Friedrich Merz llega al domingo con el peor dato de valoración de un canciller alemán desde que hay series comparables, con la CDU hundida en el este y con su propio partido discutiendo en voz alta si el problema es la política o es él. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, los democristianos pelean por no quedarse fuera del Parlamento regional; en Berlín, por conservar la Alcaldía. Dos urnas que no eligen canciller, pero que pueden decidir cuánto le queda.
Un canciller en mínimos históricos
El dato que ha encendido todas las alarmas en la Konrad-Adenauer-Haus es el del barómetro de Forsa para RTL y ntv publicado el 15 de septiembre: solo un 10% de los alemanes se declara satisfecho con el trabajo de Merz, tres puntos menos que la semana anterior, frente a un 88% de insatisfechos. Es un suelo que ningún canciller reciente había tocado: en su peor momento, en julio de 2024, Olaf Scholz conservaba todavía un 23% de satisfacción. El Politbarómetro de la Forschungsgruppe Wahlen, tradicionalmente más benévolo, tampoco le salva: 20% de valoraciones positivas frente a un 75% negativas, también mínimo personal.
Porcentaje de satisfechos con el trabajo del canciller. Cada instituto formula la pregunta de forma distinta, por lo que los valores no son directamente comparables entre sí.
Lo verdaderamente corrosivo para Merz no es el dato general, sino el interno: entre los propios votantes de CDU y CSU, un 57% se declara insatisfecho con su canciller y solo un 42% satisfecho. Un líder puede sobrevivir a la antipatía de los adversarios; le cuesta mucho más sobrevivir a la de los suyos. La reacción del Gobierno tampoco ha ayudado: el portavoz Stefan Kornelius cuestionó públicamente la fiabilidad de los institutos demoscópicos, y el fundador de Forsa, Manfred Güllner, respondió recomendando al Ejecutivo que se tome en serio el descontento en lugar de desacreditar a quien lo mide.
En Sajonia-Anhalt, la CDU perdió casi veinte puntos en un solo ciclo electoral y firmó su peor resultado en la historia del estado.
CDUSajonia-Anhalt, el golpe que abrió la crisis
El 6 de septiembre, con una participación récord del 77,8%, la AfD de Ulrich Siegmund arrasó en Sajonia-Anhalt con un 43,8%, su mejor marca histórica en unas elecciones regionales y el mayor porcentaje logrado por cualquier partido en el estado desde la reunificación, quedándose a un paso de la mayoría absoluta. La CDU del ministro-presidente Sven Schulze se desplomó hasta el 17,2%, casi veinte puntos por debajo del 37,1% de 2021. El propio Merz habló después de una de las peores derrotas de su partido en décadas.
AfD
+23,0
CDU
−19,9
SPD
+0,9
Grüne
+3,0
Die Linke
−2,4
BSW
nuevo
FDP
−3,8
Resultado de las elecciones al Landtag de Sajonia-Anhalt del 6 de septiembre de 2026 y variación respecto a 2021.
La coalición saliente de CDU, SPD y FDP perdió la mayoría y el estado quedó con seis partidos en el Landtag y ninguna aritmética cómoda. Para la dirección federal, sin embargo, lo grave no fue la derrota en sí, sino el diagnóstico: era la segunda vez, tras Turingia en 2024, que la ultraderecha ganaba unas regionales, y la primera en un estado donde la CDU llevaba el Gobierno y creía tener la marca protegida. El cordón sanitario sigue en pie, pero ya no contiene nada.
Mecklemburgo: la CDU, al filo del 5%
Si Sajonia-Anhalt fue humillante, Mecklemburgo-Pomerania Occidental amenaza con ser directamente existencial. El promedio de sondeos del 17 de septiembre sitúa a la AfD de Leif-Erik Holm en el 36,7% y al SPD de la ministra-presidenta Manuela Schwesig en el 34,1%, en plena remontada. La CDU de Daniel Peters aparece cuarta, con un 6,5%, la mitad que en 2021 y dentro del margen de error de la barrera del 5%. Los cuatro institutos que han medido en la última semana la sitúan entre el 6% y el 7%.
AfD
+20,0
SPD
−5,5
Die Linke
±0,0
CDU
−6,8
Grüne
−1,1
BSW
nuevo
FDP
−4,3
Promedio ponderado de sondeos para el Landtag de Mecklemburgo-Pomerania Occidental (17 de septiembre de 2026) y variación sobre el resultado de 2021.
Hay una explicación local razonable: Schwesig ha convertido la cita en un plebiscito personal contra la AfD —el duelo que la prensa alemana resume como Frau gegen Blau— y ese marco absorbe voto útil de todo el arco moderado, incluida la CDU. Pero la explicación local no consuela a nadie en Berlín. En la CDU circula desde hace días una idea sencilla y demoledora: si el partido del canciller queda fuera del Landtag, la discusión sobre el liderazgo dejará de ser un rumor de pasillo. Que el destino del jefe del Gobierno de la primera economía de la UE dependa de un estado de 1,3 millones de electores parece desproporcionado; en política, los símbolos pesan más que la aritmética.
Berlín, el otro frente del domingo
En la capital, la CDU de Kai Wegner se juega la Alcaldía-Presidencia que conquistó en 2023 con un 28,2%. El promedio del 14 de septiembre la deja en el 20,2%, ocho puntos por debajo y, por primera vez, ligeramente detrás de una Die Linke disparada hasta el 20,7%. La AfD sube al 17,8% y el SPD, socio de gobierno, se hunde al 11,8%, su peor registro en la ciudad.
Die Linke
+8,5
CDU
−8,0
AfD
+8,7
Grüne
−2,4
SPD
−6,6
BSW
nuevo
FDP
−1,6
Promedio ponderado de sondeos para la Cámara de Diputados de Berlín (14 de septiembre de 2026) y variación sobre el resultado de 2023.
La coalición de CDU y SPD que gobierna la ciudad se queda muy lejos de la mayoría, y prácticamente cualquier gobierno alternativo exige tres socios. Para Merz, el escenario que se dibuja es el peor de los posibles en términos narrativos: perder Berlín a manos de la izquierda la misma noche en que la CDU roza la extraparlamentariedad en la costa báltica.
La foto nacional: la AfD, instalada en cabeza
El adelantamiento no es una anécdota de verano. La AfD superó a la Unión en las encuestas nacionales en marzo y desde entonces no ha devuelto el liderato: INSA la mantiene entre el 28% y el 29% mientras CDU y CSU han perforado el suelo del 20%, su peor registro desde 2021. Comparado con el 28,5% con el que Merz ganó las federales de febrero de 2025, la Unión ha perdido ya en torno a ocho puntos y medio de los que la llevaron a la Cancillería.
AfD
+8,2
CDU/CSU
−8,5
Grüne
+2,4
SPD
−3,4
Die Linke
+1,2
FDP
−0,3
BSW
−2,0
Intención de voto al Bundestag según INSA para Bild (trabajo de campo del 7 al 11 de septiembre de 2026) y variación sobre las federales de 2025.
La revuelta interna: la “CDU pur”, en cuestión
Desde la noche de Sajonia-Anhalt, la discusión sobre el rumbo del presidente del partido ha salido a la superficie. El ala obrerista democristiana ha declarado fracasada la estrategia de la CDU pur: su presidente, Dennis Radtke, reprocha al canciller haber abierto debates sobre jornada laboral y prestaciones sociales que pasan de largo por las preocupaciones reales del electorado. También el joven Philipp Amthor, del partido en Mecklemburgo y citado a menudo entre los aspirantes a una futura sucesión, ha admitido que “la situación es muy difícil”.
La respuesta llegó el miércoles en forma de carta conjunta de los ocho ministros-presidentes de la CDU —Wüst, Rhein, Kretschmer, Wegner, Günther, Voigt, Schulze y Schnieder—, que rechazan abrir “debates de personas” y prometen colaborar con el canciller. El respaldo tiene dos grietas que no han pasado desapercibidas en Berlín: el texto no menciona ni una sola vez el nombre de Merz y Markus Söder, líder de la CSU, no figura entre los firmantes. En política alemana, una declaración de lealtad que evita el nombre del líder suele decir más sobre la debilidad que sobre el apoyo.
Cada nuevo gesto de respaldo público a Merz confirma que el respaldo ha dejado de darse por supuesto.
CDUQué se juega realmente el domingo
Conviene matizar el relato catastrofista: en marzo, la CDU firmó dos resultados notables en el oeste. En Baden-Wurtemberg subió al 29,7% (+5,6) y se quedó a apenas 27.000 votos de arrebatar el estado a los Verdes, y en Renania-Palatinado logró el 31,0% y el cambio de gobierno tras 35 años de dominio socialdemócrata. El problema de Merz no es, por tanto, que su partido haya dejado de ganar elecciones: es que solo las gana donde la AfD todavía no ha reventado el sistema de partidos, y que su propia marca personal se ha convertido en un lastre incluso donde la CDU compite bien.
Por eso el 20-S funciona como un examen con tres notas posibles. Si la CDU aguanta por encima del 5% en Mecklemburgo y conserva la Alcaldía de Berlín, Merz podrá presentar la noche como un frenazo a la caída y llegar con oxígeno a las reuniones de los órganos del partido de la próxima semana. Si pierde una de las dos cosas, la discusión sobre el liderazgo seguirá en voz baja pero permanente. Y si se cumple el peor escenario —fuera del Landtag báltico y fuera de la Rotes Rathaus—, la pregunta dejará de ser si Merz llega a 2029 y pasará a ser quién y cuándo. El canciller repite que agotará la legislatura. El domingo dirá cuánta gente en su partido sigue creyéndolo.
Fuentes de los datos
Resultados oficiales de las elecciones al Landtag de Sajonia-Anhalt (6-sep-2026), Baden-Wurtemberg (8-mar-2026) y Renania-Palatinado (22-mar-2026). Promedios de sondeos de Mecklemburgo-Pomerania Occidental (17-sep) y Berlín (14-sep) elaborados a partir de las encuestas de Forschungsgruppe Wahlen, INSA, Infratest dimap, Forsa, pollytix y Civey. Valoración del canciller: Forsa para RTL/ntv (15-sep) y Politbarómetro de la Forschungsgruppe Wahlen para ZDF. Intención de voto nacional: INSA para Bild (7-11 de septiembre).






















































































































































































































































































































































































































































































































































































































