Serbia: la lista estudiantil desafía a Vučić en las elecciones del domingo

Serbia vota este domingo en las elecciones más inciertas desde que el Partido Progresista Serbio llegó al poder en 2012. Enfrente no tiene a la oposición de siempre, sino a una lista nacida de dos años de protestas estudiantiles que empezaron con dieciséis muertos bajo una marquesina de hormigón en Novi Sad. Aleksandar Vučić ha dejado la presidencia para pelear por el Gobierno; los estudiantes, que vetaron en su lista a cualquier dirigente de partido, presentan 250 candidatos. Las encuestas no se ponen de acuerdo sobre quién va delante, y casi nadie espera una noche tranquila.

Votación
Domingo 25 de octubre
Asamblea Nacional
250 escaños
Mayoría
126 escaños
Umbral
3 % (no rige para minorías)
Listas
18, nueve de minorías

Una marquesina que tumbó un consenso

Todo empezó el 1 de noviembre de 2024, cuando la marquesina de la estación de tren de Novi Sad, recién reformada dentro de un gran contrato de infraestructuras con empresas chinas, se desplomó sobre los pasajeros. Murieron dieciséis personas. Lo que comenzó como una exigencia de responsabilidades —que se publicara la documentación de la obra y se depurasen culpas— se convirtió en pocas semanas en un movimiento contra la corrupción encabezado por estudiantes universitarios, que ocuparon sus facultades y las mantuvieron bloqueadas durante meses.

La escala de la movilización no tenía precedentes desde la caída de Slobodan Milošević. Según el Arhiv javnih skupova (Archivo de Concentraciones Públicas), la organización independiente que estima asistencias, la protesta del 22 de diciembre de 2024 en la plaza Slavija de Belgrado reunió a unas 100.000 personas, y la del 15 de marzo de 2025 superó las 325.000, la mayor de la historia del país. Entre una y otra hubo una jornada de desobediencia civil presentada como huelga general y, tras la agresión a un grupo de estudiantes en Novi Sad, la dimisión del primer ministro Miloš Vučević a finales de enero. Le sustituyó en abril Đuro Macut, un médico independiente, pero el relevo no desactivó la calle: desde mayo de 2025 los estudiantes pasaron a exigir elecciones anticipadas y anunciaron que concurrirían a ellas.

Las protestas nunca se apagaron del todo. El 23 de mayo de 2026 Slavija volvió a llenarse con entre 180.000 y 190.000 personas, según la misma fuente. Por el camino, el conflicto se trasladó a los tribunales: la Fiscalía contra el Crimen Organizado procesó a dos exministros por el derrumbe y a un ministro en ejercicio, Nikola Selaković, por el expediente del antiguo Estado Mayor, el edificio donde iba a levantarse una torre ligada a la empresa de Jared Kushner, que abandonó el proyecto. La mayoría gubernamental respondió con las llamadas leyes Mrdić, que subordinaron esa fiscalía especializada a la Fiscalía Superior de Belgrado y fueron criticadas por jueces, fiscales y la Comisión Europea, y con una reforma electoral que la OSCE consideró insuficiente. Organismos como V-Dem catalogan a Serbia como una autocracia electoral; el Gobierno rechaza las acusaciones y atribuye la revuelta a una «revolución de colores» alentada desde fuera.

«Srbija ili mafija» (Serbia o mafia): el eslogan con el que la protesta llegó a la papeleta

Studentska lista

De la calle a la urna: así ha sido la campaña

Vučić eligió el terreno con antelación. El 27 de junio reunió a sus seguidores en Belgrado —unos 207.000, según el Ministerio del Interior—, anunció que dejaría la presidencia y bautizó su candidatura como Ujedinjena Srbija (Serbia Unida). Tres días después presentó un paquete de más de 600 millones de euros en subidas de salarios y pensiones, pagos únicos y bonos turísticos para jubilados, y fijó como horizonte un salario medio de 1.400 euros y una pensión de 650. A comienzos de septiembre, el entierro en Belgrado de Ratko Mladić, condenado por crímenes de guerra, con homenajes públicos, desató la condena de Ursula von der Leyen y la expulsión de dos diplomáticos serbios de Bosnia y Herzegovina.

El 9 de septiembre Vučić disolvió el Parlamento y convocó las elecciones para el 25 de octubre, un año antes de lo previsto. Ese mismo día los estudiantes registraron su candidatura como agrupación de electores; al siguiente la presentaron en Novi Sad y el 14 de septiembre entregaron las firmas tras una marcha masiva hasta la Comisión Electoral. Las reglas las fijaron las asambleas de las facultades: ningún estudiante en la lista, ningún dirigente de la oposición ni nadie que hubiera pasado por la coalición de Gobierno. Cuando una mayoría ajustada de esas asambleas descartó al rector de la Universidad de Belgrado, Vladan Đokić, el número uno pasó a ser Ilija Srdanović, cardiólogo y profesor de Medicina en Novi Sad. Le acompañan, entre otros, el exbaloncestista Dejan Bodiroga y el exgobernador del banco central Dejan Šoškić.

El 27 de septiembre Vučić firmó su dimisión ante sus seguidores y, minutos antes, indultó a 49 personas. Identificó a 23 vinculadas a las protestas —activistas del llamado grupo de Novi Sad y personas que habían agredido a estudiantes—, pero no a las otras 26, y el Ministerio de Justicia se desmarcó de la decisión. La Fiscalía archivó después la denuncia del Partido Demócrata. Ana Brnabić, presidenta del Parlamento saliente, ejerce desde entonces como jefa del Estado interina y, según el propio Vučić, la primera vuelta de unas presidenciales anticipadas debe celebrarse antes de fin de año.

En la oposición tradicional, la campaña ha sido sobre todo una retirada ordenada. El Movimiento Popular de Serbia, Rostro Nuevo de Serbia y Levantamiento Ecológico renunciaron a concurrir para apoyar a los estudiantes, como hicieron el Partido Demócrata, el Frente Verde-Izquierda y una decena de formaciones que van del centroizquierda a la derecha nacionalista. Faktor Plus atribuyó a esas renuncias buena parte del salto de la lista estudiantil en septiembre. En la papeleta quedan 18 candidaturas, la mitad con estatus de minoría nacional; la plataforma de observación CRTA ha puesto en duda la autenticidad de al menos cinco, y denuncia que sus representantes refuerzan a la mayoría oficialista dentro de la Comisión Electoral, que por 20 votos a 7 fijó el horario de voto en el exterior según la hora de Europa Central.

El tono ha sido áspero. Los tabloides afines al Gobierno se han cebado con Srdanović, que rechazó el debate televisado que le ofrecía Vučić alegando que buscaba convertir un movimiento en un duelo personal; Srdanović denunció que, dieciocho días después de la convocatoria, la televisión pública aún no había mostrado a ninguno de sus candidatos, y en Kula un hombre atacó con un hacha un puesto del SNS. El cierre retrató los dos países: el 22 de octubre, los candidatos estudiantiles alzaron ejemplares de la Constitución ante unas 150.000 personas en Slavija, mientras Vučić hablaba en un pabellón deportivo de la capital. El empresario Bogoljub Karić llegó a advertir del riesgo de un enfrentamiento civil si las dos grandes listas se proclaman vencedoras.

Quién se presenta y qué propone

La elección es, en la práctica, un plebiscito entre dos bloques, pero el reparto final dependerá también de las listas pequeñas que rocen el umbral del 3 % y de las minorías, exentas de él. Estas son las candidaturas que pueden pesar en el recuento:

Aleksandar Vučić – Ujedinjena Srbija
Aleksandar Vučić – Ujedinjena Srbija
Serbia Unida · coalición de Gobierno desde 2012
Gobierno

Encabezada por Aleksandar Vučić, con Vučević y Brnabić detrás, agrupa al SNS con el Partido Radical Serbio, los pensionistas del PUPS y el Partido de los Trabajadores. Promete estabilidad, continuidad de los grandes proyectos —la Expo 2027 de Belgrado incluida— y alcanzar un salario medio de 1.400 euros y pensiones de 650. En política exterior defiende el equilibrio entre la UE, Rusia y China, y presenta a sus rivales como instrumentos de una injerencia extranjera. En 2023 obtuvo el 48,1 % y 129 escaños.

Studentska lista – Studenti pobeđuju
Studentska lista – Studenti pobeđuju
Lista Estudiantil – Los estudiantes ganan · agrupación de electores
Aspirante

Liderada por el cardiólogo Ilija Srdanović, reúne a profesores, médicos, deportistas y profesionales sin carrera política. Su programa gira en torno al Estado de derecho: cumplir las exigencias de las protestas, depurar responsabilidades por Novi Sad, combatir la corrupción y el crimen organizado, devolver la independencia a la justicia y reforzar educación y sanidad. Evita las cuestiones que dividen a su electorado, aunque sus candidatos han sostenido una línea dura sobre Kosovo, han planteado revisar los acuerdos firmados bajo mediación europea y han llegado a hablar de un referéndum sobre la adhesión a la UE en sus primeros seis meses.

Ivica Dačić – Faktor stabilnosti
Ivica Dačić – Faktor stabilnosti
Factor de Estabilidad · socio del SNS
Gobierno

Los socialistas de Ivica Dačić concurren por separado del SNS, junto a Jedinstvena Srbija (Serbia Unitaria), el Partido Socialdemócrata de Serbia y los Verdes de Serbia. Se ofrecen como garantía de continuidad, defienden la alianza con Rusia y China como escudo diplomático en la cuestión de Kosovo y consideran incompatible su política con la de la lista estudiantil, a la que acusan de querer depurarlos. Su resultado es decisivo: rozan el 3 % y sus escaños pueden completar o negar la mayoría del bloque oficialista.

Evropska Srbija
Evropska Srbija
Serbia Europea · oposición proeuropea
Oposición

La candidatura de Marinika Tepić y Zdravko Ponoš reúne al Partido de la Libertad y la Justicia, a Serbia Centro y a Solidaridad. Es la única lista con una apuesta inequívoca por la integración europea y la alineación con la política exterior comunitaria, y ha dicho que cooperaría con los estudiantes tras las elecciones. Su problema es aritmético: las encuestas de campaña la sitúan por debajo del umbral.

Autentična desnica
Autentična desnica
Derecha Auténtica · oposición nacionalconservadora
Oposición

La coalición de Miloš Jovanović une al Nuevo Partido Democrático de Serbia y a los monárquicos. Se opone a sancionar a Rusia, rechaza cualquier concesión sobre Kosovo como precio de la adhesión a la UE y defiende el matrimonio tradicional. Sostiene que sin la derecha no habrá cambio de Gobierno, pero su apoyo en los sondeos también ronda el 2-3 %.

Savez vojvođanskih Mađara
Savez vojvođanskih Mađara
Alianza de Húngaros de Voivodina · minoría nacional
Minoría

La formación de Bálint Pásztor representa a la minoría húngara y ha gobernado con el SNS. Como el resto de listas de minorías —bosníacas, albanesas, rusas o eslovacas, algunas de autenticidad discutida— no necesita superar el 3 %, y sus seis escaños de 2023 pueden resultar decisivos en un Parlamento fragmentado.

Completan el abanico, entre otras, la lista de Bogoljub Karić, antiguo aliado del SNS que propone un Gobierno de reconciliación nacional de seis meses, y la de Vladimir Gajić (Alternativa para Serbia), que pide congelar las negociaciones con Bruselas mientras se exija reconocer a Kosovo y acercarse a los BRICS. Ninguna de las dos aparece en las encuestas con opciones de entrar.

Pokret Snaga Srbije – BK
Pokret Snaga Srbije – BK
Movimiento Fuerza de Serbia · extraparlamentario
Menor

Karić, que concurrió durante una década en las listas del SNS, se presenta ahora en solitario y se ofrece como mediador entre los dos bloques.

Alternativa za Srbiju
Alternativa za Srbiju
Alternativa para Serbia · extraparlamentario
Menor

Coalición del Partido Popular y BUNT, que se presenta como alternativa tanto al Gobierno como a los estudiantes y a la oposición proeuropea.

El punto de partida: así votó Serbia en 2023

Para medir lo que está en juego conviene mirar el último mapa. En diciembre de 2023 la lista del SNS obtuvo el 48,1 % de los votos válidos y la coalición opositora Srbija protiv nasilja (Serbia contra la Violencia), el 24,3 %. Con los datos definitivos del Instituto de Estadística, el SNS fue la lista más votada en 136 de los 145 municipios representados en el mapa. Las excepciones dibujan la Serbia de las minorías: el norte húngaro de Voivodina, donde ganó la Alianza de Húngaros; el Sandžak bosníaco de Tutin y Sjenica; los municipios albaneses de Preševo y Bujanovac, y Surdulica, feudo socialista.

El voto opositor era sobre todo urbano. En Belgrado, tomado en conjunto, el SNS apenas aventajó en tres puntos a Srbija protiv nasilja (38,3 % frente a 35,2 %), y en el centro de la capital —Stari grad, Vračar, Savski venac o Novi Beograd— fue la oposición la que quedó primera. En Novi Sad la diferencia fue de cinco puntos. El SNS, en cambio, arrasó en el sur y el este rurales, con municipios por encima del 75 %. Esa es la frontera que tiene que cruzar la Studentska lista: no le basta con repetir el voto opositor de las ciudades, que apenas daba para una cuarta parte del electorado, sino que necesita penetrar en las capitales medias de la Serbia central y del sur, como Kragujevac, Niš o Kraljevo, donde la protesta estudiantil sí arraigó en 2025, y movilizar a quienes en 2023 se quedaron en casa: la participación fue del 58,8 %.

El promedio de encuestas: empate técnico con sesgo de casa

Serbia publica pocas encuestas y casi todas llevan apellido. Durante la campaña oficial solo tres institutos han difundido estimaciones, y dibujan escenarios opuestos: Faktor Plus e Ipsos —esta última, por encargo de la lista de Vučić— dan ventaja al oficialismo; NSPM, a los estudiantes. Promediadas, colocan a Ujedinjena Srbija en el 46,2 % y a la lista estudiantil en el 40,5 %, con los socialistas como única tercera fuerza por encima del umbral.

Aleksandar Vučić – Ujedinjena SrbijaUjedinjena Srbija
46,2 %
Studentska lista – Studenti pobeđujuStudentska lista
40,5 %
Ivica Dačić – Faktor stabilnostiFaktor stabilnosti
3,7 %
Evropska SrbijaEvropska Srbija
2,4 %
Autentična desnicaAutentična desnica
2,3 %
OtrosOtras listas
4,9 %
Promedio simple de la última encuesta publicada por cada instituto durante la campaña oficial: Faktor Plus (21 de septiembre), NSPM (20 de octubre) e Ipsos (22 de octubre). La de Ipsos fue encargada por la lista de Vučić; sin ella, el promedio queda en 45,7 % para Ujedinjena Srbija y 40,8 % para la Studentska lista. El umbral legal es el 3 %, del que están exentas las listas de minorías nacionales.
ListaFaktor Plus
21 sep
NSPM
20 oct
Ipsos*
22 oct
Promedio
Aleksandar Vučić – Ujedinjena SrbijaUjedinjena Srbija (populismo nacional-conservador)
48,642,747,446,2
Studentska lista – Studenti pobeđujuStudentska lista (anticorrupción, transversal)
37,144,540,040,5
Ivica Dačić – Faktor stabilnostiFaktor stabilnosti (socialismo nacional, populismo)
4,92,93,23,7
Evropska SrbijaEvropska Srbija (liberalismo proeuropeo)
3,62,70,82,4
Autentična desnicaAutentična desnica (nacionalconservadurismo, monarquismo)
2,82,51,72,3
OtrosOtras listas (minorías nacionales y resto)
3,04,76,94,9
* Encuesta encargada por la lista «Aleksandar Vučić – Ujedinjena Srbija». Porcentajes sobre voto decidido, tal como los publicó cada instituto.

Más que el nivel, importa la tendencia. La lista estudiantil ha crecido en todas las series: del 28,7 % que le daba Faktor Plus en abril al 37,1 % de septiembre, y del 39,6 % de julio al 44,5 % en NSPM. La ventaja del SNS en Faktor Plus se ha reducido de casi 18 puntos a 11,5. Hay dos incógnitas que ninguna encuesta resuelve: el 18,3 % de indecisos que detectó NSPM y la participación, que esa misma casa sitúa cerca del 80 %, muy por encima del 58,8 % de 2023. Si de verdad acude a votar el electorado que no lo hace nunca, el escenario favorable a los estudiantes gana verosimilitud. Los mercados de predicción, en cambio, siguen viendo favorito al SNS: Polymarket le daba el 23 de octubre un 69,5 % de probabilidades de quedar primero.

Los escaños: ganar no es lo mismo que gobernar

Con 250 diputados repartidos por D’Hondt en una única circunscripción nacional, la mayoría está en 126, y ahí la aritmética se vuelve traicionera. En el simulador puedes trasladar a escaños cualquier escenario; por defecto reserva diez puestos a las listas de minorías, una cifra similar a la que obtuvieron en 2023. Con el promedio, el SNS rondaría los 123 escaños y necesitaría a los socialistas para gobernar; con la encuesta de NSPM, los estudiantes ganarían, pero se quedarían en torno a 122, a cuatro de la mayoría, porque el SPS no entraría y sus votos no contarían para nadie.

La conclusión es incómoda para ambos bloques. El oficialismo depende de que el SPS supere el listón; los estudiantes, de ganar con holgura o de entenderse con diputados de las minorías, algunos de ellos tradicionalmente aliados del SNS. En un recuento así, cada décima de la lista socialista y cada escaño minoritario valen tanto como un punto de ventaja en la cabeza.

Si mañana se impone la lista estudiantil

Una victoria de la Studentska lista abriría, para empezar, una formación de Gobierno sin precedentes. La candidatura no ha designado aspirante a primer ministro —Srdanović repite que hay más de un nombre para cada cartera—, y su grupo parlamentario estaría formado en su mayoría por personas sin experiencia política y de ideologías muy distintas. Si no alcanza los 126 escaños por sí sola, tendría que buscar apoyos en las minorías o en la oposición que logre entrar, y la propuesta del primer ministro corresponde a la Presidencia, hoy ejercida en funciones por Brnabić, del SNS. Las presidenciales obligadas antes de fin de año se convertirían de inmediato en la segunda vuelta del pulso.

El programa estudiantil apunta a un reinicio institucional: revisar las leyes que reordenaron la fiscalía, esclarecer el derrumbe de Novi Sad y los indultos de Vučić, y garantizar unas condiciones electorales que la oposición y la OSCE llevan años reclamando. Analistas del European Policy Centre advierten de que esa tarea sería mucho más difícil que ganar las elecciones, tras catorce años de control partidista de las instituciones. El aparato del Estado, los grandes medios y buena parte de la administración local seguirían, al menos al principio, en manos del bloque saliente.

En política exterior, el giro sería menor de lo que suele suponerse fuera de Serbia. Bruselas podría encontrar en un Gobierno estudiantil al socio reformista que reclama en materia de Estado de derecho, pero la lista ha cultivado la ambigüedad sobre la UE para no perder a su electorado conservador, mantiene una posición firme sobre Kosovo y no ha anunciado ruptura alguna con Rusia. Un eventual referéndum sobre la adhesión podría frenar todavía más un proceso ya estancado. Moscú ha respaldado abiertamente al Gobierno y presenta las protestas como una operación occidental; China, gran inversor en el país, guarda silencio.

Y antes que todo eso estará la noche electoral. Los estudiantes aseguran tener observadores en todos los colegios y estar dispuestos a defender el resultado; Vučić ha llegado a pronosticar que ganará incluso en Belgrado y Novi Sad. Con dos bloques convencidos de su victoria, un árbitro electoral cuestionado y un margen que las encuestas sitúan dentro del error, la legitimidad del recuento puede pesar tanto como el propio resultado. Lo que se decide este domingo no es solo quién gobierna Serbia, sino si el sistema construido por Vučić desde 2012 sobrevive a la mayor movilización social que ha conocido el país en un cuarto de siglo.

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