El primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha dado al presidente del país, Tamás Sulyok, hasta la medianoche de este domingo para renunciar a su cargo y ha adelantado que, de no producirse esta dimisión, visitará la sede presidencial ya el lunes.
“La fecha límite para la dimisión es la medianoche de hoy”, ha publicado Magyar en redes sociales, en un mensaje en el que también ha anunciado sus próximos pasos si el jefe del Estado no abandona el cargo. “El lunes por la mañana iré con el ministro de Justicia a reunirme con el presidente Tamás Sulyok”, ha añadido.
Magyar se impuso de forma aplastante en las elecciones del pasado 12 de abril y ahora exige a Sulyok, aliado del anterior primer ministro, Viktor Orbán, que deje el cargo. Su partido, Tisza, cuenta con una amplia mayoría parlamentaria, lo que le permite impulsar reformas de gran alcance, incluidas modificaciones constitucionales.
La presión del nuevo jefe del Gobierno se enmarca en el proceso de relevo institucional abierto tras el final de la etapa de Orbán al frente del Ejecutivo húngaro. Magyar ha defendido que el resultado electoral supone no solo un cambio de Gobierno, sino también una transformación del sistema político construido durante los últimos años.
El presidente húngaro ha recurrido a la Comisión de Venecia, el principal organismo asesor sobre derecho constitucional del Consejo de Europa, para que evalúe la situación y contribuya a resolver el choque institucional conforme a la legislación vigente.
Sulyok anunció el viernes que había solicitado esa evaluación ante la disputa abierta con el primer ministro. El presidente sostiene que su permanencia en el cargo debe analizarse desde el marco constitucional y no únicamente desde la nueva correlación de fuerzas parlamentarias surgida tras las elecciones.
El jefe del Estado ha criticado que Magyar haya expresado “públicamente” sus preocupaciones sobre un posible veto en el proceso legislativo necesario para obtener los fondos bloqueados de la Unión Europea. La cuestión de los fondos comunitarios es una de las prioridades del nuevo Gobierno, que busca normalizar las relaciones con Bruselas tras años de tensiones durante la etapa de Orbán.
La tensión ha aumentado especialmente después de que el primer ministro haya amenazado con destituir a Sulyok mediante una reforma constitucional. Esa posibilidad se apoya en la mayoría de la que goza Tisza en el Parlamento, una mayoría que permite al Ejecutivo promover cambios de rango constitucional.
Sulyok es considerado un aliado del anterior primer ministro, Viktor Orbán, y Magyar sostiene que su continuidad puede obstaculizar el proceso de renovación institucional que defiende su Gobierno. El presidente, por su parte, rechaza que exista una base política suficiente para forzar su salida sin un análisis jurídico independiente.
La reunión anunciada para el lunes podría marcar un nuevo episodio en la confrontación entre el Ejecutivo y la Presidencia. Magyar ha dejado claro que, si no hay dimisión antes de la medianoche, acudirá personalmente a la sede presidencial acompañado por el ministro de Justicia.

























































































































































































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