El último barómetro anual del instituto Verian para Le Monde confirma un cambio profundo en la percepción del Rassemblement National (RN). Dos años después de las elecciones legislativas anticipadas de 2024, que dejaron al partido de Marine Le Pen a las puertas del poder, los franceses parecen haber superado el “miedo” que históricamente inspiraba la extrema derecha. Hoy, el RN se consolida como fuerza de gobierno posible, ya no solo como vehículo de protesta.
De voto de protesta a voto de soluciones
El dato más revelador del sondeo es que el 42% de los franceses declara estar de acuerdo con las ideas del RN, frente al 29% que lo hacía antes de las presidenciales de 2022. Se trata de un récord histórico y, sobre todo, de un salto cualitativo: el apoyo ya no se explica principalmente por el rechazo al sistema, sino por la confianza en la capacidad del partido para aportar respuestas concretas.
La encuesta muestra que más del 40% de los entrevistados cree que el RN podría mejorar la seguridad, la reindustrialización, la calidad de los servicios públicos y el poder adquisitivo. Incluso entre los simpatizantes de la derecha tradicional (Les Républicains), un 46% piensa que la formación de Le Pen o Jordan Bardella gestionaría mejor que el actual gobierno de Sébastien Lecornu.
De hecho, el RN recupera su imagen de principal fuerza opositora, con un 34% de los franceses que lo consideran el primer contrapoder del Ejecutivo, muy por delante de La France Insoumise (21%). Su negativa a sumarse al “pacto de no censura” impulsado por el gobierno ha reforzado su posición antisistema, y un tercio de los encuestados lo ve como “el único partido capaz de hacer política de otra manera”.
Paralelamente, la erosión de la figura de Emmanuel Macron desempeña un papel clave. Una mayoría lo percibe ya como “un peligro para la democracia”, frente a solo un 31% que piensa lo mismo del RN. Ese desplazamiento simbólico —del miedo al presidente hacia la confianza en la oposición ultranacionalista— ilustra el contexto favorable en el que crece Marine Le Pen.
El endurecimiento sobre inmigración y la convergencia con la derecha
El estudio de Verian también revela que, aunque el RN sigue siendo considerado “xenófobo” por el 44% de los franceses, sus principales propuestas sobre inmigración cuentan con un apoyo mayoritario: desde la restricción del reagrupamiento familiar hasta la supresión de las ayudas a extranjeros o la introducción de una “preferencia nacional” en el empleo. Incluso una parte significativa del electorado de izquierda (entre el 25 % y el 40 % según las medidas) respalda estas ideas.
En paralelo, el acercamiento ideológico entre votantes de Les Républicains y del RN alcanza cotas inéditas. Dos tercios de los simpatizantes conservadores avalarían una alianza entre ambas formaciones en el ámbito municipal, y el 75% define ahora al binomio Le Pen–Bardella no como “extrema derecha nacionalista”, sino como una “derecha patriótica”.
El resultado es una foto inédita del electorado francés: cada vez menos dominada por el miedo, más inclinada a considerar a la extrema derecha como una opción de gobierno legítima. Si el RN logra mantener ese equilibrio entre ruptura y credibilidad institucional, las próximas citas electorales podrían marcar un punto de inflexión en la historia política de Francia.

























































































































































































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