Cuando Zohran Mamdani ganó la alcaldía de Nueva York en noviembre de 2025, una diputada casi desconocida del Abgeordnetenhaus berlinés escribió una frase que hoy define toda una campaña: si una izquierdista puede ganar en Nueva York, también puede ganar en Berlín. Once meses después, Elif Eralp encabeza la candidatura de Die Linke a la Alcaldía-Gobierno de Berlín, su partido roza el primer puesto en los sondeos y la capital alemana afronta el 20 de septiembre la elección más abierta de su historia reciente: cinco partidos separados por cinco puntos, ningún favorito claro y un Rote Rathaus que cambiará de inquilino gane quien gane.
Quién es Elif Eralp
Elif Eralp nació en Múnich en 1981, pocos meses después de que sus padres huyeran de Turquía. Socialistas y sindicalistas, abandonaron el país en septiembre de 1980 tras el golpe militar y la persecución política que siguió. La familia pasó por Múnich, después por Dortmund —donde el padre ejerció como médico— y finalmente por Hamburgo, ciudad en la que Eralp se crió y estudió Derecho.
Su biografía política empieza pronto y de forma casi anecdótica: a los diez años fundó un «club del medio ambiente» en el garaje del piso de alquiler de sus padres y convenció a dos amigas para pintar carteles a mano. Años después se implicó en el movimiento antinuclear hamburgués y en las protestas de Gorleben. Llegó a Berlín hace algo más de una década, ya licenciada, y allí sus dos grandes causas pasaron a ser el antirracismo y la lucha contra la gentrificación.
Afiliada a Die Linke desde 2017, entró en el Abgeordnetenhaus en noviembre de 2021 por la circunscripción de Friedrichshain-Kreuzberg 1. Dentro del grupo parlamentario impulsó, junto a otros diputados de origen migrante, la creación de una oficina antidiscriminación interna del partido y de un comité de diversidad. En 2024 fue elegida vicepresidenta del grupo parlamentario y en 2025 vicepresidenta de la federación berlinesa. Está casada y tiene dos hijos.
Hasta octubre de 2025 era, en sus propias palabras, una política de segunda fila. Ese mes la dirección regional de Die Linke la propuso por unanimidad como candidata a la Alcaldía-Gobierno, y en noviembre el congreso del partido la ratificó por aclamación ante unos 175 delegados reunidos en el Dong-Xuan-Center de Lichtenberg. En su discurso acusó al entonces alcalde Kai Wegner y a su Senado de poner el hacha a la cohesión social de la ciudad. De ganar, sería la primera persona de origen turco al frente del Rote Rathaus.
Ficha rápida
Nombre: Elif Eralp · Nacimiento: 1981, Múnich · Partido: Die Linke (desde 2017) · Cargo: diputada del Abgeordnetenhaus desde 2021, vicepresidenta del grupo parlamentario desde 2024, vicepresidenta de la federación berlinesa desde 2025 · Formación: Derecho · Circunscripción: Friedrichshain-Kreuzberg 1 · Lema de campaña: Berlin bezahlbar machen (hacer Berlín asequible)
El modelo Mamdani: qué copia y qué no puede copiar
La comparación no es un invento periodístico: la propia Eralp la ha asumido. Los paralelismos son evidentes. Ambos eran políticos de segunda línea hasta que una campaña los catapultó. Ambos proceden de familias migrantes. Ambos han convertido el coste de la vida en el eje único del mensaje: Mamdani prometió «una ciudad que te puedas permitir», Die Linke promete «hacer Berlín asequible». Y ambos apuestan por el trabajo puerta a puerta en barrios con alta densidad migrante —Kreuzberg y Neukölln en su caso, Queens y el Bronx en el de él—.
Las diferencias, sin embargo, son estructurales y explican buena parte de la incertidumbre. La politóloga Annika Hinze, del City College de Nueva York y berlinesa de nacimiento, lo ha resumido con precisión: el alcalde neoyorquino opera en un sistema presidencialista y dispone de una libertad de acción que un Regierender Bürgermeister de Berlín sencillamente no tiene. En la capital alemana, quien gana no gobierna solo: gobierna un contrato de coalición, y eso obliga a moderar posiciones por definición.
Hay un segundo límite, más técnico pero decisivo. Mamdani pudo congelar los alquileres regulados de en torno a un millón de viviendas neoyorquinas porque el comité que fija esas subidas depende en gran medida del alcalde. En Berlín, el Mietendeckel general no es competencia del Land: requiere que el Bund abra la puerta legislativa, algo que el Tribunal Constitucional ya bloqueó en 2021. La palanca que sí queda en manos berlinesas es otra, y es la que Eralp ha colocado en el centro de su programa.
Existe además una diferencia de tono en el terreno más delicado. Mamdani ha sido uno de los políticos propalestinos más contundentes de Estados Unidos. Eralp mantiene posiciones críticas con el Gobierno alemán —ha denunciado un doble rasero por defender los derechos humanos frente a Rusia mientras se arma al Ejecutivo israelí— pero se ha situado sistemáticamente en el papel de mediadora dentro de un partido dividido. El congreso de noviembre aprobó por amplia mayoría un texto de consenso, Berlin verbindet, que califica la actuación militar israelí en Gaza en términos muy duros; el asunto sigue siendo el principal foco de tensión interna y la vía de ataque preferida de sus rivales.
El programa: vivienda, vivienda y vivienda
Preguntada por qué haría en sus primeros siete días de mandato —la pregunta que Mamdani respondió con el año gratuito de guardería—, Eralp fue inequívoca: reinstaurar un tope de alquileres para las empresas públicas de vivienda del Land. Son cerca de 400.000 pisos y unas 800.000 personas, en torno al 25% del mercado de alquiler berlinés. El argumento no es solo redistributivo sino técnico: al bajar las rentas públicas se arrastra a la baja el Mietspiegel, el índice de referencia que fija el margen legal de subida para todo el resto del parque privado. La crítica al Senado saliente es exactamente esa: subió los alquileres públicos y con ello empujó al alza el índice general.
El segundo pilar es la socialización de los grandes tenedores: en torno a 220.000 viviendas en manos de sociedades inmobiliarias, expropiadas con indemnización, en la línea del referéndum de 2021 que ganó con el 59% de los votos y que nunca se ejecutó. Es la propuesta que más divide a sus posibles socios y la que la CDU y la AfD utilizan como espantajo económico.
El resto del programa gira sobre lo que en el análisis de los siete programas electorales aparece como el bloque temático dominante de Die Linke: participación, pobreza, vivienda, atención social, sanidad y diversidad. Eralp ha añadido una dimensión que sorprende a quien la sitúa en el estereotipo de la izquierda posmaterialista: la denuncia de la degradación del espacio público en los distritos pobres —transporte que falla, calles sucias, parques infantiles con jeringuillas— frente al cuidado de las zonas comerciales acomodadas. Es un mensaje de servicios públicos básicos, no de identidad, y está diseñado para llegar a Marzahn tanto como a Kreuzberg.
Los rivales: cuatro aspirantes y ningún titular
La singularidad de esta elección es que ninguno de los cinco cabezas de lista ha ocupado nunca el Rote Rathaus y solo uno de ellos nació en Berlín. El alcalde saliente ni siquiera se presenta.

Stefan Evers (CDU)
Nacido en Herdecke en 1979 y criado en Paderborn, es senador de Finanzas desde 2023 y también de Cultura desde abril de 2026. Diputado desde 2011 y secretario general de la CDU berlinesa entre 2016 y 2023, fue el arquitecto de la campaña que dio a su partido la victoria aplastante de 2023, premiada como la mejor del año. Se convirtió en candidato el 10 de julio de 2026, a diez semanas de la votación, tras la retirada sorpresa de Kai Wegner, hundido por sus declaraciones contradictorias sobre la gestión del gran apagón de enero. Habla de una «elección decisiva». Su programa se resume en el lema Einfach mal bauen: acelerar licencias, liberar suelo, densificar y atraer inversión privada, con rechazo frontal al tope de alquileres —aunque sí quiere reforzar la oficina de control de precios— y ayudas a la vivienda en propiedad. Seguridad, orden, limpieza y accesibilidad en coche completan el mensaje. Su gran desventaja es la notoriedad: como senador de Finanzas apenas era conocido.

Kristin Brinker (AfD)
Nacida en Sajonia-Anhalt en 1972, llegó a Berlín tras la reunificación, estudió y se doctoró en Arquitectura en la Universidad Técnica. Militante desde la fundación del partido en 2013, entró en el Abgeordnetenhaus en 2016 y asumió la presidencia regional y después la del grupo parlamentario en 2021. Se presenta por tercera vez consecutiva. Su programa concentra el grueso del texto en seguridad y migración, y la AfD parte de un escenario históricamente favorable: de un 9,1% en 2023 a moverse establemente entre el 16% y el 19% durante todo 2026. Es, con diferencia, la fuerza que más crece respecto a la elección anterior.

Werner Graf (Grüne)
Nacido en el Alto Palatinado en 1980, llegó a Berlín de la mano de Claudia Roth para trabajar en la sede federal de Los Verdes tras estudiar Ciencias Políticas Internacionales en Bremen. Cofundador de la Juventud Verde bávara y después portavoz federal de la organización juvenil, hizo carrera en el ala izquierda del partido en Friedrichshain-Kreuzberg. Los Verdes concurren con un dúo: Bettina Jarasch encabeza la lista, pero el candidato a la Alcaldía-Gobierno es Graf. Su programa, de 125 páginas y titulado Politik ändern, Berlin bleiben, aprobado por unanimidad en febrero, propone una Ley de Alquileres Asequibles que obligaría a los propietarios de más de 50 viviendas a destinar un porcentaje fijo de su parque a precios asequibles y a acreditar reservas de mantenimiento. El resto pivota sobre clima, movilidad ciclista y peatonal, verde urbano y justicia social.

Steffen Krach (SPD)
Tras pasar por el grupo parlamentario del SPD en el Bundestag y por una secretaría de Estado en Berlín, en 2021 volvió a Hannover, donde fue elegido presidente de la Región. Para esta campaña pidió una excedencia y ya no regresará: su sucesor se elige una semana antes de la votación berlinesa. Está casado, tiene tres hijos y su familia ya reside en Berlín. Su programa se separa deliberadamente del socio de coalición saliente en política social, de vivienda y de transporte, con más regulación y una apuesta clara por el transporte público, pero rechaza explícitamente las expropiaciones: su enfoque es reforzar el control del cumplimiento de las normas vigentes, no crear nuevas intervenciones sobre los precios. Es el candidato que más se juega: el SPD llega a esta cita desde el peor resultado en más de un siglo.
Los siete programas presentados coinciden en cinco grandes bloques —trabajo y asuntos sociales, seguridad, educación, vivienda y justicia social—, pero cada uno tira hacia su terreno: la CDU hacia administración, innovación y ciencia; el SPD hacia economía; Los Verdes hacia justicia social y medio ambiente; la AfD hacia seguridad y migración; Die Linke hacia participación, pobreza y sanidad.
Los sondeos: cinco partidos en cinco puntos
El último sondeo publicado, de INSA para Bild con trabajo de campo entre el 7 y el 13 de agosto sobre 1.000 entrevistas, describe la contienda más comprimida que recuerda la capital alemana: cinco puntos separan al primero del quinto.
INSA / Bild · 7-13 agosto 2026 · n=1.000

CDU
20%

Die Linke
19%

AfD
17%

Grüne
16%

SPD
15%

FDP
3%

BSW
3%
Otros: 7%. FDP y BSW quedarían fuera del Abgeordnetenhaus al no superar la barrera del 5%.
Nueve días antes, sin embargo, el panorama era otro. Civey, para el Tagesspiegel, situaba a Die Linke en cabeza con el 21%, por delante de la CDU (19%), la AfD (18%), Los Verdes (17%) y un SPD desplomado al 12%. Y a mediados de julio Infratest dimap para la RBB llegó a dar a la formación de Eralp un 22%, su mejor registro del ciclo, con dos puntos de ventaja sobre la CDU. La discrepancia entre institutos —INSA trabaja con panel online, Infratest dimap con mixto teléfono-online— es en sí misma la noticia: la contienda está dentro del margen de error de casi todos los sondeos.
Serie de sondeos 2026
| Instituto | Fecha | CDU | LINKE | AfD | GRÜNE | SPD |
|---|---|---|---|---|---|---|
| INSA | 14 ago | 20 | 19 | 17 | 16 | 15 |
| Civey | 5 ago | 19 | 21 | 18 | 17 | 12 |
| INSA | 23 jul | 18 | 18 | 19 | 16 | 13 |
| Infratest dimap | 16 jul | 20 | 22 | 16 | 17 | 12 |
| Infratest dimap | 1 jul | 17 | 20 | 18 | 19 | 13 |
| INSA | 15 may | 20 | 15 | 18 | 15 | 16 |
| Infratest dimap | 29 abr | 19 | 18 | 18 | 18 | 14 |
| INSA | 14 abr | 21 | 15 | 17 | 15 | 17 |
| Infratest dimap | 16 ene | 22 | 18 | 17 | 16 | 14 |
| Elección 2023 | 12 feb | 28,2 | 12,2 | 9,1 | 18,4 | 18,4 |
La tendencia de fondo es inequívoca. Die Linke ha pasado del 12,2% de febrero de 2023 a moverse entre el 18% y el 22%, un ascenso de hasta diez puntos que arranca precisamente en el otoño de 2025. La CDU cae desde el 28,2% hasta la horquilla 17-22%, la AfD casi dobla su resultado y el SPD, que ya firmó su peor marca en un siglo, sigue perdiendo terreno hasta rozar el 12%.
Proyección de escaños y aritmética de coalición
El Abgeordnetenhaus se elige por sistema proporcional personalizado: 78 escaños en distritos uninominales por mayoría simple y el resto por reparto compensatorio en los doce distritos, con un mínimo de 130 escaños y barrera del 5% —salvo para quien gane un distrito—. Aplicando el reparto proporcional sobre 130 escaños a los dos sondeos más recientes, el resultado converge:
Escenario INSA
CDU 30 · Die Linke 28 · AfD 25 · Grüne 24 · SPD 23
Linke + Grüne + SPD = 75 escaños
Escenario Civey
Die Linke 31 · CDU 28 · AfD 27 · Grüne 26 · SPD 18
Linke + Grüne + SPD = 75 escaños
Con la mayoría absoluta fijada en 66 escaños, la conclusión es la misma en ambos escenarios: la coalición rojo-rojo-verde tendría margen holgado, en torno a nueve escaños por encima de lo necesario. Y con una diferencia sustancial respecto a 2021: esta vez Die Linke sería el socio mayoritario, no el menor, y por tanto le correspondería la Alcaldía-Gobierno.
La alternativa aritmética es una coalición CDU-Verdes-SPD, que sumaría 77 u 72 escaños según el escenario. La gran coalición saliente CDU-SPD, en cambio, se queda muy lejos: 53 escaños en el mejor de los casos. Con la AfD excluida por cordón sanitario y con FDP y BSW fuera del parlamento, solo hay dos gobiernos posibles, y la diferencia entre ambos la decide el SPD.
Conviene una advertencia metodológica: esta proyección aplica un reparto proporcional puro sobre el mínimo de 130 escaños, mientras que el sistema berlinés distribuye en doce circunscripciones distritales con posibles mandatos excedentes y compensatorios. Los totales reales podrían superar los 130 y la distribución variar en uno o dos escaños por partido, sin alterar el sentido de las mayorías.
El dato incómodo: la brecha entre la candidata y su partido
Aquí está la diferencia más profunda con Mamdani, y la que debería preocupar al equipo de Eralp. En Nueva York, el candidato tiraba de la marca. En Berlín ocurre exactamente lo contrario. Preguntados por Civey a quién elegirían si el alcalde se votase directamente —una hipótesis, porque el sistema berlinés no lo contempla—, los resultados son demoledores:
Hipotética elección directa · Civey / Tagesspiegel · 10 agosto
24%

Stefan Evers
20%

Kristin Brinker
15%

Steffen Krach
14%

Elif Eralp
11%

Werner Graf
9%
Indecisos: 7%. La elección directa del alcalde no existe en Berlín; la pregunta mide preferencia personal en un supuesto hipotético.
Eralp obtiene el 11% frente al 21% de su partido: diez puntos de déficit personal. Graf pierde ocho respecto a Los Verdes. Brinker queda tres puntos por debajo de la AfD. En cambio Evers y Krach superan a sus siglas —el candidato socialdemócrata, en dos puntos—. Y por encima de todos ellos, la opción más votada es ninguno, con el 24%.
La lectura es doble. Por un lado, confirma que el auge de Die Linke es un fenómeno de marca y de agenda —la vivienda—, no de arrastre carismático: la formación crece porque su mensaje conecta, no porque su candidata sea popular. Por otro, indica un problema de notoriedad que también sufre Evers, catapultado a la candidatura con diez semanas de plazo. En una capital donde la mitad del electorado no reconoce a ninguno de los cinco aspirantes como alcalde plausible, el margen para un vuelco en las últimas semanas es enorme.
La propia Eralp lo ha formulado con prudencia deliberada: los sondeos no son la elección, y por eso no piensa relajarse.
Una prueba de laboratorio para la izquierda europea
El 20 de septiembre Berlín no elige solo un parlamento regional: pone a prueba una hipótesis que recorre toda la izquierda europea desde noviembre de 2025. La de que un mensaje concentrado en el coste de la vida, comunicado por una figura de origen migrante y desplegado casa por casa, puede revertir el desgaste estructural de las formaciones progresistas en las grandes ciudades. Los datos hasta ahora dan la razón a la hipótesis en lo colectivo —Die Linke ha ganado hasta diez puntos en tres años— y se la quitan en lo personal.
Hay además un contraste que ninguna comparación transatlántica puede disimular: mientras la izquierda berlinesa se disputa el primer puesto, la AfD casi ha doblado su resultado de 2023 y la extrema derecha acaba de firmar en Sajonia-Anhalt un resultado que ha sacudido a todo el sistema político alemán. Berlín y Mecklemburgo-Antepomerania votan el mismo día, y en el segundo caso la lectura será muy distinta.
Si Eralp llega al Rote Rathaus, no será un Mamdani berlinés. Será la líder de la fuerza mayoritaria de un tripartito que necesitará pactar cada línea de su programa con un SPD que rechaza las expropiaciones y con unos Verdes que prefieren la regulación a la socialización. Las herramientas para congelar los alquileres de las 400.000 viviendas públicas sí están en sus manos; las de los otros dos millones y medio, no. Esa distancia entre lo prometido y lo posible es, precisamente, el terreno donde se juega la credibilidad de todo el experimento.


















































































































































































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