El absentismo laboral se ha instalado en el centro del debate económico español, y los datos de 2025 elaborados por el INE y The Adecco Group Institute confirman que no es un fenómeno homogéneo: entre la comunidad con mayor tasa y la que menos hay una distancia de 3,4 puntos, una brecha que dibuja un mapa reconocible y bastante estable en el tiempo.
Tres comunidades comparten el máximo con un 9,6%
La cabeza de la tabla la ocupan tres territorios muy distintos entre sí que, sin embargo, comparten exactamente la misma cifra: País Vasco, Canarias y Cantabria registran un 9,6% de absentismo, dos puntos por encima de la media nacional. En el extremo contrario, Baleares se queda en el 6,2%, la única comunidad que baja del umbral del 6,5%. El conjunto de España se sitúa en el 7,6%, una referencia que sirve para partir el mapa casi por la mitad: nueve comunidades por encima y ocho por debajo.
Tasa de absentismo laboral por CCAA (2025)
Porcentaje de horas pactadas no trabajadas por motivos ocasionales. Fuente: INE y The Adecco Group Institute.
La cornisa cantábrica y el noroeste, un bloque compacto
Si algo llama la atención del mapa es la continuidad territorial de la parte alta. País Vasco (9,6%), Cantabria (9,6%), Galicia (9,1%) y Asturias (8,9%) forman una franja continua en la que las cuatro comunidades superan el 8,9%, y a la que se suma Navarra (7,9%) algo más abajo. No es un patrón caprichoso: se trata de territorios con una fuerte presencia de industria y de sectores con exigencia física elevada, y con las plantillas de mayor edad media del país. Ambos factores empujan al alza las bajas por incapacidad temporal, que constituyen el grueso del absentismo medido.
El caso que rompe la lógica geográfica es el de Canarias, empatada en cabeza pese a tener una estructura productiva radicalmente distinta, dominada por la hostelería y los servicios. Y también el de Murcia, que con un 8,9% se sitúa a la altura de Asturias siendo la única comunidad del sureste peninsular en la mitad alta de la tabla. Dos anomalías que sugieren que el sector de actividad explica una parte del fenómeno, pero no lo agota.
Un trabajador vasco pierde por absentismo una proporción de jornada un 55% mayor que uno balear.
El centro de la tabla: donde se decide la media
Entre el 7,2% y el 7,9% se agolpan hasta ocho comunidades, un pelotón muy comprimido en el que apenas siete décimas separan a Navarra de Andalucía y la Comunidad Valenciana. Ahí están las dos autonomías más pobladas después de Madrid: Cataluña se queda exactamente en la media nacional, con un 7,6%, la misma cifra que Castilla y León, mientras que Andalucía se coloca cuatro décimas por debajo. Que las grandes bolsas de empleo del este y el sur se muevan tan cerca del promedio explica que el dato agregado de España se sostenga en el 7,6% pese a los picos del norte.
Las dos Castillas y Extremadura ocupan una franja intermedia (entre el 7,3% y el 7,6%) que desmiente uno de los tópicos habituales del debate: el absentismo no dibuja una brecha norte-sur ni una brecha renta alta-renta baja. Extremadura y Castilla-La Mancha, con un 7,3%, registran tasas más bajas que Navarra o Aragón, y muy por debajo de las de Euskadi.
Baleares, Madrid y La Rioja cierran la clasificación
La cola de la tabla la componen Baleares (6,2%), Madrid (6,6%) y La Rioja (6,7%), las tres únicas comunidades que bajan del 7%. El contraste entre Baleares y Canarias resulta especialmente llamativo: dos archipiélagos con economías igualmente terciarizadas y estacionales separados por 3,4 puntos, es decir, los dos extremos exactos del mapa. Es la prueba más clara de que la composición sectorial por sí sola no basta para ordenar el ranking.
El caso de Madrid apunta en la misma dirección. La comunidad con mayor peso de servicios avanzados, oficinas y trabajo cualificado —y también la de plantillas más jóvenes por efecto de la migración interna— es la segunda con menos absentismo del país. En la práctica, el mapa de 2025 ordena a las autonomías más por edad de la plantilla, tipo de puesto y gestión de la incapacidad temporal por parte de cada servicio de salud que por cualquier eje político o territorial clásico.






















































































































































































































































































































































































































































































































































































































