Kaja Kallas ha podido revalidar su cargo, pues la distancia con los centristas de Kesk ha sido finalmente muy amplia, y no hay opción de pacto entre los conservadores, centristas y la ultraderecha que la aleje del poder.
Los socialdemócratas han cumplido sus expectativas de los sondeos y la aritmética electoral permite que se revalide el pacto de gobierno actual.
Kallas ha mantenido como Primera Ministra una posición firme contra Rusia y de máximo apoyo a Ucrania, criticada por sectores de su país (especialmente desde la ultraderecha y los centristas), quizás debida al rechazo de la PM respecto a todo lo relacionado con Rusia, pues su madre fue deportada a Siberia durante los años en los que la República báltica formó parte de la URSS. Este factor ha sido clave para su contundente victoria





















































































































































































































































































































































































































































































































































































































