Los datos de las últimas semanas en España son alentadores. A pesar del incremento de incidencia en el conjunto de Europa, en nuestro país la progresión de la enfermedad se ha frenado e incluso retrocede claramente. La incidencia ha bajado, desde las cotas de más de 500 casos por cada cien mil habitantes de hace dos-tres semanas, a los 419 de ahora.
Destaca el excelente comportamiento de Canarias, la mala evolución de Asturias y la gran mejora de Madrid. Estos datos de incidencia se van trasladando más lentamente a la situación hospitalaria, pero también se hacen patentes en ella.





