Portugal se ha animado a impulsar un programa piloto para probar el funcionamiento de la jornada laboral de cuatro días.
El país vecino ha decidido implementar un plan en la Administración pública, que dará comienzo a medidados de 2023, para ver el comportamiento de los empleados durante medio año. La intención del ejecutivo es, además, que estas pruebas se extiendan a las empresas privadas a las que busca atraer con un programa voluntario.
A diferencia de España, en el país luso no habrá subvenciones para las empresas que se animen a reducir las jornadas de sus trabajadores sin recortar salarios, y tampoco se fijará el número de horas semanales (que quedarán entre 32 y 36).
Los empresarios consideran inadecuado este llamamiento a cambiar el sistema laboral en ‘momentos de incertidumbre económica’ mientras en el Gobierno esperan que los datos tras el ensayo animen a muchas más empresas a implantar este modelo.






















































































































































































































































































































































































































































































































































































































