Brasil celebra hoy, domingo 4 de octubre, la primera vuelta de sus elecciones generales: Presidencia, Cámara de Diputados, 54 de los 81 escaños del Senado y gobernaciones. La votación se cierra a las 17:00 hora de Brasilia (22:00 en la España peninsular) y la Justicia Electoral comienza a publicar el recuento a partir de esa hora, de forma simultánea en todo el país. Sigue aquí el escrutinio con los datos oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE).
Totalización en tiempo real a nivel nacional, estatal y municipal, publicada por el TSE.
Ver resultados oficiales (TSE) →Qué mirar esta noche. Para ganar en primera vuelta hace falta superar el 50% de los votos válidos (sin contar blancos ni nulos). Si nadie lo logra, los dos más votados pasan al balotaje del 25 de octubre. Las últimas encuestas apuntaban a un duelo entre Lula da Silva (PT) y Flávio Bolsonaro (PL), con el voto de Caiado, Cury y Santos como bloque clave de cara a la segunda vuelta. El recuento suele estar muy avanzado pocas horas después del cierre de las urnas.
Para entender estas elecciones: nuestro especial
Mientras llegan los datos, aquí tienes el contexto completo: cómo se vota, el recorrido político de Brasil en las últimas tres décadas, los candidatos, sus programas, la campaña y las últimas encuestas.
Brasil vota este domingo 4 de octubre en unas elecciones generales que decidirán la Presidencia, los 513 escaños de la Cámara de Diputados, 54 de los 81 escaños del Senado y las gobernaciones de los 26 estados y del Distrito Federal. Con trece candidaturas en la papeleta, la primera vuelta es en la práctica un duelo entre el presidente Lula da Silva, que busca su cuarto mandato a los 80 años, y el senador Flávio Bolsonaro, heredero político de un expresidente condenado a 27 años de prisión. Todo apunta a que ninguno superará el 50% y que el desenlace llegará el 25 de octubre.
Cómo se vota: dos vueltas y el 50% como umbral
El presidente y su vicepresidente se eligen en fórmula conjunta por sistema de dos vueltas. Gana en la primera quien supere la mitad de los votos válidos, es decir, sin contar blancos ni nulos. Si nadie lo logra, los dos más votados se miden en una segunda vuelta el 25 de octubre. Están llamados a las urnas 158,7 millones de electores, con voto obligatorio entre los 18 y los 70 años y voluntario para los jóvenes de 16 y 17 y para los mayores de 70. La votación es íntegramente electrónica, de 8:00 a 17:00 hora de Brasilia, y el recuento suele estar completo pocas horas después del cierre.
El mismo día se renuevan el Congreso y los gobiernos estatales, con una particularidad que condiciona las alianzas: los candidatos presidenciales pueden concurrir en coalición, pero los partidos también se agrupan en federaciones que actúan como un solo partido en todas las elecciones. Hoy están registradas cinco: PT-PCdoB-PV, PSDB-Cidadania, PSOL-REDE, Renovação Solidária (PRD-Solidariedade) y União Progressista (União Brasil-PP).
Treinta años de política brasileña: del duopolio PSDB-PT a la polarización
Para entender la elección de 2026 hay que mirar hacia atrás. Entre 1994 y 2014 la política brasileña giró en torno a un duopolio, el del PSDB de Fernando Henrique Cardoso y el PT de Lula, que se repartieron la Presidencia durante dos décadas. La crisis política de 2013-2016, la operación Lava Jato y el ascenso del bolsonarismo rompieron ese equilibrio y dieron paso a una polarización que, ocho años después, sigue ordenando el voto.
1994-2010 · El duopolio PSDB-PT
2011-2018 · Protestas, Lava Jato e impeachment
2019-2026 · La revancha de Lula y la caída de Bolsonaro
Los candidatos y sus partidos
Trece fórmulas compiten por el Planalto, pero solo seis superan el 1% en los sondeos. Lula y Flávio concentran más del 75% de la intención de voto y los otros cuatro con presencia relevante, Cury, Caiado, Santos y Zema, apenas suman un dígito cada uno. Estos son los seis candidatos principales y los partidos que los respaldan.
Lula, de 80 años, fundó el PT, gobernó entre 2003 y 2010 y regresó a la Presidencia en 2023. Se presenta con Geraldo Alckmin (PSB) como vicepresidente y con una coalición que reúne a PT, PCdoB y PV, a la federación PSOL-REDE, al PSB y al PDT. Lidera los sondeos con el 40% en la última cita de Datafolha, aunque arrastra un rechazo del 48% y la sombra de la edad tras la hemorragia cerebral de 2024.
Senador por Río de Janeiro y hijo mayor de Jair Bolsonaro, concurre en solitario, sin coalición, con el diputado Alfredo Gaspar como vice. Su padre, inhabilitado y preso, le cedió el testigo. Alcanza el 36% en Datafolha y el 51% de rechazo en Nexus, el más alto de la carrera, y llega a la recta final con la investigación por sus contactos con el banquero Daniel Vorcaro, que niega cualquier irregularidad.
Médico, productor rural y exgobernador de Goiás (2019-2026), se presenta como alternativa a la polarización con Gilberto Kassab, presidente del partido, como vicepresidente. Marca el 4%, pero sus votantes son los más codiciados del balotaje: en Datafolha el 50% se inclinaría por Flávio frente a Lula y el 33% por el petista.
Psiquiatra y autor de superventas como El vendedor de sueños, compite con el exdiputado Júlio Delgado. Fue la sorpresa de septiembre al subir hasta el 8% en Datafolha antes de asentarse en el 5%. En un hipotético balotaje con Lula quedaría a solo tres puntos (46% a 43%), el mejor registro de los candidatos alternativos.
Cofundador del Movimiento Brasil Libre (MBL) en 2014, tiene 41 años y compite con Aroldo Medina por una formación recién llegada al Congreso. Critica con la misma dureza al PT y al bolsonarismo, de ahí que sus votos no se transfieran de forma automática. Se queda en el 3%, con un rechazo del 15%.
Empresario y gobernador de Minas Gerais entre 2019 y 2026, concurre con el senador por Ceará Eduardo Girão y sin coaliciones. Defiende privatizar, desregular y reducir el tamaño del Estado. Su candidatura no ha despegado: marca un 1% en la última entrega de Datafolha.
Completan la papeleta siete fórmulas menores: Clariana Barão (Democracia Cristiana), Edmilson Costa (PCB), Hertz Dias (PSTU), Leonardo Avalanche (PRTB), Rui Costa Pimenta (PCO), Samara Martins (Unidad Popular) y Wilson Grassi (Democrata). Avalanche llegó por la puerta de atrás: el PRTB había nominado al empresario e influencer Pablo Marçal, pero el Tribunal Superior Electoral lo vetó el 11 de septiembre, por unanimidad, por no estar afiliado al partido a tiempo y por sus condenas previas.
Los programas: más Estado frente a un tijeretazo
Economía y Estado. Lula promete mantener el marco fiscal que él mismo diseñó, el arcabouço fiscal, y bajar los tipos de interés, hoy en el 14% anual, con una consolidación gradual que preserve los programas sociales y el papel del Estado como motor de la inversión en infraestructuras. Plantea además una transición hacia una economía baja en carbono y la deforestación cero en la Amazonía. Flávio Bolsonaro describe su plan como «liberal, conservador y reformista» y propone el tesourazo: suprimir al menos diez ministerios, recortar cargos políticos y gastos administrativos, retomar las privatizaciones y revisar la reforma tributaria de Lula para rebajar el nuevo impuesto sobre el valor añadido.
Trabajo y programas sociales. La apuesta laboral de Lula es acabar con la jornada 6×1 (seis días de trabajo por uno de descanso) y reducir la semana a 40 horas sin recorte salarial, además de ampliar Bolsa Família, el incentivo escolar Pé-de-Meia y el programa de vivienda Minha Casa Minha Vida. Flávio, que a diferencia de otros candidatos de derecha promete mantener Bolsa Família, lo combina con más controles contra el fraude y la flexibilización de la legislación laboral. Renan Santos va más lejos y quiere sustituir esa transferencia por «frentes ciudadanos» de trabajo comunitario remunerado.
Seguridad. Es el terreno donde más se distancian y el capítulo más extenso del plan de Flávio. El candidato del PL propone declarar «organizaciones narcoterroristas» al PCC, al Comando Vermelho y a las milicias, rebajar la edad de imputabilidad penal de 18 a 16 años, restringir la progresión de régimen y construir cinco cárceles federales de máxima seguridad inspiradas en el modelo de Bukele. Lula responde con inteligencia financiera y coordinación: profundizar la «asfixia financiera» de las facciones, que según su programa les habría costado 35.800 millones de reales desde 2023, crear un Ministerio de Seguridad Pública, fortalecer el Sistema Único de Seguridad Pública y mantener el control de la venta de armas. Caiado, por su parte, quiere que la seguridad sea «responsabilidad directa de la Presidencia» y exporta al país el modelo que aplicó en Goiás, mientras que Santos propone un «derecho penal del enemigo» contra las facciones y eliminar las favelas en diez años.
Instituciones y política exterior. Aquí el choque es frontal. Lula plantea una «regulación democrática» de las redes sociales contra la desinformación, consolidar el Mercosur y reformar el Consejo de Seguridad de la ONU. Flávio quiere limitar las decisiones individuales de los jueces del Supremo, suprimir la reelección presidencial y desmantelar lo que llama el «Ministerio de la Verdad», y promete recomponer las relaciones con Argentina, Estados Unidos e Israel. Caiado coincide en acabar con la reelección para cargos ejecutivos y propone un ajuste fiscal sin subidas de impuestos, y Augusto Cury completa el abanico con 18 proyectos centrados en una «revolución de la educación» y en un programa contra los feminicidios.
Una campaña marcada por los escándalos y las ausencias
Lula anunció su candidatura a finales de octubre de 2025 y pocos días después la mayor operación policial de la historia de Río de Janeiro, con 120 muertos, colocó la seguridad en el centro del debate y le permitió proyectar una imagen más dura. Flávio dio el paso en diciembre, respaldado por su padre, y empezó con tropiezos: sugirió que podría retirarse a cambio de un «precio», en alusión a una posible liberación de Jair, y tuvo que desdecirse días después. Su familia política se fracturó en verano, cuando Michelle Bolsonaro dejó la presidencia del PL Mujer y dijo sentirse «apuñalada» por él, y su hermano Eduardo quedó inhabilitado doce años tras ser condenado por coacción en la causa de la trama golpista.
Mientras tanto, el tablero de candidatos se despejaba. Tarcísio de Freitas, Ratinho Júnior, Eduardo Leite, Ciro Gomes, Fernando Haddad y Marina Silva descartaron concurrir, y las convenciones oficializaron entre el 20 de julio y el 3 de agosto las candidaturas de Renan Santos, Flávio Bolsonaro, Caiado, Zema, Lula y Cury.
El caso Banco Master estalló tras la intervención del Banco Central por un presunto fraude contable y salpica a figuras de todo el espectro por sus relaciones con el exbanquero Daniel Vorcaro: Flávio Bolsonaro, a quien se atribuye haber pedido 134 millones de reales para una película sobre su padre, el senador Ciro Nogueira, el líder del Gobierno en el Senado Jaques Wagner y el juez del Supremo Alexandre de Moraes. El segundo escándalo es el fraude del INSS, con descuentos no autorizados en las pensiones de jubilados, que investiga a Fábio Luís, hijo mayor de Lula, y al jefe de gabinete del presidente.
La revelación el 1 de septiembre de los mensajes entre Moraes y Vorcaro desencadenó una crisis institucional en el Supremo. El magistrado André Mendonça apartó al director de la Policía Federal el día 8; Flávio Dino lo repuso al día siguiente, y el presidente del tribunal, Edson Fachin, suspendió ambas decisiones y retiró a Moraes la ponencia de la causa de las fake news. El pleno del Supremo sigue dividido a cuatro votos contra cuatro sobre cómo tratar los casos de Moraes y Mendonça.
Los debates reflejan el clima de la campaña. Ni Lula ni Flávio acudieron al organizado por Band el 23 de agosto, el encuentro conjunto de SBT, CNN Brasil y otros medios se canceló el 14 de septiembre, ambos faltaron también al formato de podcast del 18 de septiembre y Lula anunció que tampoco participaría en el de Globo del 1 de octubre. En la recta final, el 25 de septiembre, el presidente firmó una medida provisional que prohíbe las apuestas deportivas de cuota fija y los casinos en línea, un sector que movía unos 60.000 millones de reales al año, junto con un programa para renegociar hasta 150.000 millones de reales en deudas familiares.
Las encuestas: Lula por delante y balotaje casi seguro
Los sondeos coinciden en dos cosas: Lula encabeza la primera vuelta y ninguno de los dos grandes se acerca al 50% de los votos válidos. La distancia ha oscilado entre los tres y los cinco puntos en las últimas semanas, y la media simple de las cinco últimas encuestas publicadas sitúa a Lula en el 41,6% y a Flávio en el 38,5%.
El escenario de segunda vuelta es mucho más abierto. Las encuestas reflejan un empate técnico, con ventaja mínima de Lula en Datafolha y Nexus, igualdad en Quaest y ventaja de Flávio en Palver, y todas las diferencias caen dentro del margen de error.
La geografía del voto explica por qué el balotaje es tan incierto. Lula arrasa en el Nordeste, donde alcanza el 55% frente al 25% de Flávio, y se mantiene por delante en las regiones metropolitanas, mientras que el candidato del PL compite en el Sureste con una ventaja numérica sobre el presidente. A eso se suma un electorado muy polarizado, con rechazos del 48% a Lula y del 51% a Flávio, y un puñado de candidatos alternativos cuyos votos no se reparten de forma simétrica: la mitad de los de Caiado iría a Flávio y un tercio a Lula. El Congreso que salga de las urnas también condicionará al ganador: el PL parte como primera fuerza del Senado, con 16 escaños, y comparte con la Unión Progresista el primer puesto de la Cámara, con 98 diputados cada uno, frente a los 81 de la federación del PT.





















































































































































































































































































































































































































































































































































































































