Una de las características de los ciclos políticos novedosos es o bien la entrada de actores hasta entonces irrelevantes o incluso inexistentes (volatilidad exógena), o bien al menos una nueva reconfiguración de fuerzas entre los partidos (volatilidad endógena). En este artículo veremos cómo la demoscopia se ha aproximado a los nuevos partidos.

En el caso del ciclo político inaugurado en España en 2014, se señala a Podemos y a Ciudadanos como “fuerzas emergentes”: la primera de ellas nació a comienzos de ese año y la segunda lo había hecho en 2006 en el ámbito catalán pero no había dado aún el salto a la arena estatal. Distinguiremos cuatro hitos: las elecciones europeas, las autonómicas, las municipales y las generales del 20-D.

En el primero de ellos podemos observar que, aunque las encuestas subestimaron tanto a Podemos como a Ciudadanos, la infravaloración del primero fue mucho más acusada: las encuestas de las dos semanas previas le otorgaban 0.95 escaños de media, por 1 para Ciudadanos (finalmente 5 para Podemos y 2 para la formación naranja). Si ampliamos el intervalo temporal a las encuestas publicadas en las 5 semanas previas a los comicios y atendemos únicamente a aquellas que llegaron a conceder porcentaje de voto a estos partidos, Podemos obtenía un 2.11% de voto, por un 2.4% de Ciudadanos (resultado final: 7.97% y 3.16%, respectivamente).

Es decir, en el mejor de los casos las encuestas solo identificaron a uno de cada cuatro votantes de Podemos (26.46%), mientras que en el caso de Ciudadanos alcanzó a tres de cada cuatro (75.95%). Al menos en cuanto al partido morado, una parte de estas divergencias se explican por la gran campaña electoral que realizó, según afirmaron los encuestados en el CIS postelectoral (un 30.9% calificó como “buena” o “muy buena” la campaña del candidato de Podemos, en comparación con el 9.4% del PP, el 7.1% del PSOE o el 5% de Ciudadanos).

En las elecciones autonómicas las empresas demoscópicas acertaron respecto al voto a Podemos y erraron gravemente respecto al voto a Ciudadanos. Si ahondamos en la intención de voto directo, hallaremos elementos aún más interesantes. Como la mayoría de encuestas no proporcionan el dato de intención directa, acudimos a los datos del CIS.

Proyectando la intención de voto directo en cada autonomía a partir de los escaños en juego (es decir, si aplicamos meramente el voto directo sin añadir la ponderación necesaria para indecisos, voto oculto, etc.) nos encontramos con un resultado de 68.09 escaños para Ciudadanos y 103.55 para Podemos. El número de Podemos puede entrar dentro de las coordenadas habituales, pues con un coeficiente de ponderación de aproximadamente 1.28 obtendríamos su resultado real: 133 escaños.

El caso de Ciudadanos es sin embargo inusual: consiguió una representación menor que la que habría conseguido según el CIS solo con el voto directo. Si usamos los datos de las empresas encuestadoras, la comparativa es aún más sorprendente: la media de las 60 encuestas autonómicas no publicadas por el CIS concede a Podemos 132.05 escaños y a Ciudadanos 123.2.

El dato de Podemos es certero, los 133 escaños ya señalados. En cuanto a Ciudadanos, esos 123.2 cayeron en la realidad hasta casi la mitad (68). Un error de esta magnitud, y además generalizado, podría indicar deficiencias importantes bien en el diseño muestral o bien en el coeficiente de ponderación asignado a Ciudadanos. También es posible una mezcla de ambas causas: en el caso del CIS a una intención directa ya alta se sumó un coeficiente de ponderación del 1.6 (mucho más alto que el 1.28 de Podemos), hasta alcanzar los 109 escaños pronosticados en total en las autonómicas para el partido de Albert Rivera.

En las siete ciudades analizadas en el ámbito de las elecciones municipales, las candidaturas de unidad popular en las que se integró Podemos sufrieron una minusvaloración del 17.74% sobre el total de concejales mientras que Ciudadanos, por el contrario, registró de media en las encuestas un 24.24% más de concejales que los finalmente conseguidos.

En las generales del 20-D el error a favor de Ciudadanos no puede ser descrito más que como escandaloso. Después del historial de inflación que venía arrastrando este partido en autonómicas y municipales, las encuestadoras, lejos de corregir su error, decidieron continuar con la burbuja, concediendo hasta 73 escaños a una formación que acabaría obteniendo 40. Podemos fue el principal perjudicado de la burbuja naranja, pues fue minusvalorado en un 23.32% respecto a sus resultados finales.

El discurso oficial de muchos expertos (por ejemplo Pablo Simón y Narciso Michavila) es que estas diferencias se deben exclusivamente a la gran campaña de Podemos y la mala campaña de Ciudadanos o, como mucho, en general, a una supuesta volatilidad que afectaría más a estos partidos. Pero estas razones no pueden en ningún caso explicar tales desviaciones, en especial cuando a las encuestadoras se les supone antes que nada una capacidad para captar tendencias. Sin embargo, en plena campaña siguieron poniendo mayoritariamente a Podemos por debajo de 50 diputados y a Ciudadanos por encima de 60.

En definitiva, Ciudadanos ha estado en una burbuja demoscópica permanente desde el momento en que fue señalado como hipotético y supuestamente necesario «Podemos de derechas». Si bien ante la ausencia de historial electoral cabría esperar que las empresas demoscópicas desplegaran una aproximación similar tanto a una formación emergente como a otra, lo cierto es que los datos muestran una profunda, recurrente e inexplicada inflación de Ciudadanos.

En cuanto a Podemos, fue espectacularmente infravalorado en las europeas, las generales y también en las candidaturas de unidad popular de las municipales, mientras que sólo en las autonómicas las encuestas le otorgaron el peso electoral correcto.

*En Twitter: @Accountable2019
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Vhodor
Vhodor
Invitado
4 años atrás

Leer esto después de las elecciones es un descojone.

electofan
electofan
Invitado
4 años atrás

Interesante artículo, estoy de acuerdo en bastantes cosas, pero falta una cuestioncilla que vería importante en como se sobrevaloró a Ciudadanos. En las elecciones autonómicas catalanas de octubre del año pasado, Ciudadanos tuvo unos resultados incuestionablemente buenos, que fueron los que supuestamente contrarrestaron la dinámica negativa tras las elecciones de mayo. Imagino que eso explicaría por qué en las generales se sobrevaloró tanto a este partido. El problema, claro, es que Cataluña no es un buen reflejo del resto de España. Tiendo a pensar que, a falta de otros datos con los que contrastar, se tiró de las catalanas y al final pues pasó lo que pasó, que el modelo que desarrollaron todas las encuestas estaba adulteradísimo, pero lo dicho, a falta de otros datos…
En su defensa, lo más que se puede decir es que no es fácil hacer predicciones con partidos nuevos (se ha visto también con Podemos, infravalorado en País Vasco y Cataluña pero sobrevalorado en Andalucía).

iagpinfrag
iagpinfrag (@iagpinfrag)
Miembro
4 años atrás

Muy buen artículo!

Gracias por aportarnos tanta info 🙂

Maju
Maju (@maju)
Miembro
4 años atrás

"En las generales del 20-D el error a favor de Ciudadanos no puede ser descrito más que como escandaloso".

Y sin embargo hay poco escándalo y mucha credulidad. Es lo que se diría "memoria de pez".

no_puedor
no_puedor
Invitado
4 años atrás

Siento decir que el artículo tiene un fallo muy grande. Ciudadanos ya se presentó en toda España en 2008. En todas las provincias.

Hizo un ridículo espantoso.

Relojero78
Relojero78 (@relojero78)
Miembro
4 años atrás

Aplauso. Magnífico artículo que con mucha elegancia (quizás demasiada) incide en lo que otros ya hemos denunciado por escrito.
Y algo más: si en todas y cada una de as elecciones a nivel nacional, C's ha sido sobrevalorado, no hay nada que nos haga pensar que estas serán la excepción-

Anonima286
Anonima286 (@anonima286)
Miembro
4 años atrás

Vaya POLEmica