Suecia: de la hegemonía socialdemócrata a la elección más ajustada en décadas

Suecia vota este domingo 13 de septiembre para renovar los 349 escaños del Riksdag, en las primeras elecciones generales desde que el país ingresó en la OTAN y enterró dos siglos de no alineamiento militar. Más de ocho millones de electores deciden algo más que un gobierno: deciden si los Demócratas de Suecia, segunda fuerza del país y sostén parlamentario del Ejecutivo desde 2022, entran por primera vez en el consejo de ministros. Los sondeos han vivido tres semanas de vértigo y llegan al último día con una diferencia entre bloques dentro del margen de error. Repasamos cómo se ha llegado hasta aquí.

Cuarenta y cuatro años de hegemonía socialdemócrata

La política sueca moderna nace de una transición pactada. El Riksdag de los estamentos dio paso en 1866 a un parlamento bicameral, el sufragio masculino se universalizó en la reforma de 1907-1909 y las mujeres votaron por primera vez en 1921. En ese mismo tramo cristalizó el sistema de partidos que, con retoques, sigue en pie: los socialdemócratas (SAP) se fundaron en 1889, los conservadores que hoy son Moderados en 1904, los liberales en 1902 y el partido agrario —después Centro— en 1913.

El punto de inflexión llegó en 1932. Per Albin Hansson ganó las elecciones en plena Depresión y selló al año siguiente con los agrarios el célebre kohandeln («el trato de las vacas»): política expansiva de obra pública a cambio de apoyo al precio agrícola. Sobre esa mayoría se levantó el folkhemmet, el «hogar del pueblo», y en 1938 el acuerdo de Saltsjöbaden entre patronal y sindicatos fijó el modelo de negociación colectiva que definiría al país durante medio siglo. El resultado fue una anomalía en la Europa democrática: los socialdemócratas gobernaron sin interrupción desde 1932 hasta 1976.

Tage Erlander, primer ministro durante veintitrés años, construyó el grueso del Estado de bienestar y ganó el pulso de las pensiones complementarias (ATP) tras el referéndum de 1957. Olof Palme, su sucesor, internacionalizó la marca sueca y reformó las instituciones: el Riksdag pasó a ser unicameral en 1971, con la barrera nacional del 4% que sigue vigente, y la nueva constitución de 1974 dejó al monarca sin poder político alguno.

1976-2006: alternancia, crisis y referendos

La hegemonía se rompió en 1976 con el centrista Thorbjörn Fälldin, cuyo gobierno naufragó precisamente en el asunto que lo había encumbrado, la energía nuclear, zanjado en el referéndum de 1980. Palme volvió en 1982 y su asesinato en una calle de Estocolmo en febrero de 1986 marcó a una generación entera. Ingvar Carlsson tomó el relevo hasta que en 1991 Carl Bildt formó el primer gobierno de coalición burguesa con vocación reformista, en el peor momento posible.

La crisis financiera de 1992 —con el banco central defendiendo la corona con tipos al 500% antes de dejarla flotar— obligó a un saneamiento brutal que ejecutaron después los socialdemócratas de Göran Persson. En ese ciclo se decidieron también las dos grandes preguntas europeas: Suecia entró en la UE tras el referéndum de 1994 (52,3% de síes) y rechazó el euro en 2003 con un 55,9% de noes, en una consulta celebrada apenas días después del asesinato de la ministra de Exteriores Anna Lindh.

2006-2022: el fin del cordón sanitario

Fredrik Reinfeldt gobernó de 2006 a 2014 al frente de la Alianza de los cuatro partidos del centroderecha. En 2010, los Demócratas de Suecia (SD) entraron en el Riksdag con el 5,7% y toda la arquitectura de bloques empezó a crujir: durante una década, los demás partidos se organizaron para aislarlos, primero con el decemberöverenskommelsen de 2014 y después con el acuerdo de enero de 2019, que permitió a Stefan Löfven gobernar con el apoyo externo de Centro y Liberales tras 134 días de bloqueo.

La legislatura acabó en descomposición: primera moción de censura triunfante de la historia sueca en 2021 y llegada de Magdalena Andersson, primera mujer que ocupó la jefatura del gobierno, con una investidura tan frágil que dimitió a las pocas horas antes de regresar. En 2022 el bloque de derechas ganó por tres escaños, SD se convirtió en el segundo partido del país con el 20,5% y el acuerdo de Tidö sentó por escrito lo que hasta entonces era tabú: un gobierno M-KD-L sostenido desde fuera por la derecha radical.

Lo que en 2010 era un cordón sanitario y en 2022 un apoyo externo, este domingo puede convertirse en sillones ministeriales para SD

Los ocho partidos del Riksdag

S
Socialdemokraterna
Socialdemócratas · oposición
30,3% · 107

El partido que construyó el Estado de bienestar sueco. Lo lidera Magdalena Andersson, ex ministra de Finanzas durante siete años y primera mujer en presidir el gobierno. Aspira a volver a La Rosenbad con un discurso centrado en sanidad, cuidados y economía doméstica.

SD
Sverigedemokraterna
Derecha radical · apoyo externo
20,5% · 73

Nacidos en 1988 en los márgenes de la extrema derecha, dirigidos desde 2005 por Jimmie Åkesson. Sostienen al gobierno desde fuera y esta vez han puesto una condición explícita: ministerios o voto en contra de la investidura.

M
Moderaterna
Conservadores liberales · gobierno
19,1% · 68

El partido del primer ministro Ulf Kristersson, que pide una mayoría estable para seguir apretando en seguridad, bandas criminales y política migratoria. Llega a la cita con su peor registro demoscópico desde que gobierna.

V
Vänsterpartiet
Izquierda · oposición
6,8% · 24

Herederos del viejo partido comunista, con Nooshi Dadgostar al frente. Han roto con su tradición de apoyar gratis a los socialdemócratas: exigen entrar en el gobierno. La retirada de candidatos por antisemitismo les ha costado caro en la recta final.

C
Centerpartiet
Liberal agrario · oposición
6,7% · 24

Con Elisabeth Thand Ringqvist como líder, es la pieza incómoda del tablero: quiere cambiar de gobierno pero se niega a sentarse con la izquierda. Es, además, el partido que más ha crecido en la última semana de campaña.

MP
Miljöpartiet
Verdes · oposición
5,1% · 18

Codirigidos por Amanda Lind y Daniel Helldén, habían firmado su mejor ciclo demoscópico desde 2014 hasta que su anuncio sobre el precio de los carburantes les cortó la subida en seco a cuatro días de la votación.

KD
Kristdemokraterna
Democracia cristiana · gobierno
5,3% · 19

La vicepresidenta Ebba Busch coqueteó durante meses con un entendimiento centrista, pero el 2 de septiembre cerró la puerta: votará contra Andersson aunque eso fuerce elecciones anticipadas.

L
Liberalerna
Liberales · gobierno
4,6% · 16

El partido de Simona Mohamsson ha pasado casi toda la legislatura por debajo del 2% y es la gran incógnita del domingo. En marzo firmó con SD el «Sverigelöftet», el pacto que abre la puerta del gobierno a la derecha radical.

La legislatura Tidö: OTAN, migración y bandas

El hecho histórico de la legislatura llegó el 7 de marzo de 2024, cuando Suecia se incorporó a la OTAN tras más de dos siglos de neutralidad militar y dos años de bloqueo turco y húngaro. En política interior, el gobierno ha ejecutado el giro migratorio más severo de la historia reciente del país: desde julio de 2026 los permisos por asilo dejan de ser permanentes y una ley de «buena conducta» permite retirarlos por comportamientos considerados impropios. La edad de responsabilidad penal se ha rebajado a los 13 años para responder a la criminalidad organizada, y el Ejecutivo exhibe como aval la caída de las muertes por arma de fuego.

La economía ofrece un retrato contradictorio que ambos bloques utilizan a su favor: la inflación está domada —el IPCIF se quedó en el 0,7% en junio, muy por debajo del objetivo del Riksbank— pero el paro escaló al 9,4% en mayo de 2026. El gobierno ha respondido con rebajas del impuesto sobre carburantes y una bajada temporal del IVA de los alimentos del 12% al 6%. La oposición replica que el coste de la vivienda y el deterioro de los servicios públicos no se arreglan con recortes fiscales.

El dato que mejor resume el desgaste institucional es otro: el Riksdag saliente ha acumulado nueve diputados no adscritos, más que en ningún otro momento de su historia, con salidas hacia SD, fugas desde SD y hasta la creación de un partido escindido de la izquierda.

La campaña del 13 de septiembre

La campaña arrancó partida por la tragedia. El 21 de agosto, un ataque con arma blanca en un instituto de Fagersta acabó con la vida de una joven de 17 años; los líderes cancelaron sus actos y a la mañana siguiente se fotografiaron juntos, con flores y velas, en el memorial improvisado. Fue el último momento de tregua: lo que vino después fueron tres semanas de una volatilidad que los propios demoscopistas reconocen no haber visto nunca.

Según el barómetro de Novus de agosto, las prioridades de los votantes eran, por este orden, sanidad, educación, ley y orden e inmigración, seguidas de cuidados a mayores y economía. Es decir: el bloque de derechas llegaba fuerte en sus temas, pero los dos primeros asuntos del ranking eran terreno de la izquierda. Esa tensión explica buena parte de los movimientos posteriores.

La campaña se decidió, sin embargo, en la pregunta del gobierno. Åkesson dio un ultimátum público a sus propios socios: pidió a los votantes de SD que no prestaran el voto a los Liberales salvo que estos alcanzaran el 3,5% en los sondeos antes del 3 de septiembre. La izquierda, mientras tanto, convirtió el «Sverigelöftet» —el acuerdo de marzo entre Liberales y SD que garantiza ministerios a la derecha radical si hay mayoría, y un referéndum sobre el euro en 2030— en el eje de su discurso. Y en la última semana estallaron los escándalos a ambos lados: la pareja de un dirigente de SD, también cargo del partido, llevaba años difundiendo narrativas prorrusas, mientras la Izquierda retiraba más candidatos de sus listas por antisemitismo y apología del terrorismo.

Anunciar una subida de seis coronas por litro de gasolina a cuatro días de votar le costó a MP 2,4 puntos en una sola medición

El calendario de debates concentró seis citas televisivas en menos de un mes: el arranque de Expressen el 17 de agosto, el debate final de la radio pública el 4 de septiembre, el duelo Kristersson-Andersson en SVT el día 9, el debate de TV4 el 10, el cierre de SVT el 11 y un último cara a cara en TV4 este mismo sábado. En el duelo del día 9, el choque más áspero no fue sobre inmigración, sino sobre el fin del «descuento por volumen» en las penas, la energía nuclear y la economía de los hogares.

Los sondeos: la foto del último día

La media ponderada de encuestas cerrada el 11 de septiembre deja a los socialdemócratas como primera fuerza con nueve puntos sobre SD, pero con un bloque de izquierdas que ya no tiene el colchón de hace tres meses. La lectura fina importa más que la foto: el promedio arrastra todavía sondeos de agosto y se queda corto con los Liberales, que en las mediciones individuales de la última semana aparecen ya por encima de la barrera.

Media de sondeos · 11 de septiembre de 2026

SSSocialdemócratas
28,3−2,0
SDSDDemócratas de Suecia
19,3−1,2
MMModerados
17,4−1,7
VVIzquierda
8,0+1,2
CCCentro
7,5+0,8
MPMPVerdes
7,4+2,3
KDKDDemocristianos
6,6+1,3
LLLiberales
3,5−1,1

Media ponderada de todos los institutos. Variación respecto al resultado de 2022.

Tendencia (1): el desplome socialdemócrata de agosto

Para leer la tendencia sin ruido de casas encuestadoras conviene seguir una sola serie. La de Novus, la más frecuente del país, muestra un partido socialdemócrata instalado cómodamente entre el 30% y el 35% durante ocho meses y un derrumbe de más de cuatro puntos en la última semana de agosto, la mayor caída registrada por el instituto en toda la legislatura. Los flujos de voto que publicó Novus son elocuentes: S perdía a la vez hacia Centro, SD, Moderados, Liberales, Verdes, Izquierda y democristianos. No fue una fuga ideológica, fue una desbandada.

Socialdemócratas en 2026

Serie Novus, en % de voto

Enero
34,2
Marzo
32,7
Mayo
30,9
Julio
31,8
Agosto (1.ª quincena)
30,1
30 de agosto
25,8
8 de septiembre
26,6
11 de septiembre
28,6

La recuperación de los últimos días —casi tres puntos desde el suelo— tiene una explicación clara en los flujos: S ha reabsorbido voto de la Izquierda, castigada por su crisis de listas, y de los Verdes tras el anuncio de los carburantes. Es decir, los socialdemócratas se están recomponiendo a costa de sus propios socios, lo que mejora su resultado pero no mueve el saldo agregado del bloque.

Tendencia (2): el rescate liberal, la historia de la campaña

Si hay un gráfico que define estas elecciones es este. Los Liberales han pasado toda la legislatura entre el 1,8% y el 2,9%, es decir, muy lejos de la barrera del 4% que reparte o destruye una veintena de escaños. Y en diez días han multiplicado por tres su apoyo. Novus certificó el 9 de septiembre que la subida era estadísticamente significativa y que situaba al partido con holgura sobre la barrera.

Liberales y barrera del 4%

Serie Novus. En gris, por debajo del umbral; en azul, por encima

Enero
2,4
Abril
2,9
Julio
1,8
Agosto (1.ª quincena)
1,9
30 de agosto
3,3
8 de septiembre
5,8
11 de septiembre
4,7

El matiz es decisivo: los Liberales no roban un solo voto a la oposición. Todo lo que suben sale de dentro del propio bloque Tidö, primero de Moderados y después, cada vez más, de SD. Es el stödröstning clásico, el voto prestado para salvar al socio pequeño. Por eso el saldo entre bloques apenas se ha movido mientras los Liberales se disparaban: el bloque se está redistribuyendo por dentro, no creciendo.

El riesgo para L ahora es la saciedad: si el votante de derechas da por salvada la barrera, deja de prestar el voto

Esa es exactamente la advertencia que lanzó Novus tras su medición del 11 de septiembre, en la que los Liberales ya cedían un punto. Y explica la contradicción en la que vive Kristersson: necesita que L supere el 4% para conservar la mayoría, pero ha repetido que los Moderados también necesitan sus propios votos. Cada sondeo que publica un 5% liberal es, para él, un arma de doble filo.

Tendencia (3): la brecha entre bloques se ha dividido por tres

La izquierda llegó al verano con una ventaja que parecía definitiva. En junio, la diferencia entre el bloque rojiverde ampliado (S, V, MP y C) y los cuatro partidos de Tidö llegó a 9,6 puntos en Novus, y algunas mediciones de Verian la estiraron por encima de diez. En la última semana de agosto, esa ventaja se hundió hasta 2,6 puntos: un vuelco de siete puntos en quince días.

Ventaja de la oposición sobre Tidö

Serie Novus, en puntos porcentuales

Enero
+4,7
Abril
+6,8
Junio
+9,6
Agosto (1.ª quincena)
+7,7
30 de agosto
+2,6
11 de septiembre
+3,0

Bloque de oposición: S, V, C y MP. Bloque Tidö: M, SD, KD y L.

En la última medición, la oposición suma un 50,8% frente al 47,8% de los partidos de Tidö. Tres puntos que, con muestras de casi seis mil entrevistas, siguen estando dentro del margen de error. Los demás institutos dibujan el mismo cuadro con distinta intensidad: Demoskop cerró su última medición hablando de una diferencia de bloques que sigue encogiendo y de un resultado «igualado e incierto».

Los cuatro últimos sondeos, uno a uno

Instituto S SD M V MP C KD L
Demoskop (1 sep) 27,2 20,0 16,6 7,9 6,9 8,6 7,9 2,8
Verian (2 sep) 29,2 18,9 16,4 8,1 8,0 7,4 6,3 3,0
Novus (8 sep) 26,6 19,3 16,6 7,5 8,8 7,8 6,4 5,8
Indikator (10 sep) 28,6 18,3 16,8 7,8 6,9 6,9 7,1 5,4

Fecha de publicación. La última medición de Novus (11 de septiembre) situó a C en el 9,2%, a MP en el 6,4%, a L en el 4,7% y a S en el 28,6%.

La tabla revela la magnitud de la incertidumbre. En nueve días, la horquilla de los Liberales va del 2,8% al 5,8% y la del Centro del 6,9% al 9,2%. No son efectos de casa encuestadora: son movimientos reales captados en momentos distintos de una campaña que se está decidiendo día a día. Novus lo formula con crudeza: en 2022 los votantes empezaron a moverse un mes antes de la votación; este año empezaron dos semanas antes, y por eso los saltos han sido mucho más bruscos. En las anteriores generales, un 19% del electorado decidió su voto durante el propio fin de semana electoral.

Las cuentas del domingo

Si los cuatro partidos de Tidö suman 175 escaños, la formación de gobierno es trivial: los cuatro se han comprometido a repetir la alianza y, esta vez, con SD dentro del consejo de ministros. Sería la primera vez que la derecha radical entra en un gobierno sueco.

Si gana la oposición, empieza el problema. La aritmética exige casi con total seguridad los votos de los cuatro partidos, pero la Izquierda exige ministerios y el Centro se niega a sostener un gobierno con la Izquierda dentro. Las dos condiciones son literalmente incompatibles. La tercera vía —un gobierno de centro con S, MP, C y KD— la mantuvo viva durante meses el coqueteo entre Andersson y Busch, pero la líder democristiana la cerró el 2 de septiembre al anunciar que votará contra Andersson aunque eso desemboque en elecciones anticipadas.

Y por encima de todo está la barrera. Si los Liberales se quedan en el 3,9%, sus votos se evaporan y sus escaños se reparten entre los demás: el bloque de derechas perdería de golpe una veintena de asientos y la partida quedaría decidida sin necesidad de recuento fino. Si superan el 4%, las 349 sillas se repartirán casi exactamente por la mitad, igual que en 2022, cuando la mayoría se decidió por tres escaños.

Qué mirar el domingo por la noche

Los colegios abren a las 8:00 y cierran a las 20:00 (misma hora peninsular española). La autoridad electoral publicará los primeros datos preliminares del escrutinio hacia las 21:00, y ese mismo día se votan también los 21 consejos regionales y los 290 municipios. El voto anticipado está abierto desde el 26 de agosto, con una peculiaridad muy sueca: quien se arrepienta puede anular su voto anticipado y votar de nuevo el domingo.

Tres cifras condensarán toda la noche: el 4% de los Liberales, que decide si el bloque de Kristersson conserva o no la mayoría; el suelo socialdemócrata, que dirá si el desplome de agosto fue un susto o un cambio de ciclo; y la diferencia final entre bloques, que llega al último día en tres puntos y dentro del margen de error. Suecia lleva casi quince años reescribiendo despacio las reglas de su sistema de partidos. Este domingo puede escribir el capítulo más grande: el día en que el cordon sanitaire desapareció del todo, o el día en que el bloque que lo derribó se quedó a las puertas.

Fuentes

Novus (barómetros de 30 de agosto, 8, 9 y 11 de septiembre de 2026 y serie mensual 2026), Demoskop, Verian, Indikator Opinion, Infostat, Ipsos y SCB; Riksdag y Valmyndigheten; SVT, TV4, Aftonbladet, Dagens Nyheter, Expressen y Reuters.

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