El Sindicato de Inquilinas ha elevado el tono de sus movilizaciones por la crisis de la vivienda y ha situado en el horizonte la convocatoria de una huelga general, coincidiendo con una jornada decisiva en el Congreso de los Diputados. La organización mantiene desde el pasado fin de semana una acampada en la Puerta del Sol de Madrid y este viernes ha trasladado parte de la protesta hasta las inmediaciones de la Cámara Baja, donde se votan dos decretos del Gobierno con medidas en materia de vivienda.
El movimiento reclama avanzar hacia una huelga general por la vivienda si las instituciones no adoptan medidas que, a su juicio, permitan afrontar de manera estructural el problema del alquiler y los desahucios. No se trata, por el momento, de una huelga general formalmente convocada con una fecha concreta, sino de un objetivo que la organización ha colocado como siguiente paso de las movilizaciones.
La portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Alicia del Río, ha endurecido sus críticas ante la posibilidad de que los decretos no consigan los apoyos suficientes en el Congreso. La organización sostiene que existe un alejamiento entre las decisiones parlamentarias y las demandas planteadas desde el movimiento por la vivienda. Del Río ha denunciado estar ante un “Parlamento rentista que defiende antes la especulación que la vida”, en referencia a la posición de las fuerzas que no respaldan las medidas.
La movilización tiene como telón de fondo los dos reales decretos-ley aprobados por el Consejo de Ministros y sometidos este viernes a la convalidación del Congreso. Entre las medidas planteadas se encuentran mecanismos de protección frente a determinados desahucios de personas vulnerables, regulación de modalidades de alquiler y, en el segundo texto, la prórroga automática de determinados contratos de arrendamiento.
El Sindicato de Inquilinas había reclamado previamente a los grupos parlamentarios que respaldasen ambos textos, aunque considera que las medidas son insuficientes para solucionar el problema de la vivienda. La organización también criticó que el Ejecutivo dividiera las medidas en dos decretos diferentes, al entender que esta decisión ponía en riesgo algunas de sus principales reivindicaciones.
Las protestas se intensificaron después del caso de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que tuvo que abandonar la vivienda de alquiler en la que había residido durante décadas. Su situación se convirtió en uno de los principales símbolos de las movilizaciones y dio nombre al denominado “decreto Maricarmen” defendido por el movimiento de vivienda.
Entre las reivindicaciones que el Sindicato de Inquilinas ha planteado durante estos días figuran la renovación automática de los contratos de alquiler, la congelación de las rentas y medidas para impedir desahucios sin alternativa habitacional, además de una mayor regulación de los alquileres de temporada y por habitaciones.
La presión en las calles comenzó a aumentar el pasado fin de semana con la instalación de la acampada en la Puerta del Sol. Durante los últimos días se han celebrado asambleas y caceroladas y se han anunciado movilizaciones en diferentes ciudades españolas. Este viernes, los manifestantes han partido desde Sol hacia el Congreso para seguir de cerca la votación parlamentaria.
El horizonte de las protestas, además, no termina con la decisión del Congreso. La Confederación de Sindicatos de Inquilinas ha anunciado movilizaciones durante este fin de semana en numerosas ciudades. En Madrid está prevista para este sábado una manifestación que se plantea precisamente como un paso “hacia la huelga general por la vivienda”.
Las portavoces del movimiento llevan varios días defendiendo esa posibilidad. Valeria Racu afirmó este jueves que la organización tiene “en el horizonte la huelga general” y sostuvo que es necesario intensificar la movilización para afrontar el problema de la vivienda. Días antes, el Sindicato ya había pedido a las organizaciones sindicales que respaldaran la convocatoria de una huelga general.
La vivienda se convierte así en el centro de una nueva escalada de movilizaciones que tendrá uno de sus próximos episodios este fin de semana. El Sindicato de Inquilinas sostiene que las protestas continuarán independientemente del resultado parlamentario y pretende extender la movilización iniciada en Madrid a otras ciudades del país.
Por tanto, el llamamiento actual debe entenderse como una iniciativa para avanzar y organizar una futura huelga general por la vivienda, y no como el anuncio de una huelga ya fijada en el calendario. Las movilizaciones previstas para este fin de semana serán el siguiente paso de una campaña que busca aumentar la presión sobre el Gobierno y los grupos parlamentarios.






















































































































































































































































































































































































































































































































































































































