Movimiento Sumar encara este jueves la reunión de su principal órgano ejecutivo para decidir si aprueba celebrar el 11 de julio su nueva asamblea general, en un clima de máxima tensión por la crisis interna en el partido, a raíz de la dimisión de la exsecretaria de Organización Laura Moreno con duras acusaciones contra la vigente coordinadora general, Lara Hernández.
De esta forma, hay dirigentes que asumen que la imagen que se ofrece al exterior es que el partido es una “jaula de grillos” y está en plena “caza de brujas” en vísperas de su proceso congresual. No obstante, hay voces en el espacio que confían en que se consiga una lista de unidad de cara a dicha asamblea que permita acabar con esta disputa interna que fractura a la formación.
Por su parte, aliados de Sumar sostienen que los problemas internos de esta formación no afectan a la conformación de la coalición electoral que tratan de revalidar junto a IU, Comuns y Más Madrid.
Con vistas a la futura asamblea, la tercera en tres años, no hay aún candidaturas perfiladas para la nueva dirección y se mantiene la incertidumbre de si será posible una lista de unidad o si, finalmente, habrá confrontación política entre los dos sectores que se disputan la futura dirección de Movimiento Sumar.
Por ejemplo, Hernández aún no ha desvelado si piensa optar a la reelección y su entorno desgrana que la decisión no está tomada todavía. Mientras, la portavoz en el Congreso, Verónica Martínez Babero, no descartaba la posibilidad de ser aspirante al liderazgo orgánico, aduciendo estar a disposición de lo que decida su partido.
De momento, los miembros del Grupo Coordinador, el máximo órgano ejecutivo entre asambleas, se reunirán este jueves de forma telemática para dirimir si aprueban la propuesta de celebrar su congreso el próximo día 11, el reglamento de la asamblea y los documentos elaborados por la comisión preparatoria del cónclave para actualizar el ideario político y organizativo de la formación.
En todo caso, la convulsión interna impera en Sumar después de que la ex responsable de Organización desvelara en su carta de despedida que pesaba sobre Lara Hernández una denuncia interpuesta por seis cargos políticos por presunto trato vejatorio a cinco trabajadores, aludiera a un supuesto fraude en la elección de la dirección de Sumar en la Comunidad Valenciana y criticara que había sido excluida del círculo de toma de decisiones por parte de la coordinadora.
Frente a esta visión, fuentes del entorno de la coordinadora general aseguran que Hernández está tranquila y que hay que dejar que el proceso siga su curso, convencidas de que la conclusión final dejará claro que actuó correctamente con los empleados. “No hay nada, todo se aclarará”, enfatizan.
Desde el sector de los partidarios de Lara Hernández denuncian que está sufriendo una “cacería política” por parte de sus detractores en Sumar y que todo lo que rodea a la denuncia por presunto acoso y la investigación interna es una “vergüenza”, dado que la dirigente no sabe concretamente de qué se le acusa ni ha tenido acceso al escrito de denuncia interna.
En este sentido, replican que la coordinadora general está sufriendo una “cacería” con movimientos “facciosos” que tratan de mostrarla como una “tirana” que impone sus criterios, cuando en realidad todas las decisiones tomadas en Sumar desde que renunció al liderazgo orgánico la vicepresidenta Yolanda Díaz han sido colegiadas y colectivas.
A su vez, justifican que marcara distancia con la exsecretaria de Organización, a la que recriminan una actitud desleal y maniobras contra su coordinadora. Aparte, refutan la acusación de fraude en las primarias de Valencia y achacan a Moreno que un día antes de la votación surgieran irregularidades en el censo, con la incorporación de 50 “paracaidistas” y la lógica petición de impugnación del proceso de elección.
Incluso hay partidarios de la actual coordinadora que aconsejan que Lara Hernández no se presente a la reelección a tenor de estas prácticas injustificables para que dimitiera del cargo. Y es que sostienen que en lugar de haber valentía política para presentar una alternativa a Hernández, lo que se está haciendo es una “cacería política” en su contra.
En contraposición, fuentes del sector crítico replican que Hernández ha tenido comportamientos autoritarios desde que accedió al cargo, actitudes “obsesivas” y comportamientos que buscaban laminar a otros miembros de la organización. También aseveran que hay situaciones acreditadas que encajan con actitudes de maltrato hacia un grupo de empleados.
No obstante, las distintas fuentes consultadas admiten que la situación de división interna dentro de Movimiento Sumar es patente y que la desazón es el ánimo que impera ahora en las filas del partido.
También impera la sensación de que la actual coordinadora de Sumar ha perdido progresivamente apoyos, sobre todo después de que Díaz confirmara que no iba a repetir de candidata a las próximas elecciones generales. En el sector crítico advierten también que los partidarios de Hernández están tratando de maniobrar para amortiguar esa pérdida de apoyos de cara a la asamblea.
De momento, las principales figuras de Sumar han optado por la cautela, como es el caso de Yolanda Díaz o el portavoz y ministro Ernest Urtasun, que no se han pronunciado aún públicamente por este conflicto en el seno de la formación.
A su vez, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha pedido respetar los “cauces internos” en Sumar, al tiempo que ha instado a toda la izquierda a centrarse en “lo que de verdad importa a la gente” y no tanto en la “vida interna” de los partidos.
En línea similar se ha expresado el portavoz parlamentario de IU, Enrique Santiago, al desgranar que no entra a valorar asuntos internos de otras fuerzas y que es una “pérdida de tiempo” hablar de los problemas de Sumar. La diputada de Más Madrid, Tesh Sidi, ha apelado a la responsabilidad y transparencia a la hora de encarar esta crisis.
La tónica entre los aliados de Sumar es admitir que la imagen que se está dando hacia las bases progresistas es “fea” y que la formación muestra su debilidad orgánica con este conflicto interno tan intenso.
En todo caso, otros sectores de los socios de Sumar en el grupo plurinacional rebajan el alcance de esta crisis y sostienen que en ningún caso hace peligrar su proceso para crear de nuevo una candidatura de la izquierda alternativa, al subrayar que Sumar es el partido más pequeño dentro del socio minoritario del Ejecutivo.
Además, perciben cierto componente político en la crisis abierta por las denuncias contra la coordinadora de Sumar y enfatizan que una cosa es acusar y otra probar.
El portavoz de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, no ha querido opinar sobre las denuncias sobre el presunto acoso laboral dentro de Sumar cuando ha sido preguntado por ello en los pasillos del Congreso.
Sí lo ha hecho después, a través de su cuenta de X: “la mejor manera de ‘reventar a la derecha’ es no reventar a otras izquierdas”. Rufián añadió que, por muchas facturas y ganas de hablar que existan, esas disputas no interesan a nadie.

























































































































































































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