La Enquête Nationale 2026, sondeo conjunto de la RTBF, la VRT y De Standaard realizado por la Universidad de Amberes y la ULB entre marzo y abril, dibuja un giro brusco del panorama político belga apenas dos años después de las elecciones de 2024. El MR de Georges-Louis Bouchez se desploma tanto en Valonia como en Bruselas, y son el PS y sobre todo el PTB-PVDA quienes capitalizan ese castigo. En Flandes, en cambio, el paisaje permanece prácticamente congelado: la N-VA de Bart De Wever sigue dominando con holgura y el Vlaams Belang se estabiliza en segundo lugar.
Valonia: el PS recupera el liderato y cuatro partidos en siete puntos
El sondeo retrata una Valonia extraordinariamente fragmentada, con cuatro fuerzas separadas por apenas siete puntos. El PS recupera el primer puesto con un 24,9% que mejora incluso su resultado de junio de 2024 (22%), seguido del MR, que cae con fuerza desde el 28,2% que obtuvo en las elecciones reales hasta un 20% en intención de voto. Los Engagés se mantienen estables (19,3%) y el PTB protagoniza el gran salto del sondeo: del 11,6% real de 2024 al 18,6% actual. Ecolo sigue hundido en torno al 6,8%, sin levantar cabeza desde su descalabro de hace dos años.

PS
24,9%

MR
20,0%

Les Engagés
19,3%

PTB
18,6%

Ecolo
6,8%
El movimiento más relevante detectado por el sondeo es la fuga desde el MR: un 3% del electorado total se traslada hacia Les Engagés, un 2,7% se refugia en la abstención o la indecisión y, de manera más sorprendente, un 1,5% migra directamente del MR al PTB. Los politólogos lo explican por dos vías: el discurso del MR de 2024 sobre el poder adquisitivo atrajo a un electorado más joven, femenino y de centro-izquierda que ahora se siente defraudado, y en paralelo el PTB ha logrado proyectarse como el partido que baja impuestos y eleva salarios, desplazando al MR en ese terreno simbólico pese a su ideología opuesta.
Bruselas: el PTB primera fuerza con casi diez puntos sobre el segundo
El sondeo en la Región de Bruselas-Capital arroja resultados aún más espectaculares. El PTB se convierte en primer partido de la capital con un 24,4%, lo que supone seis puntos más que en 2024 y casi ocho de ventaja sobre el segundo clasificado. El PS queda en segunda posición con el 15,9% (sin variación estadísticamente significativa) y el MR sufre el mayor castigo de la jornada: cae al 14,2% desde el 21,5% real de 2024, perdiendo un tercio de sus apoyos en la capital. Les Engagés progresan hasta el 11,4%, su mejor cifra bruselense en años, mientras Ecolo se hunde hasta el 6,5% en plena crisis interna tras la dimisión de sus copresidentes Marie Lecocq y Samuel Cogolati. DéFI aguanta en 7,3% y la N-VA dobla su presencia entre el voto neerlandófono bruselense (4,6%), arrastrada por la popularidad de Bart De Wever como primer ministro.

PTB
24,4%

PS
15,9%

MR
14,2%

Les Engagés
11,4%

DéFI
7,3%

Ecolo
6,5%

N-VA
4,6%
El PTB construye su éxito en Bruselas combinando dos efectos: por un lado capta abstencionistas y nuevos votantes (un 4% del electorado), y por otro roba apoyos al PS (2,4%), al MR (1,8%) y, en menor medida, a Les Engagés y Ecolo. El MR, en cambio, solo logra retener al 57% de quienes le votaron en 2024, con una fuga muy marcada entre mujeres y electores de centro y centro-derecha. Ecolo también pierde más del 40% de sus votantes anteriores, que se reparten entre PS, PTB y Les Engagés.
Flandes: la N-VA aguanta y todo sigue casi igual
El contraste con el norte del país no podría ser mayor. En Flandes apenas hay variaciones estadísticamente significativas. La N-VA de Bart De Wever sigue dominando con un 27,7%, ligeramente por encima del 25,6% real de 2024 pero dentro del margen de error. El Vlaams Belang se mantiene como segunda fuerza (20,8%), seguido de Vooruit (12,9%), CD&V (12,2%) y Groen (7,3%), todos ellos sin movimientos relevantes respecto a las elecciones.
Solo dos partidos rompen la calma flamenca. El PVDA, equivalente neerlandófono del PTB, sube hasta superar la barrera del 10%, replicando a menor escala el fenómeno francófono. Y el Open Vld —rebautizado como Anders— continúa su descenso histórico y se queda en torno al 6,9%, por debajo incluso de su ya muy bajo 8,7% de 2024.

N-VA
27,7%

Vlaams Belang
20,8%

Vooruit
12,9%

CD&V
12,2%

PVDA
10,2%

Groen
7,3%

Anders (Open Vld)
6,9%
Los principales trasvases flamencos son intrapartidarios y de baja magnitud: del CD&V hacia la N-VA (1,5%), entre N-VA y Vlaams Belang en ambos sentidos, y de Vooruit hacia el PVDA (1%). El paisaje, en suma, es de continuidad: De Wever ha consolidado su liderazgo desde el palacio de Lambermont y los nacionalistas conservadores siguen siendo el eje del sistema flamenco.
La economía manda y Bart De Wever, líder absoluto en popularidad
Los autores del estudio identifican un denominador común para explicar estos movimientos: la centralidad absoluta de la cuestión económica y del poder adquisitivo. Los partidos que se posicionan en la fractura cultural —Groen, Ecolo o el propio Vlaams Belang— languidecen, mientras que quienes capitalizan el debate sobre precios, impuestos y austeridad (PS, PTB y, en menor medida, N-VA y MR) son los que mejor se mueven en el sondeo.
En el plano personal, el sondeo confirma a Bart De Wever como la figura política más popular del país: alcanza el récord histórico de la serie en Flandes (30% de menciones espontáneas como líder mejor representante) y es además el segundo nombre más citado tanto en Valonia como en Bruselas, donde es Raoul Hedebouw (PTB) quien encabeza el ranking. Georges-Louis Bouchez cae al tercer puesto en ambas regiones francófonas. Pero el dato más revelador sigue siendo otro: para el 38% de los belgas, ningún político les representa adecuadamente, una cifra que sube hasta el 46% en Valonia y refleja una desafección creciente en todo el país.
Conclusión: un bipartidismo izquierda-nacionalismo en gestación
El sondeo de la Enquête Nationale 2026 dibuja un escenario inédito en la Bélgica reciente: por primera vez, el PTB-PVDA es la primera fuerza en Bruselas y casi cabeza de cartel en Valonia, mientras la N-VA se afianza como hegemón del bloque flamenco. La izquierda radical y el nacionalismo conservador funcionan así como los dos polos antagónicos —y simétricos— del nuevo eje belga, con un MR castigado, unos socialdemócratas en recuperación parcial y unos verdes en franca decadencia. Si la tendencia se confirmara hasta las próximas elecciones, la formación de coaliciones federales se volvería todavía más complicada, en un país que ya ha hecho de la negociación interminable su seña de identidad.




























































































































































































Tu opinión
Existen unas normas para comentar que si no se cumplen conllevan la expulsión inmediata y permanente de la web.
EM no se responsabiliza de las opiniones de sus usuarios.
¿Quieres apoyarnos? Hazte Patrón y consigue acceso exclusivo a los paneles.