Una nueva encuesta de InFact para el diario noruego Verdens Gang (VG) revela una inquietante caída en la confianza de la ciudadanía en la monarquía noruega y, en particular, en la figura de la princesa heredera Mette-Marit como futura reina. La encuesta, realizada el 2 de febrero de 2026, muestra que el 44% de los encuestados afirma que ella no debería convertirse en reina, frente a un 32,5% que sí lo apoya y un 22% que se muestra indeciso. Esta percepción es especialmente negativa en Oslo, donde solo el 21% aprueba su ascenso al trono.
La encuesta coincide con un periodo turbulento para la Casa Real noruega, marcado por escándalos que han erosionado la imagen del heredero y de la institución en general. Entre los factores más comentados está la revelación de comunicaciones pasadas entre Mette-Marit y el fallecido Jeffrey Epstein, un pederasta convicto, lo que ha generado críticas incluso desde el primer ministro de Noruega por una supuesta falta de criterio.
El pulso entre monarquía y república
Aunque la monarquía sigue siendo apoyada por la mayoría de la población, ese respaldo ha caído de manera significativa en el último año. Según la encuesta, un 60,9% de los noruegos quiere que el país continúe siendo una monarquía, un descenso de más de 11 puntos respecto al 72% que manifestaba esa opinión en 2025. En paralelo, aquellos que prefieren que Noruega se convierta en una república han aumentado del 17% al 27,4%. Más de la mitad de los encuestados afirma que su visión de la monarquía se ha vuelto más negativa en el último año.
Este cambio en la percepción se produce en un contexto en el que el propio parlamento noruego ha rechazado recientemente una propuesta para abolir la monarquía y establecer una república, con una amplia mayoría de 141 votos a favor de mantener el sistema constitucional actual. Sin embargo, esta decisión institucional contrasta con el descenso en el apoyo popular detectado por el sondeo.
Escándalos familiares y desgaste institucional
El sondeo llega en un momento particularmente delicado para la corona. El juicio de Marius Borg Høiby, hijo mayor de Mette-Marit, por múltiples delitos graves (incluidas acusaciones de agresión sexual y violencia) ha captado una enorme atención mediática y contribuye al deterioro de la percepción pública de la monarquía. Aunque Marius no es miembro oficial de la familia real, su vínculo familiar ha intensificado las críticas a la institución.
Además, la princesa ha estado bajo escrutinio por el contenido de sus comunicaciones con Epstein, incluso años después de su condena en EEUU. Expertos reales y comentaristas han cuestionado si, dadas estas circunstancias, Mette-Marit debería mantener un papel prominente dentro de la Casa Real o incluso convertirse en reina consorte cuando su marido, el príncipe heredero Haakon, ascienda previsiblemente al trono.

























































































































































































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