Trump ha elevado al máximo la presión sobre Nicolás Maduro al advertir que Estados Unidos está dispuesto a contemplar incluso el uso de la fuerza si el líder chavista no acepta una salida inmediata y voluntaria del poder. La amenaza se inscribe en una estrategia más amplia de “máxima presión” que mezcla negociación, sanciones y despliegue militar alrededor de Venezuela.
En las últimas semanas se han revelado contactos informales en los que emisarios de Maduro habrían planteado una transición de dos a tres años, propuesta que la Casa Blanca de Trump consideró inaceptable porque posponía la renuncia del mandatario venezolano. Paralelamente, Washington ha aumentado su presencia militar en el Caribe y el Pacífico, lanzando operaciones antinarcóticos y dejando claro que el escenario de una acción armada ya no es un tabú retórico.
Trump ha insistido en que “no descarta nada” y que Estados Unidos puede actuar “por las buenas o por las malas”, señalando que la salida de Maduro debe ser inmediata y que solo son negociables las condiciones de esa renuncia, no el calendario. Este lenguaje sitúa a la crisis venezolana en un punto de inflexión, donde la diplomacia sigue abierta, pero bajo la sombra explícita de la fuerza.
Qué dijo Trump exactamente
El presidente estadounidense ha planteado dos vías: una “manera fácil”, asociada a una renuncia pactada con garantías para Maduro y su entorno, y una “manera difícil”, que deja entrever la posibilidad de acciones militares directas si el régimen se aferra al poder. Además, ha vinculado su amenaza con la lucha contra el narcotráfico, anunciando operaciones para “detener” en tierra y mar a presuntos narcotraficantes venezolanos y sin descartar ataques a infraestructura vinculada al régimen.
Trump también ha dejado abierta la puerta a un contacto directo con Maduro, afirmando que podría hablar con él “para salvar vidas”, pero siempre bajo la premisa de que el objetivo final es su salida, no la consolidación del statu quo. Esta combinación de ultimátum y disposición al diálogo busca fracturar al círculo de poder chavista y forzar cálculos de supervivencia entre militares y altos funcionarios.
Implicaciones para Venezuela
La advertencia de un posible uso de la fuerza coloca a las Fuerzas Armadas venezolanas en el centro del tablero: Trump les transmite que mantener a Maduro en el poder puede tener un alto coste personal, mientras que un cambio de bando podría abrir la puerta a amnistías y garantías. Para el chavismo, el mensaje refuerza el discurso de asedio imperial pero también incrementa el miedo a una escalada que termine en sanciones más duras, operaciones de precisión o incluso incursiones limitadas sobre objetivos militares o de narcotráfico.
En términos internos, la tensión puede traducirse en tres efectos simultáneos: mayor cierre autoritario para controlar la disidencia, nuevas tentativas de negociación para ganar tiempo y un aumento del riesgo de errores de cálculo que detonen incidentes militares en la frontera o en el mar. La oposición, por su parte, enfrenta el reto de aprovechar la presión internacional sin quedar subordinada a una lógica de intervención externa que podría dividir apoyos dentro y fuera del país.

























































































































































































Tu opinión
Existen unas normas para comentar que si no se cumplen conllevan la expulsión inmediata y permanente de la web.
EM no se responsabiliza de las opiniones de sus usuarios.
¿Quieres apoyarnos? Hazte Patrón y consigue acceso exclusivo a los paneles.