La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha propuesto este martes nuevas sanciones contra Rusia para mantener la presión que ahoga su economía como represalia por la invasión de Ucrania, con restricciones en energía, criptomonedas, comercio y pesca; al tiempo que ha pedido que la Unión Europea prohíba la entrada en su territorio de todo aquel que haya servido para las fuerzas de seguridad rusas desde que estalló la guerra.
“Nos centramos en los sectores con mayor impacto, que son la energía, los servicios financieros y las criptomonedas, el comercio y, por primera vez, la pesca”, ha resumido Von der Leyen en una comparecencia sin preguntas en Bruselas, para anunciar las grandes líneas del 21º paquete de sanciones contra Rusia, que depende aún del visto bueno por unanimidad de los Veintisiete.
La propuesta presentada por la jefa del Ejecutivo comunitario busca reforzar la estrategia de presión económica sobre Moscú, en un contexto marcado por la continuidad de la guerra en Ucrania y por los sucesivos paquetes de medidas restrictivas aprobados desde el inicio de la invasión rusa.
El nuevo paquete de sanciones plantea actuar sobre áreas consideradas especialmente sensibles para la economía rusa. Entre ellas figuran el sector energético, los servicios financieros, las operaciones vinculadas a criptomonedas, determinados intercambios comerciales y, como novedad, el ámbito pesquero.
La inclusión de la pesca supone la primera vez que este sector aparece dentro de las prioridades señaladas por Bruselas en un paquete de sanciones contra Rusia, según ha destacado Von der Leyen durante su intervención en la capital comunitaria.
En cuanto al veto a los excombatientes rusos, una medida que esta misma semana han reclamado en una carta a Von der Leyen once países del espacio Schengen, la presidenta de la Comisión Europea ha precisado que se trata de “prohibir la entrada a la Unión Europea a todo aquel que haya servido en las fuerzas armadas rusas desde el inicio de la guerra”.
La medida, de salir adelante, afectaría a quienes hayan formado parte de las estructuras militares rusas desde el comienzo de la invasión de Ucrania, en línea con la petición formulada por varios Estados miembros del espacio Schengen.
El 21º paquete de sanciones contra Rusia aún debe recibir el visto bueno por unanimidad de los Veintisiete, por lo que la propuesta presentada por Von der Leyen tendrá que ser debatida y aprobada por los Estados miembros antes de su entrada en vigor.
Bruselas mantiene así su intención de aumentar la presión sobre Rusia mediante restricciones sectoriales y medidas de control de acceso al territorio comunitario, en respuesta a la ofensiva militar rusa en Ucrania y con el objetivo de limitar la capacidad económica y operativa de Moscú.

























































































































































































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