A lo largo de estos meses hemos visto notorias variaciones en los criterios de cómputo, actualizaciones de datos, de metodología, y algunos cambios bruscos. Hoy se ha producido uno más, que implica la incorporación de unos 1.600 fallecidos adicionales que hasta ayer no estaban recogidos en las estadísticas, y que, según el ministerio, son “anteriores al 11 de mayo”. Pasamos así de 36.495 ayer a 38.118 hoy.
En algunos casos el reajuste es significativo, como en Cataluña, que suma más de mil nuevos fallecimientos, mientras que en Cantabria, Castilla-La Mancha y País Vasco ocurre lo contrario, e incluso disminuye el total de fallecidos notificados.
El baile de datos, hay que reconocerlo, produce, después de tantas correcciones, cierto cansancio.





