hasta qué punto el recuerdo es tan influyente a la hora de calcular la intencionalidad del electorado? Puedo entender que en períodos de mayor estabilidad política sea razonable tenerlo muy en cuenta, pero en períodos más agitados, con un fuerte hastío social y una desconfianza en auge hacia la clase política (como viene marcando el CIS de unos años a esta parte), ¿no sería eso motivo para usar el recuerdo de voto con más cuidado, y no darle tanta influencia? Sobre todo cuando la sociedad dispone de nuevas vías de expresión política que hacen mucho más complejo saber por dónde va a saltar la liebre.

Supongo que esas cosas ya las tendrán en cuenta las encuestadoras, por eso me gustaría conocer un poco más ese concepto de "recuerdo de voto", y como se usa en función del momento social.

Maju
Maju (@maju)
Miembro
4 años atrás

Una cosa está clara: que cuando dicen en la ficha técnica "margen de error: +/-3%", o el que sea, mienten como bellacos, atribuyéndose una capacidad predictiva o incluso descriptiva que no tienen ni remotamente. Acertaba más el hombre del tiempo de hace 40 años, cuya escasa fiabilidad era proverbial!

Ape_Cain
Ape_Cain
Invitado
4 años atrás

Muchas gracias por la entrada. Muy ilustrativa.

RiojanoJoven
RiojanoJoven
Invitado
4 años atrás

¿Tengo una duda, el Coeficiente de Error que es exactamente? ¿La suma de todas las desviaciones de todos los partidos?
Por ejemplo, el 20D puse:
Partido/Apuesta (Resultado)
PP/28,3 (28,7)
PSOE/21,8 (22)
Pod*/19,1 (20,6)
Cs/15,3 (13,9)
UP/3,9 (3,7)

A partir de esto que sería el Margen de Error, Coeficiente de Error, etc. (Es para dejar claro ciertos términos).