Andy Burnham vuelve a Westminster. El alcalde de Greater Manchester ha ganado con holgura la elección parcial de Makerfield con el 54,8% de los votos y una ventaja de más de 20 puntos sobre Reform UK, despejando el camino para retar formalmente a Keir Starmer por el liderazgo del Partido Laborista. El resultado, mejor de lo que pronosticaban las encuestas, no solo legitima la operación interna del laborismo: la blinda.
Por qué hubo elecciones en Makerfield
Makerfield es una circunscripción del noroeste de Inglaterra, en el área de Wigan (Greater Manchester), formada por un puñado de antiguos núcleos mineros y textiles entre los que destacan Ashton-in-Makerfield, Hindley u Orrell. Es uno de los llamados Red Wall seats: votó laborista de forma casi ininterrumpida durante décadas, lo perdió de manera anómala con Boris Johnson en 2019 y volvió con holgura al laborismo en 2024.
El asiento quedó vacante el 14 de mayo de 2026, cuando el diputado Josh Simons renunció a su escaño en los Comunes con el objetivo expreso de abrir un hueco a Andy Burnham para que pudiera presentarse a Westminster. Es la primera vez desde la parcial de Leyton de 1965 que una elección parcial se convoca específicamente para dar escaño a una figura ajena al Parlamento.
La maniobra está directamente ligada a la crisis de liderazgo laborista: las reglas internas del partido exigen ser miembro del Parliamentary Labour Party (es decir, diputado) para optar al liderazgo. Sin escaño, Burnham no podía retar formalmente a Starmer; con escaño, sí. Burnham había solicitado presentarse en la anterior parcial de Gorton and Denton, pero el NEC bloqueó su candidatura por ocho votos a uno, una decisión que la propia Angela Rayner calificaría después de error. Esta vez, con el partido sangrando apoyos, el NEC sí dio luz verde.
Al haber ganado, Burnham queda automáticamente inhabilitado para la alcaldía de Greater Manchester, lo que obligará a convocar una elección municipal antes del 6 de agosto de 2026.
El resultado: victoria amplia de Burnham
El alcalde de Greater Manchester se ha impuesto con 54,8% de los votos, superando incluso el techo que le daban los sondeos previos. Reform UK, con Rob Kenyon, ha quedado segundo con un 34,5%, mientras que Restore Britain ha protagonizado la sorpresa del recuento al colocarse en tercer lugar con un 6,8%, por delante de conservadores, verdes y liberaldemócratas. La hundida de los tres partidos tradicionales del centro político británico es, junto al margen de Burnham, el otro gran titular de la noche.
Burnham (Lab) ✅
Kenyon (Reform UK)
Winstanley (Cons)
Wakefield (Greens)
Austin (LibDems)El resto de candidatos (libertarios, Climate Party, Rejoin EU, Monster Raving Loony, Count Binface y tres independientes) se reparten el 0,6% restante. Comparando con las generales de 2024, el laborismo sube casi 10 puntos (del 45,2% al 54,8%) y Reform sube poco más de 2 (del 31,8% al 34,5%): el efecto Burnham no solo ha frenado la marea Reform que se veía en las locales — donde el partido de Farage rozó el 50% en estas mismas wards — sino que ha movilizado un voto laborista que parecía dormido.
El gran perdedor: el centro tradicional
Si Burnham es el gran ganador y Reform mantiene el tipo como segunda fuerza, los grandes derrotados son los tres partidos que han vertebrado el bipartidismo y el centro británico durante un siglo. Los conservadores de Michael Winstanley se desploman al 2,2%, perdiendo casi nueve puntos respecto a 2024 y siendo superados por una formación, Restore Britain, que ni existía hace dos años. Los liberaldemócratas caen al 0,4% (-6,6 pp), un resultado humillante que apunta a una pérdida total de identidad en el norte poslaborista. Y los Verdes, que aspiraban a capitalizar el descontento por la izquierda, se quedan en un raquítico 0,7%, lejos del 5% que les daban las encuestas.
La fotografía resultante es la de un sistema cada vez más polarizado entre laborismo y derecha radical: solo Burnham y Kenyon superan el 5%, y entre los dos suman casi el 90% de los votos emitidos. El centro británico se ha evaporado en Makerfield.
Qué se juega ahora Starmer
El cálculo político trasciende Makerfield. Burnham había avanzado que, una vez en los Comunes, retaría a Keir Starmer al frente del Partido Laborista sin necesidad de un proceso público, gracias a las particularidades del sistema británico. Y la victoria con margen de doble dígito es exactamente el escenario que más temían en Downing Street: una landslide personal que legitima la operación interna y desactiva cualquier argumento de que el alcalde no representa al votante laborista de a pie.
A 14 de mayo de 2026, según el contador de LabourList, 97 diputados laboristas pedían ya a Starmer que dimita o que anuncie un calendario de salida tras el desastre de las locales. Tras Makerfield, esa cifra previsiblemente crecerá en las próximas horas. Dos años después de la mayoría absoluta de 2024, el primer ministro británico — el peor valorado de la historia reciente — afronta el momento más delicado de su mandato.
El propio Burnham deberá ahora renunciar a la alcaldía de Greater Manchester, lo que abrirá un segundo frente: una elección municipal antes del 6 de agosto, en la que el laborismo defenderá un bastión personalista que, sin su nombre en la papeleta, podría ser más competitivo de lo que parece.




















































































































































































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