El PP llega a la recta final de campaña con los nervios a flor de piel por los datos que arrojan sus encuestas internas y que desvelan que la alta abstención puede perjudicar seriamente a su candidato, Alfonso Fernández Mañueco. Los más pesimistas incluso temen que la desmovilización y la caída de la participación pueda poner en peligro un Gobierno ‘popular’ en la Junta de Castilla y León después de 35 años.
Por eso, el partido ha decidido echar el resto antes de la votación de este domingo y ha dado instrucciones para movilizar a todos los presidentes provinciales, alcaldes y ediles en todos los rincones de Castilla y León, según han señalado a Europa Press fuentes de la formación.
En esta movilización de última hora han empezado también a circular mensajes entre los cargos para que intenten que en el electorado tradicional del PP cale la idea de que si no acuden a votar y se quedan en casa, el socialista Luis Tudanca tiene posibilidades de llegar al Gobierno regional.
“Si la participación baja del 60% será porque mucha gente nuestra se ha quedado en casa”, sentencia un dirigente del PP de Castilla y León, que recuerda que en mayo de 2019 la participación en su comunidad superó ligeramente el 66%.





