Las próximas elecciones generales de Gibraltar serán las primeras sin Verja. Y si algo enseñaron las de 2023 es que en el Peñón las encuestas pueden fallar por muy poco y el resultado decidirse por menos aún.
Un escaño de diferencia
El 12 de octubre de 2023, la alianza del GSLP y los liberales de Fabian Picardo sumó 89.941 votos (50,04%) frente a los 86.537 (48,15%) del GSD de Keith Azopardi, según los datos oficiales del Parlamento gibraltareño. Los independientes reunieron 3.262. En escaños, 9 contra 8 en una cámara de 17. Cuatro años antes, la misma alianza había logrado el 52,5% y 10 diputados, con el GSD en el 25,6% y Together Gibraltar en el 20,5%. Sin este último en la papeleta, porque decidió no concurrir, el GSD casi duplicó su porcentaje, con una participación del 76,4%.
Las cifras de votos se entienden por el sistema: cada elector puede marcar hasta diez candidatos, de modo que los 25.200 inscritos en el censo generan casi 180.000 votos. La diferencia final, 3.404 votos, equivale a un margen de menos de dos puntos.
Los sondeos no lo vieron venir. La encuesta de GBC de septiembre apuntaba a que Picardo perdería las elecciones, y Panorama dejaba a los dos grandes partidos a medio punto con un diputado en el aire. Al final el GSLP ganó por sorpresa y Picardo, en el cargo desde 2011, revalidó su cuarto mandato.
Lo que estará en juego
La próxima cita llegará entre finales de 2027 y principios de 2028, según cuándo se disuelva el Parlamento. Picardo, que en 2023 dijo que aquella sería su última campaña, rectificó en noviembre de 2024 y volverá a ser candidato. El tratado entre la UE y Reino Unido que acabó con la Verja el 15 de julio será su principal carta, y el terreno en el que la oposición le pedirá cuentas.
Junto al tratado, la economía. Según el propio Gobierno de Gibraltar en su presupuesto de 2025, el juego online aporta más del 20% del PIB, emplea a unas 3.280 personas y dejó en el último ejercicio 40 millones de libras en retenciones sobre salarios y 110 millones en el impuesto de sociedades. En un censo de 25.200 electores, esas plantillas pesan en las urnas, y están allí porque la licencia gibraltareña exige presencia física. El portal Online-Casinos.com, que compara casinos online por mercados, lo detalla en su repaso a la regulación local: las licencias las expide la Gambling Division del Gobierno de Gibraltar, las supervisa el Gibraltar Gambling Commissioner y cada operador debe tener su sede en el Peñón. Esas licencias no habilitan para ofrecer juego a residentes en España, donde solo son legales los operadores autorizados por la DGOJ, que también mantiene el portal de juego responsable jugarbien.es. Pero en el Peñón cada decisión que afecta a esas empresas se traduce en oficinas, sueldos y votos.
Este año ha traído dos. El 1 de abril entró en vigor la nueva Gambling Act 2025, que sustituye a la ley de 2005. Ese mismo mes, el Reino Unido, principal mercado del sector, elevó el impuesto sobre el juego remoto del 21% al 40%, y varias compañías han revisado desde entonces su presencia en el Peñón. Para un gobierno que ganó por 3.404 votos, cualquier traslado de plantilla es un dato electoral.
Los votantes que no votan
Queda un factor que las encuestas no pueden medir. Unos 15.000 trabajadores cruzan cada día desde el Campo de Gibraltar, y buena parte de las plantillas del juego online vive al otro lado. Con el tratado, su trayecto es más fácil que nunca, pero no votan en el Peñón. Su peso se notará en la campaña aunque no aparezca en el escrutinio.
Con menos de dos puntos de margen en 2023, un trasvase pequeño de votos entre listas bastaría para dar la vuelta al Parlamento. Los resultados completos, mesa por mesa, siguen publicados en la web electoral del Parlamento de Gibraltar, el mejor punto de partida para seguir la próxima encuesta que llegue desde el Peñón.


