Diez años después de aquel 23 de junio de 2016, el Reino Unido se mira al espejo y no se reconoce. La promesa de “recuperar el control” abrió la puerta a una década de convulsiones políticas sin precedentes: cinco primeros ministros, dos elecciones generales adelantadas, un protocolo norirlandés inacabable y una recomposición total del paisaje partidista que hoy tiene a Reform UK liderando los sondeos. Y los datos publicados este mismo 23 de junio por More in Common confirman una tendencia demoledora: la Generación Z, que en 2016 no pudo votar, hoy reclama por mayoría aplastante un segundo referéndum para reingresar en la UE. Esto es lo que dejó el Brexit a los británicos —y a Europa— una década más tarde.
23 de junio de 2016: el día que cambió Europa
Aquel jueves, 33,5 millones de británicos acudieron a las urnas en el referéndum convocado por David Cameron para zanjar definitivamente la cuestión europea dentro del Partido Conservador. La participación rozó el 72,2%, la más alta en unas elecciones de ámbito nacional desde 1992. Los sondeos previos daban una victoria ajustada al Remain. Las primeras actas de Sunderland, en el noreste de Inglaterra, fueron el primer indicio de que algo se torcía. A las 4:40 de la madrugada, la BBC daba la victoria al Leave.
Resultado del referéndum del Brexit (23 jun. 2016)
51,9%
48,1%
Participación: 72,2%. 33,5 millones de votos emitidos.
El resultado escondía, además, una fractura territorial demoledora: Inglaterra (excluida Londres) y Gales votaron Leave, mientras que Escocia (62%), Irlanda del Norte (55,8%) y la capital londinense (59,9%) apostaron por permanecer. Esa asimetría sigue marcando hoy la política territorial del Reino Unido.
Los arquitectos del Leave: Farage, Johnson y la “campaña del autobús”
La campaña del Leave se articuló en torno a dos figuras complementarias. Nigel Farage, entonces líder del UKIP, puso el músculo identitario: el famoso cartel Breaking Point con migrantes en la frontera croata-serbia condensó toda una narrativa sobre inmigración descontrolada e identidad amenazada. Boris Johnson, ex alcalde de Londres y figura mediática del Partido Conservador, aportó el respeto institucional y la promesa económica del célebre autobús rojo de los 350 millones de libras semanales para el NHS, una cifra desmentida después por la propia Office for Statistics Authority.
Detrás, el estratega Dominic Cummings sintetizó toda la campaña en tres palabras que harían historia: “Take Back Control”. La gran ironía es que el referéndum, ideado por Cameron en 2013 para frenar la subida del UKIP y unificar a los tories, acabó haciendo justo lo contrario: precipitó su dimisión, normalizó el discurso populista en la política británica y abrió el camino para que Boris Johnson llevara las ideas populistas al corazón mismo del Partido Conservador.
Cinco primeros ministros en diez años
El Brexit no derribó solo a Cameron. Es probablemente el factor explicativo número uno de una década de inestabilidad gubernamental sin parangón en la historia británica reciente:
- David Cameron (2010-2016) — Convoca el referéndum y dimite la mañana siguiente al resultado.
- Theresa May (2016-2019) — Activa el artículo 50, negocia el primer Withdrawal Agreement, fracasa tres veces en Westminster y dimite entre lágrimas en Downing Street.
- Boris Johnson (2019-2022) — Renegocia el acuerdo, consigue una mayoría aplastante en diciembre de 2019 con el lema “Get Brexit Done” y cae por el escándalo Partygate.
- Liz Truss (2022) — 49 días. Su mini-presupuesto desploma la libra y los bonos. Récord de brevedad.
- Rishi Sunak (2022-2024) — Firma el Marco de Windsor con Bruselas y pierde con estrépito en julio de 2024.
- Keir Starmer (2024- ) — Llega con promesa de “reset” con la UE y con los gobiernos autonómicos; dos años después, ronda el 18% de aprobación.
La cronología del divorcio: del artículo 50 al Marco de Windsor
El proceso técnico de salida fue tan tortuoso como la política que lo rodeaba. Estos son los hitos:
- 29 de marzo de 2017: May activa el artículo 50. Cuenta atrás de dos años.
- 8 de junio de 2017: elecciones anticipadas. May pierde mayoría y pacta con el DUP norirlandés.
- 2018-2019: el primer Withdrawal Agreement, con el infame backstop irlandés, es derrotado tres veces en los Comunes. Récord de derrotas gubernamentales.
- 12 de diciembre de 2019: Johnson arrasa con 365 escaños y “muro rojo” laborista pulverizado.
- 31 de enero de 2020, 23:00 GMT: Reino Unido abandona formalmente la Unión Europea tras 47 años de membresía.
- 31 de diciembre de 2020: fin del periodo de transición. Entra en vigor el Acuerdo de Comercio y Cooperación (TCA).
- 2021-2023: guerra fría sobre el Protocolo de Irlanda del Norte. Boicot del DUP a Stormont.
- 27 de febrero de 2023: Sunak firma con Von der Leyen el Marco de Windsor, que sustituye al protocolo.
- 2024-2026: Starmer impulsa el llamado SPS agreement sanitario-fitosanitario y un acuerdo de movilidad juvenil con la UE, sin reapertura de la unión aduanera.
El impacto económico: la factura silenciosa
Es donde el contraste con las promesas de campaña resulta más doloroso. La Office for Budget Responsibility cifra en torno a un 4% de PIB perdido a largo plazo respecto a un escenario de permanencia. Las exportaciones de bienes a la UE se contrajeron y las pymes, especialmente las pesqueras escocesas y las textiles inglesas, fueron las grandes damnificadas por el papeleo aduanero.
La promesa estrella —reducir la inmigración— se ha demostrado igualmente fallida. La inmigración neta marcó récords históricos por encima de las 700.000 personas anuales en 2023, con un cambio cualitativo: menos europeos comunitarios y más extracomunitarios (India, Nigeria, Pakistán, Hong Kong), lo que ha realimentado la narrativa de Farage en una espiral perpetua.
El “Rejoin”: un país que se arrepiente, pero no del todo
La pregunta clásica de YouGov —“¿fue correcto o incorrecto votar salir de la UE?”— lleva consistentemente por encima del 50% del lado del arrepentimiento desde finales de 2022. En junio de 2026 los datos son inequívocos:
¿Fue acertado o equivocado votar salir de la UE? (YouGov, jun. 2026)
57%
30%
13%
Pero, ojo: que la mayoría considere el Brexit un error no se traduce automáticamente en demanda de reingreso. Cuando se ofrecen opciones más matizadas, la suma de opciones de “permanecer fuera” tiende a superar al “reingresar puro”. La fatiga europea es real entre el conjunto del electorado: los británicos lamentan haberlo hecho, pero pocos quieren volver a hacerlo todo otra vez. Quienes sí cargan con la culpabilización son los líderes tories: el Partido Conservador y Boris Johnson encabezan la lista de responsables, con un 88% y 84% respectivamente atribuyéndoles la culpa del fracaso.
La Generación Z dice basta: el sondeo que rompe el statu quo
Justo este 23 de junio, More in Common ha publicado en The Guardian un sondeo demoledor sobre los británicos de 18 a 28 años, la generación que en 2016 no pudo votar y que hoy ya forma parte del censo. El resultado pulveriza la tesis de la “fatiga del Brexit”: entre los jóvenes no solo no hay fatiga, hay urgencia.
Si se celebrase un segundo referéndum, ¿qué votarías? (Gen Z 18-28, More in Common, jun. 2026)
59,8%
9,4%
16,3%
14,5%
440 adultos GB de 18-28 años, encuesta 12-15 jun. 2026.
Y la respuesta es todavía más rotunda si se restringe a los votantes probables de ese hipotético segundo referéndum: el campo Rejoin/Remain se llevaría el 81% del voto efectivo, frente al 19% del Stay Out. Un margen no de victoria, sino de aluvión.
El 62% de la Generación Z quiere que se celebre un nuevo referéndum en los próximos cinco años, mientras que solo el 11% lo rechaza. La mitad —el 50,2%— considera el Brexit un fracaso, frente a un 16,1% que lo ve como un éxito. Pero hay un matiz interesante: la mayoría joven no piensa que la idea fuera mala en sí, sino que “los políticos la arruinaron” (37%), frente a un 29% que cree que nunca podría haber funcionado.
El sondeo coincide con un argumento que viene haciéndose un hueco entre los analistas: el de la aritmética demográfica. El analista Peter Kellner ha calculado que más de 6 millones de británicos han muerto desde 2016 y que, dado que el 64% de los mayores de 65 votó Leave, la mortalidad ha afectado proporcionalmente más al campo del Sí a la salida. Según datos publicados por Financial Times a partir de la ONS, ha fallecido en torno al 15% de los votantes Leave originales frente al 10% de los Remain. Y por el otro extremo, unos 6 millones de jóvenes que entonces no podían votar ya están en el censo. La conclusión que extraen los analistas es que la mayoría pro-Brexit de 2016 simplemente ya no existe entre los vivos: ha sido sustituida por una mayoría anti-Brexit activa de varios millones de votantes.
Escocia, Gales e Irlanda del Norte: la cuestión territorial reabierta
El Brexit reactivó como ningún otro factor el debate territorial. Nicola Sturgeon pidió un segundo referéndum escocés a las pocas horas del 24 de junio de 2016. Westminster lo bloqueó, pero la dinámica nacionalista ha terminado por imponerse: las elecciones autonómicas de 2026 devolvieron mayorías pro-independencia tanto en Escocia como en Gales por primera vez desde la devolución, ambas favorables a estrechar relaciones con la UE.
En Irlanda del Norte el efecto ha sido todavía más profundo. El apoyo a la reunificación irlandesa ha pasado del 22% en 2017 al 36% en 2025, y la proporción de norirlandeses que dice sentirse más favorable a una Irlanda unida por el Brexit se ha más que duplicado, del 16% en 2016 al 38% en 2025. El Sinn Féin ya es la primera fuerza en Stormont. La “frontera en el mar de Irlanda” que Johnson aceptó como precio para sacar adelante su acuerdo se ha convertido, con el tiempo, en el principal acelerador del proyecto reunificador.
El paisaje político británico hoy: el ascenso de Reform UK
Tal vez la transformación más espectacular del Brexit no haya sido la económica ni la territorial, sino la del propio sistema de partidos. El bipartidismo histórico tory-laborista ha estallado en cinco fuerzas competitivas. Reform UK, el partido fundado por Nigel Farage sobre las cenizas del Brexit Party, lidera todos los sondeos desde finales de 2025.
Intención de voto en Reino Unido (media de 7 sondeos, 20 jun. 2026)

Reform UK
27,1%

Labour
19,4%

Conservatives
19,1%

Greens
12,7%

Lib Dems
12,1%
La fotografía es demoledora para el laborismo: dos años después de la mayoría histórica de Starmer en 2024, los rojos han perdido casi 15 puntos y compiten cabeza con cabeza con unos conservadores en su mínimo histórico. Los Greens, ahora liderados por Zack Polanski, han capitalizado el descontento por la izquierda y son ya primera fuerza entre los menores de 24 años. Y a la izquierda del laborismo, Jeremy Corbyn y Zarah Sultana han lanzado Your Party, un movimiento que aspira a captar el voto progresista desencantado.
Mientras tanto, Andy Burnham, alcalde de Greater Manchester, presiona internamente a Starmer tras su exitoso retorno a Westminster por Makerfield en mayo. El laborismo se debate entre el centro starmerista y el municipalismo socialdemócrata burnhamiano. Los tories, con Kemi Badenoch al frente, no consiguen frenar la sangría hacia Reform.
Conclusión: el referéndum que no terminó
Diez años después, el Brexit sigue sin terminar de cerrarse. Cerró la cuestión jurídica —el Reino Unido es un tercer país— pero abrió todas las demás: una recomposición territorial que avanza hacia la independencia escocesa y la reunificación irlandesa, una transformación del sistema de partidos donde Reform UK domina lo que antes era territorio conservador, y un Bregret mayoritario que ya no es solo arrepentimiento difuso, sino una mayoría demográfica activa que reclama una segunda oportunidad para volver a la mesa europea.
El “Take Back Control” prometía soberanía, prosperidad y control migratorio. Una década después, los británicos perciben que tienen menos prosperidad, más inmigración y un control que se ejerce, sobre todo, sobre la posibilidad misma de decidir colectivamente sobre su futuro. La generación que en 2016 era demasiado joven para votar es ya la que más nítidamente quiere revertirlo. La gran ironía del referéndum de Cameron es que no resolvió la cuestión europea: solo la aplazó una generación.
Datos clave del Brexit y la política británica (10 años)
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Fecha del referéndum | 23 de junio de 2016 |
| Resultado Leave | 51,9% (17,4 M votos) |
| Resultado Remain | 48,1% (16,1 M votos) |
| Participación | 72,2% |
| Voto Escocia (Remain) | 62,0% |
| Voto Irlanda del Norte (Remain) | 55,8% |
| Voto Gales (Leave) | 52,5% |
| Activación artículo 50 | 29 de marzo de 2017 |
| Salida formal de la UE | 31 de enero de 2020 |
| Fin del periodo de transición | 31 de diciembre de 2020 |
| Primeros ministros en la década | 6 (Cameron, May, Johnson, Truss, Sunak, Starmer) |
| Impacto PIB a largo plazo (OBR) | ≈ −4% respecto a permanencia |
| “Fue equivocado salir” (YouGov, jun. 2026) | 57% |
| “Fue acertado salir” (YouGov, jun. 2026) | 30% |
| Gen Z (18-28) que votaría Rejoin (More in Common, jun. 2026) | 59,8% (81% sobre voto efectivo) |
| Gen Z que votaría Stay Out | 9,4% |
| Gen Z que pide nuevo referéndum en 5 años | 61,9% |
| Votantes Leave fallecidos desde 2016 (estim.) | ≈ 15% |
| Votantes Remain fallecidos desde 2016 (estim.) | ≈ 10% |
| Intención voto Reform UK (jun. 2026) | 27,1% |
| Intención voto Labour (jun. 2026) | 19,4% |
| Intención voto Conservative (jun. 2026) | 19,1% |
| Apoyo a Irlanda unida en Irlanda del Norte (2025) | 36% |




















































































































































































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